Comencé en ésto de blogger con 16 años pero no le di vidilla al blog hasta los 18 tras empezar la universidad. En un principio sólo hubo cabida para series pero luego expandí la temática a todo aquello que tuviera un mínimo de guión/ficción; ¡hasta la propia vida, señoras! Decía Susan Sontag: "En las buenas películas, existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Bienvenidas. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com

lunes, 14 de abril de 2014

Relatos cortos (X)

La noticia de que Ignacio Wert había sido hallado muerto en un apartamento de Santa Pola dejó sin aliento a una población sedienta de justicia divina. ¿Qué hacía allí? ¿Cuál había sido el móvil del fallecimiento? Todas las cadenas de televisión nacionales se frotaron las manos -y los bolsillos- ante tal suceso inesperado; los programas matinales extendieron su duración hasta la sobremesa, se suspendió la emisión de nuevos capítulos de series emitidas en prime time y  los late nights resurgieron en el eco de la fatalidad. A partir de las 12 de la noche, todo tipo de teorías tenían hueco en la caja tonta. Si durante el día sólo se podía insinuar y/o teorizar, durante la noche la presunción de inocencia se evanecía y se afirmaban hipótesis como verdad absoluta. Algunos programas lograban, día a día,  impresionantes pero descorazonadores picos de audiencia a costa de dicho personaje público.Tras días de mera especulación y espectáculo, los forenses confirmaron lo ocurrido: Ignacio Wert se había suicidado. Desde entonces todos los medios de comunicación silenciaron todo tipo de información que atentase contra su figura y los espectadores se vieron abandonados en la búsqueda de aquella  incómoda verdad. ¿Qué temía el poder político? ¿Que aquella muerte fuera el germen de más suicidios de políticos? No había algo que enfureciese más a la masa que un misterio no resuelto. Y una necrológica a medio hacer.