viernes, 31 de enero de 2014

Relatos cortos (VI)

Perdió la consciencia del pasar del tiempo mientras observaba aquel cuerpo semidesnudo que descansaba sobre sus sábanas. El único óbice que le privaba de la desnudez íntegra eran unos slips blancos que denotaban cierta vellosidad en el trasero. La familiaridad y el desconocimiento -simultáneos- que despertó en él aquella figura fueron tales que le indujeron en un hondo estremecimiento. La resignación se manifestó: «Me juré no volver a traer hombres a mi cama». A medida que, con cierto sigilo y curiosidad, se aproximaba al cuerpo, su memoria fue recuperando el vacío de la madrugada anterior. No salía de su repulsión; aquel sujeto era una réplica exacta de él mismo.