Comencé en ésto de blogger con 16 años pero no le di vidilla al blog hasta los 18 tras empezar la universidad. En un principio sólo hubo cabida para series pero luego expandí la temática a todo aquello que tuviera un mínimo de guión/ficción; ¡hasta la propia vida, señoras! Decía Susan Sontag: "En las buenas películas, existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Bienvenidas. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com

sábado, 29 de junio de 2013

La escena de la semana (III)


Sin spoilers | 'Girls' no deja indiferente a nadie. Me encantó la primera temporada pero a día de hoy ni fú ni fá. Dejé la segunda temporada a medias allá por febrero pero la retomé hace un par de semanas y me encontré con una recta final más que decente; dramática, realista y con un humor que eché en falta en sus primeros episodios. Me volví a mear de risa con las tonterías de Hannah, su protagonista. La escena elegida corresponde al 2x04 y es cojonudamente maravillosa: íntima, bonita, divertida, triste y sucia. Hablan de pis y mocos, queridos, ¡y eso es la puta realidad! Y suena Wonderwall de Oasis. Doble olé. Veré la tercera temporada sin expectativas.

jueves, 27 de junio de 2013

Palabras que desbordan el alma



Spoilers de la segunda temporada de 'In Treatment' |"Pensé que el cáncer me limpiaría de toda esta mierda. Pensé que finalmente dejaría de obsesionarme sobre cómo ser la mejor en todo y todas las razones por las que debería odiarme a mí misma y al resto. Pensé que finalmente empezaría a pensar en general pero las cosas se han oscurecido en mi cabeza. Ya no creo más en nada. No creo en el amor... o en mi madre... o en mi cuerpo... o en ti. Debido a toda esta estúpida terapia ya ni siquiera creo más en mí misma. Literalmente no tengo ni idea de por qué debería levantarme de la cama por la mañana."

Menudo discursito suelta April (Alison Pill), mi personaje favorito, durante los últimos minutos del 2x27 de 'In Treatment'. Su segunda temporada es incluso más dura que la primera. Y mucho, mucho más retorcida. Echo de menos a la femme fatale de Laura y la atracción casi mortífera entre ella y Paul como epicentro de la serie (*). Echo también de menos la relación paterno-filial entre el protagonista y Sophie. Alex, Amy y Jake no se ganaron mi afecto lo suficiente como para extrañarlos (**). Pero las similitudes son presentes tanto en la interacción psicólogo-paciente como en los temas que se abordan a lo largo de las siete semanas de terapia; el eterno "de tal palo, tal astilia" continúa intacto e incluso se intensifica en el conflicto. El suicidio también sigue siendo el elefante rosa en la habitación. Ahora es Mia quien está detrás del galán protagonista debido a su pasado en común ("Me debes un embarazo" le espeta). Bess y Luke son una extensión de lo que podrían haber llegado a ser Amy y Jake si hubieran tenido un hijo no deseado; igual de egoístas e irresponsables. Walter es el Alex blanco, anciano e igual de prepotente y rudo que no acepta la caída tras el éxito profesional. April es la nueva Sophie. Y Paul sigue siendo Paul; un poquito más triste, más frágil, más puñetero pero más humano y consciente de que debe reconciliarse con su vida y su mundo. La serie desarrollada por Rodrigo García continúa en la pole position de casiperfección en su segundo año; se le puede achacar algún que otro defecto (***) pero cuando sus personajes dan un puñetazo sobre la mesa, el mundo y los corazones de los espectadores se paran. Toca escucharles con atención, agachar la cabeza y asimilar el mensaje.

(*) El idilio se alargó en demasía y la formación del atípico triángulo amoroso con Alex me pilló de sorpresa.
(**) Me da la sensación de que todos ellos fueron una especie de "deux ex machina" con el fin de avanzar/revolucionar las tramas del resto de personajes.
(***) Intermitente coherencia. Personajes irritables. Cliffhangers culebronescos. Descafeinada recta final.

lunes, 24 de junio de 2013

La escena de la semana (II)


Sin spoilers | Para lo bueno y para lo malo. 'A dos metros bajo tierra' tendrá secundarios insoportables (Rico, Billy, George, Lisa...) pero también sumamente interesantes; como el de Patricia Clarkson interpretando a Sarah O'Connor, hermanísima de Ruth Fisher. Tan sólo sale en 12 episodios de 63 pero cada aparición que hace es un regalo para el espectador y un revulsivo para los personajes. En este caso para Claire y su "quizás no eres una artista". La rubia se explaya a gusto y la pelirroja se cabrea. La escena pertenece al 5x06, "The Rainbow of Her Reasons", donde incluso canta. Temporadita de aúpa. Mención especial a la dupla cómica que forma con Bettina, personaje interpretado por Kathy Bates.

jueves, 20 de junio de 2013

'Otra tierra', ciencia ficción entre cuatro paredes

Sin spoilers | Ésta es la ciencia ficción que más disfruto, la de 'Another Earth' (Mike Cahill, 2011), pero también con la que más crítico soy o mejor dicho, la que más insatisfecho me deja. Como un orgasmo que nunca llega a pesar de lo prometedores que hayan sido los preliminares y el sexo en sí, vaya. Un género como éste en el que las reglas narrativas o argumentales son de chichinabo, los límites son esenciales y se supone que nunca debe cruzarse la delgada línea de la suspensión de la credulidad del espectador. En el terreno de las series de TV, 'Lost' fue tejiendo con el paso de las temporadas una mitología cada vez más enrevesada y al final la cagó en su sexta temporada con tanta licencia; 'Fringe' bordeó en ciertos momentos la temida línea pero se salvó de la quema tras cinco temporadas. Eso sí, tengo la impresión de que renunció a un mayor número de fuegos artificiales, divertimento loco y cliffhangers para salvaguardar su mitología tan bien construida. En el caso de este largometraje, Mike Cahill tiene claro qué quiere contar y cómo hacerlo. 'Another Earth' propone un relato íntimo en el que el drama (*) y el romance se colocan un pasito más arriba que la ciencia ficción (**). Sin artificios, con poco presupuesto y disparando al corazón, no al raciocinio. Su director parece no querer que el espectador se coma la cabeza hilvanando teorías sobre el extraordinario acontecimiento sino más bien reflejar el poderoso y peligroso  efecto que tiene la aparición de una segunda Tierra en la vida de sus dos protagonistas. Desde los primeros minutos se intuye que nunca conoceremos la Tierra 2 pero por supuesto se devela todo tipo de incógnitas que le atañan. Aún así, lo importante son las revelaciones a nivel personal. Su protagonista femenina, Brit Marling, está sensacional. No tanto William Mapother. El misterio y la reflexión están servidos con apariencia de cine independiente y muy, muy barato. Pero el asunto va más allá, 'Another Earth' apuesta por un relato de segundas oportunidades. Y de posibles doppelgängers.

(*) La reinserción de una ex-convicta casi adolescente y la pérdida por parte de un hombre de su mujer y y su hijo en un accidente de coche.
(**) La aparición de una segunda Tierra.

martes, 18 de junio de 2013

Tú, yo y todos los demás

-¿Y qué pasó?
-Que intenté salvarme la vida y no funcionó.
(...)
-¿Y cuanto vas a quitarte la venda?
-Cuando ya no me duela.
-Pues esperaremos 15 segundos.


Los diálogos de 'Tú, yo y todos los demás' (Miranda July, 2005)  son igual que sus personajes y la película en sí: raros pero reales, triviales pero profundos. Una marcianada indie que explora el cómo y el porqué de las relaciones personales a nivel amoroso, amistoso y sexual. Todo muy exagerado con música instrumental a cargo de Michael Andrews, planos contemplativos y silencios. Tras verla se me viene a la cabeza: ¿es posible enamorarse de alguien con tan sólo haber cruzado tres palabras en una zapatería?

sábado, 15 de junio de 2013

La escena de la semana (I)


Sin spoilers | Telita con 'Rectify', la primera serie original del canal de televisión estadounidense Sundance Channel y de los productores de 'Breaking Bad'. Su protagonista es Daniel (interpretado por el guapo de Aden Young), quien tras casi veinte años en el corredor de la muerte por el  supuesto asesinato de su novia, es liberado y se ve en la tesitura de hacer frente a un nuevo mundo, a una nueva familia y en especial a un pasado latente y muy presente. La escena elegida pertenece al primer episodio y es una de las tantas que combina a la perfección una canción (en este caso Flume de Bon Iver) silencios, breves líneas de diálogo y un paisaje y fotografía deliciosos. Ésta es una de sus muchas virtudes. 

viernes, 7 de junio de 2013

'Hung', mujeres al borde de un ataque de nervios

Tanya (Jane Adams) y Lenore (Rebecca Creskoff) en 'A Dick and a Dream or Fight the Honey' (S01e10)
Sin spoilers | Hannah Horvath ('Girls') y Amy Jellicoe ('Enlightened') podrían ser perfectamente definidas como las anti-heroínas (y reinas) de las dramedias de la HBO. Son un desastre, han fracasado en sus vidas tanto en la faceta personal como profesional y aún así aspiran a llegar a lo más alto; ya sea escribiendo un libro y siendo la voz de una generación o metiendo a los empresarios corruptos en la cárcel. Entre sus metas está encontrar obviamente al amor de su vida... o reencontrarse con él. Y por supuesto son divinas de la muerte, que nadie lo dude. Pero había vida antes de ellas, ¡existía 'Hung'! Mismo formato (dramedia de 25-30 minutos), mismos arquetipos de personajes (fracasados) y mismos conflictos (crisis generacional). Y lo más fascinante de todo, ¡existía Tanya Skagle! Un curioso y divertido cruce entre Hannah y Amy. Sin embargo HBO la canceló en 2011 tras tres temporadas, he ahí su mayor escollo, lo cual afortunadamente no imposibilita disfrutar con ella. De nuevo nos topamos con un final-no-final tan propio de las cadenas de cable estadounidenses pero como siempre; lo que importa es el viaje. Y éste es muy divertido, muy sexual y muy surrealista.

'Hung' narra a lo largo de 30 episodios las vivencias y desavenencias de una amistad un tanto inusual; la de Ray Drecker y Tanya Skagle, proxeneta y prostituto. Dos polos opuestos que por circunstancias de la vida acaban juntos y revueltos a nivel sexual, sentimental y financiero. Existe un tercer polo en el negocio: la pelirroja Lenore. Su inesperada sinergia tendrá efectos en todos aquellos de su alrededor, principalmente la familia de Ray; su ex-mujer Jessica y sus dos hijos adolescentes gemelos. 'Hung' es la historia de gente corriente que a sus 40 años se da cuenta de lo perdida que realmente está. Los personajes adolescentes, a pesar de tener poco metraje y poco margen de evolución, materializan también la búsqueda de identidad, el camino hacia la madurez y la confrontación con la familia y la sociedad. Pero ellos tan sólo sirven de vez en cuando para el desarrollo de los personajes adultos. Voy más allá y excluyo a su protagonista y sus hijos; 'Hung' es la historia de mujeres como Tanya, Jessica, Lenore y las clientes de Ray (a cada cual más excéntrica). Ellas son las que capitanean el drama, la comedia y el romance y sirven como vehículo para abordar temas como la insatisfacción carnal, la infidelidad en el matrimonio, la muerte del cónyuge, las fantasías sexuales, los complejos físicos e incluso la transexualidad. Mujeres al borde de un ataque de nervios que poco a poco pasan a ser féminas de armas tomar.

Vivan los "Motherfucker!" de Tanya. Y viva el pene de Ray.

sábado, 1 de junio de 2013

La serie de mi vida

El día que deje de recomendar fervientemente 'A dos metros bajo tierra', será por dos posibles motivos: o he acabado en el sótano de la casa funeraria Fisher & Sons con David dándome el coñazo con sus dilemas homosexuales o he descubierto una mejor serie. I-m-p-o-s-i-b-l-e. Lo de palmarla es verídico, el resto de hechos no. La masterpiece de Allan Ball y HBO me demostró hace dos veranos que un producto audiovisual no sólo podía entretenerme sino también retorcer. Y de qué manera, señores. La primera temporada de 'Friday Night Lights' y momentos puntuales de 'Mad Men' y 'Fringe' fueron un goloso camino previo; 'Homeland' llegaría más tarde. Pero ninguna de las citadas gana en la batalla de las comparaciones a las vivencias de los Fisher, reyes del humor más negro y churruscado que pueda existir. Por motivos (re)creativos y personales.

5 temporadas y 63 episodios de 'A dos metros bajo tierra' narran el día a día de una aparente tradicional familia de California a principios del siglo XXI. Já, ¿tradicional? Más bien diría yo... disparatada, perdida y dramáticamente realista. Como la serie en sí; un constante cruce de caminos en el que sus personajes anhelan reencontrarse así mismos, un festín de idas de olla, sexo a mansalva, reflexiones vitales y una extensa y lograda radiografía de las relaciones humanas desde su nacimiento hasta su muerte. 

Ligeros spoilers | Os hago una presentación breve pero no justa de la familia Fisher, propietaria de  la funeraria más televisiva. La matriarca: Ruth, cree que su marido la observa desde ultratumba a quién le ha estado poniendo los cuernos con un peluquero los últimos años. Los hijos: Nate se tira a mujeres desconocidas en aeropuertos, David es un homosexual reprimido con un mazizorro-poli-negro como novio y Claire conduce un coche fúnebre verde para ir al instituto, fuma marihuana y roba manos de cadáveres para meterlas en taquillas de chicos malos. ¿Y Brenda Chenowith? Ah, sorpresa. Todos ellos tienen un genio de mil demonios, se gritan entre ellos, obedecen a regañadientes, tienen secretos inconfesables, mienten descaradamente, ocultan/fingen sus sentimientos, poseen rencor, cometen error tras error... pero al final del día forman una familia y comparten mesa y cena. Lloran. Ríen. Son tan frágiles como nosotros mismos. "We are so fucking lost" dice un personaje en los últimos minutos del 5x09.

Vedla. Comprobaréis lo gratificante que será encontrar a alguien que también ame esta serie. Es por eso que 'A dos metros bajo tierra' fue, es y será la serie de mi vida. Un auténtico torrente de sangre a la cabeza. Y al corazón. Carne de visionado durante las largas madrugadas de verano. In the middle of the summer, I'm not sleeping...

El último pedazo de pastel

Fotograma de 'Amelie' (Jean-Pierre Jeunet, 2001)
Cinéfilos españoles sacan adelante proyectos e iniciativas con el objetivo de subsanar la malherida cultura cinematográfica 

“El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel” dijo Alfred Hitchcock. Quién le diría al célebre director de cine británico que la llegada de tiempos modernos supondría la exhausta y tediosa supervivencia de aquel pedazo de pastel tras la paulatina desaparición del resto de porciones. Los hornos han dejado de funcionar o ya no calientan de la misma manera que en el pasado. El consumidor ha abandonado la voracidad y la gula debido a su empacho y las ha sustituido por comida rápida. Los bolsillos casi vacíos impiden la compra de ingredientes de calidad o en última estancia el goce de éstos ya elaborados. En definitiva, la industria del cine y la cultura cinematográficas de España llevan años e incluso décadas sumergidas en una grave situación económica, creativa y existencial. 

Pero ¿quiénes y por qué han devorado dicho pastel? La sangría y escamoteo del consumo cultural y de la asistencia a las salas de cine, el desplome definitivo de la industria del DVD (ya ni mencionemos el Blue-Ray), el vertiginoso crecimiento de la piratería y la progresiva deserción de los directivos de las cadenas de televisión de su compromiso con el séptimo arte son algunos de los responsables de tal situación. Hubo un tiempo en el que las programaciones de televisión cumplían una gran labor cinematográfica; eran auténticas filmotecas y emitían todo tipo de ciclos de cine. Había salas de cine cada doscientos metros sin embargo la vida de las películas se ha reducido debido a las formas de distribución masiva al permanecer muchas de ellas en cartelera dos o tres semanas y al consumo individual y diferenciado.  Quizás el árido panorama presente se deba a la “mentalidad popular influenciada por el ‘sólo voy a ver lo que yo conozco’ ”, según Joaquín Aguirre Romero, profesor titular del Departamento Periodismo III de la facultad de Ciencias de la Información (CCINF) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ildefonso Soriano, profesor de derecho constitucional de la CCINF, en cambio tiene una perspectiva más esperanzadora ya que “la gente que le gusta el cine, va al cine”. Sin embargo es partidario de que los precios de películas en grandes almacenes sean más asequibles  ya que “de ese modo se evitaría comprar una película a 3€ en las mantas de los negros” y pone en duda el destino del dinero recaudado: “los precios son altísimos cuando sus autores quizás se lleven 1€ de 20, ¿el resto de dinero dónde se pierde?”. Para Juan Carlos Tous, director general de Filmin (plataforma que ofrece películas independientes en streaming y de forma legal), el cine de España está muy desprotegido ya que la piratería produce riqueza a algunos parásitos a los cuales no les preocupa la industria cinematográfica, yendo los ingresos a unos pocos bolsillos en vez de revertir en los productores para que estos sigan haciendo cine y creando valor. 

“Hoy se atiende más al uso que a la tenencia”  (Juan Carlos Tous)

Para más inri, estos últimos meses se ha presenciado el cierre de múltiples salas de cine, productoras y distribuidoras, siendo el más sonado el de Alta Films S.A, en funcionamiento desde 1986 y cuyo propietario es Enrique González Camacho, actual presidente de la Academia de Cine. Uno de sus últimos éxitos fue la distribución de ‘The Artist’, película ganadora de los Oscars 2012. “Habrá películas que no llegarán a España, el tiempo de permanencia en salas se acortará y las producciones americanas canibalizarán la taquilla” señala Juan Carlos Tous como consecuencias directas de lo ocurrido. Precisamente es Filmin una de las alternativas más innovadoras a la tradicional sala de cine. En 2007, y ante el reto que representaban las nuevas formas de distribución en el mercado musical el quipo de la plataforma creyó que en un futuro próximo Internet también sería la forma de distribución para cine. Los títulos ofrecidos son resultado de acuerdos con la casi totalidad de distribuidoras nacionales pero no con las majors.

Sin embargo aún existen resquicios de esperanza y buena voluntad; personas en la sombra que dedican esfuerzo, ganas y horas de su día a día al reflote de la cultura y la industria a través de diversas iniciativas. Una de ellas es el ya citado Joaquín Aguirre quien hace aproximadamente tres años, durante el curso 2010-2011, tomó la decisión junto a otro compañero de crear un espacio para  “reactivar el cine y conocer películas que la gente no puede encontrarse en los medios y comentarlas”, explica él mismo.  En un primer momento intentaron poner en marcha la Videoteca de la CCINF que únicamente funcionaba como centro de almacenamiento sin embargo por cuestiones administrativas se vieron obligados a aparcar aquella idea y finalmente crearon Cine Forum en la misma facultad. “Empezó siendo dos sesiones semanales el primer año, ya el segundo se redujo a una” declara Aguirre, quien una vez a la semana sale corriendo de clase a las 14.30 para proyectar una película a las 15.00; “yo lo organizo, yo lo financio”. Le da igual el tiempo que le quite; “cuantas más horas, mejor”.  A pesar del escaso público y el desfavorable horario, le resulta gratificante incluso la asistencia de una sola persona además de que el Cine Forum sirva para que vayan antiguos alumnos, charle con ellos y tomen un café aunque tan sólo sea media hora. Si existiera la figura del cinéfilo comprometido con la causa, este hombre sería su ejemplo; va al cine de su pueblo (Tres Cantos) todas las semanas para que no cierre sin importarle las películas, lo que a veces supone un sacrificio “porque son un coñazo”.

“La esencia del Cine Forum es el debate” (Joaquín Aguirre)

Otro ejemplo sería el de Ildefonso Soriano quien desde hace 5 ó 6 años organiza preestrenos de largometrajes en la CCINF y cuya actividad se ha visto acelerada con una mayor presencia de títulos y especialmente de coloquios estos últimos cursos. La iniciativa corrió a cargo de José Emilio García Fernández, profesor de Comunicación Audiovisual, hace más de una década  para posteriormente Ildefonso recoger el testigo. El quid de la cuestión es cómo determinadas películas llegan a proyectarse de forma gratuita ante espectadores universitarios: básicamente por tener contactos (suelen ser antiguos alumnos) en distribuidoras y productoras. En otras ocasiones la vía comunicativa es inversa; son los propios responsables de la distribución y producción los que acuden a la universidad con el objetivo de generar el boca a boca. Se trata de un perfecto modelo de simbiosis. “No es fácil el proceso, son necesarios la buena voluntad y echarle tiempo. Yo no gano nada” confiesa Soriano. Uno de los mayores escollos que recuerda es el de la proyección de ‘Los amantes pasajeros’ el pasado mes de marzo puesto que su director Pedro Almodóvar se hizo de rogar en exceso hasta aceptar la invitación al posterior coloquio; “escribí incluso una carta a Almodóvar firmada por la decana” se congratula él mismo.

Una iniciativa más son las emergentes asociaciones ciudadanas que se están haciendo con el control de algunos cines cerrados por Alta Films y otras empresas. Los escenarios de tal revolución a lo largo de este año han sido Mallorca, Zaragoza, Majadahonda (Madrid) y Sevilla. Pero la delantera también la han tomado las propias empresas. En el caso de Alta Films, los cines Renoir de Plaza España (Madrid) ofrecen desde el 1 de mayo hasta el 29 de agosto un ciclo con lo mejor de la cosecha cinematográfica del 2012-2013 al mejor precio: 4€. La tentación ya no vive arriba sino en el centro de la capital.

¿Hay realmente oportunidad, espacio y tiempo para el despertar del coma en el que la cultura y la industria cinematográfica están inducidas en España? Ya lo decía el maestro del suspense: “Para mí, el cine son cuatrocientas butacas que llenar”. Ojalá, Alfred, ojalá.