Comencé en ésto de blogger con 16 años pero no le di vidilla al blog hasta los 18 tras empezar la universidad. En un principio sólo hubo cabida para series pero luego expandí la temática a todo aquello que tuviera un mínimo de guión/ficción; ¡hasta la propia vida, señoras! Decía Susan Sontag: "En las buenas películas, existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Bienvenidas. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com

sábado, 9 de agosto de 2014

Relatos Cortos (XXV)

Encuentro su última cajetilla de tabaco en una esquina tirada. Imagino, ¿cruelmente?, a su ex-propietario lanzándola sin vehemencia hacia ninguna parte. Ciego de rabia. El humo de los cigarrillos y el olor a nicotina continúan impregnando nuestro ex-pequeño-escondite. Mi pequeño escondite, ahora. Su cadáver continúa, ahí, donde lo encontré desfallecido por primera vez. No soy consciente del tiempo que ha transcurrido pues sospecho que el shock me ha inducido en un mundo donde tiempo y espacio carecen de importancia. La banalidad del transcurrir de la vida ya no es objeto de preocupación para un servidor, absorto por el duelo. Las manecillas de todos y cada uno de los relojes frenaron en seco en el momento de su partida. El olor a putrefacción me empuja con la mayor frialdad absoluta a lavar el cadáver de mi otro yo, mi amor. Descubro, estupefacto, la fuerza que logro albergar para su traslado a la bañera. Es entonces, junto al torrente de agua fría procedente del grifo, cuando inundo de lágrimas y enmudecidos gritos este dichoso minúsculo habitáculo. Mi deber es llamar a mis superiores para notificar el fallecimiento del sujeto y así dar por concluida una misión de la que nunca había creído ser capaz de formalizar. Percibo el ligero movimiento de las manecillas. Su reinicio. Es hora de despedirse.