Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



sábado, 17 de octubre de 2015

Relatos Cortos (XXIV)

Otra C. Otra muerte cortejando sin pudor. Esta vez, a diferencia de aquella vecina que una primavera le regaló la oportunidad de comprar sus primeras películas en formato físico, sí le tocó de cerca. Muy de cerca. Pero a la vez remotamente lejos. A 1.815, 8 kilómetros. A dieciséis horas y cincuenta y siete minutos. Contempla una fotografía reciente en la que aparece, busca incesantemente la huella de la tercera letra de nuestro abecedario. La vista, ni el píxel, aciertan. Aquella mujer le ofreció el mejor de los calores maternos, una lumbre que poco le había abrigado hasta entonces. Ambos se conocieron por boca de otro («en el principio era el Verbo»). De él. Hijo de. Novio de. Aquel mozo nunca le fue presentado a aquella Francesca Johnson como el summer fling de su primogénito; bastó presenciar lo no-acotado por la palabra. El miedo de aquella dama, como el de la tía paterna del efebo expatriado, era estar cometiendo los mismos errores que a éste le habían empujado a emigrar de país en el que franquear un nuevo año. Le increpó la enfermedad tiempo después de haber cesado la comunicación. La marejada de la ruptura homosexual anegó todo árbol genealógico político. Agnóstico autoproclamado, rezó al Dios en el que ella creía, para que saliera incólume de la jugarreta del sino.