lunes, 7 de septiembre de 2015

Relatos Cortos (XXIII)

Un recuerdo. Cada septiembre, conforme transcurrían los años, volvía con cada vez mayor fuerza y lucidez a su cabeza como si del frío se tratase tras meses de calor y tedio. Aquel flashback retrocedía a sus años de infancia en los que, como si de un ritual se tratase, cada albor del noveno mes del calendario y antes de cerrar los ojos vencido por el sueño, observaría la oscuridad de la noche difuminada por la luz del televisor. Un mero instante: aquella sensación de sosiego duraría segundos pero bastaba para despedir una época del año que hacia estragos en aquel niño y dar bienvenida a una rutina escolar que lejos de aborrecer, abrazaba con alivio. Nunca se le dieron bien los veranos. El libre albedrío no era su traje a medida. La luz se apagó. Éste era su primer septiembre sin sus padres, aquellos sentados frente al televisor. En septiembre el futuro era tangible pero octubre le ponía los pies en la tierra. Durante dicha transición estacional había coqueteado con más de un amor; también con el lado más amargo de una enfermedad. Pero octubre llegaba (casi) siempre puntual tal superhéroe para salvarle de las garras de un mes que hasta el presente le había proporcionado las mieles de Eros y las hieles de Tánatos. Libido y destrudo.