Comencé en ésto de blogger con 16 años pero no le di vidilla al blog hasta los 18 tras empezar la universidad. En un principio sólo hubo cabida para series pero luego expandí la temática a todo aquello que tuviera un mínimo de guión/ficción; ¡hasta la propia vida, señoras! Decía Susan Sontag: "En las buenas películas, existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Bienvenidas. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com

lunes, 11 de julio de 2016

Reportaje especial (II)

LA CARA B
Reivindicación, ayuda y colaboración son varias de las facetas de la poliédrica blogosfera
“Blog: sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores.” - RAE
Violeta Assiego tiene 44 años. Es lesbiana. Transgénero. Activista LGTBI (Lesbianas, Transexuales, Gays, Bisexuales, Intersexuales). Trabaja en Metroscopia como analista e investigadora. Estudió derecho. Está muy vinculada a la defensa de los derechos humanos y en concreto de los colectivos vulnerables y la discriminación por orientación sexual o identidad de género. El 23 de septiembre de 2013 fue publicada la primera entrada de 1 de cada 10, un blog sobre temática de diversidad sexual y de género que Assiego propuso junto a su amiga periodista Nayra Marrero a la subdirectora de 20 Minutos, Virginia Pérez, y la responsable de la sección de blogs, Melisa Tuya; quienes recibieron con las manos abiertas dicha propuesta y dieron luz verde al proyecto. "Me parecía un medio que representaba muy bien a la población en general sin tendencia ni sesgo políticos”, comenta Assiego. Sus creadoras no querían que se pudiera asociar el tema LTGBI con una corriente ideológica en concreto. 1 de cada 10 es el único blog sobre esta temática en un periódico español de información generalista.

Los cines Renoir Princesa albergan preestrenos a los que Fuertecito acude
A Pedro Fuertecito J. García le gusta también contribuir al feminismo y a la lucha por los derechos de la comunidad LTGBI a través de su blog. Fuertecito no ve la tele nació a caballo entre 2009 y 2010 -como proyecto paralelo al doctorado que estaba realizando- en el que en un principio sólo había cabida para la ficción televisiva pero después fue incorporado el séptimo arte. “Soy bastante activista. No es sólo sobre cine y televisión sino que también es un poco sobre la cultura en general y vender el cine y la televisión como el reflejo de la cultura y la sociedad en la que vivimos y como yo y la gente que visita el blog quiere que sea esa sociedad. La sociedad por la que luchamos un poco”, comenta Fuertecito sobre el uso de su blog (y el Facebook de éste) como plataforma para contribuir con su granito de arena a diferentes luchas sociales. Fuertecito tiene 34 años. Estudió Filología Inglesa en su Murcia natal y Comunicación Audiovisual en Sevilla. Un máster y un doctorado le prosiguieron al no encontrar trabajo. El germen de su blog está en fotolog, una red social de fotografía  que sin embargo, según Pedro J. García, “la gente utilizaba para soltar sus parrafadas personales y muchos lo usábamos para hacer críticas”. Fuertecito no ve la tele comenzó su andadura profesional en el servicio Blogger –permite crear y publicar una bitácora en línea- pero a los dos meses se mudó al sistema de gestión de contenidos Wordpress.

Quien desde un principio alojó su blog en Wordpress fue la talaverana Estefanía Soriano. Tiene 42 años. Madre de una adolescente de 14 y una niña de 5. Trabaja como funcionaria en un departamento de comunicación del Ayuntamiento de Fuenlabrada.  Padeció cáncer de mama bilateral estadio III.  Siempre ha sido muy inquieta con la tecnología. Le gustan mucho las redes sociales y antes de crearse el blog, ya tenía perfil de Twitter, Facebook, Instagram y Pinterest.

Estefanía padeció primero la enfermedad y después se tuvo que quitar el pecho sometiéndose a una mastectomía radical. El día antes de la operación, un 23 de agosto de 2011, nació Adiós, Lolas, Adiós. “Yo estaba en la sala de espera del hospital esperando a hacerme un reservorio de sangre y estaba hasta las muelas de contarle a todo el mundo lo bien que estaba”, relata una Estefanía cuya versión de hace casi cinco años se dijo a sí misma: “me apetece hacer un blog”. Se metió desde el móvil en el buscador y tecleó  cómo-crear-un-blog.  Fue autodidacta, aprendió a base de errores. “Ni siquiera había dado un curso de wordpress que ahora veo que hay dos mil millones”, compara.

En su génesis, Adiós, Lolas, Adiós era un diario personal aunque también un altavoz para su familia y amigos. Su filosofía de recién bloguera respondía a “yo escribo una vez y ya todos me leéis, sobre todo mis amigos. Pues ya sabes cómo estoy a través de eso”. Se asustó cuando el público lector dejó de ser exclusivamente su círculo familiar y amistoso. Adiós, Lolas, Adiós forma parte del bautizado -por sus propias integrantes- oncoblog, un mundo en el que las mujeres relatan su experiencia con el cáncer de mama.

De Talavera de la Reina es también Álvaro Cabo Ciudad. Cuando fue creado el primer blog reconocido en 1994, él ni siquiera había nacido. Álvaro nació en 2003. Diez años después utilizaría Blogger para dar luz a Mi país a través de mis ojos. La idea surgió un 30 de diciembre después de que Álvaro visitase la Biblioteca Nacional. “Quise sacarme el carnet de la biblioteca, entonces me lo denegaron simplemente por ser menor de edad”, cuenta el ahora ya adolescente y estudiante de 2º de la ESO (le adelantaron un curso por sus altas capacidades). Considera aquella adversidad como la gota que colmó el vaso después de otras desventuras anteriores y a raíz de eso, se preguntó: “¿A través de qué forma se le puede escuchar a un niño de diez años?”. Él lo que quería era denunciar lo que le había pasado y reivindicar su carnet. “¿Cuál es la forma más productiva? Internet. ¿Qué es lo que más me gusta? Leer y escribir. Los fusioné y además como se estaba poniendo de moda la tecnología blogger  pues así comenzó Mi país a través de mis ojos”, relata. Álvaro lee la prensa desde los seis años. Ve los telediarios desde los cinco.

Dos años después, su blog ha recibido más de 200.000 visitas y ha publicado casi 150 artículos. Nació con varios objetivos de entre los cuales el primero que se cumplió fue que su padre dejase de fumar por una apuesta que hicieron. Sin embargo su objetivo principal era y sigue siendo ayudar a otras personas, especialmente las que como él son de altas capacidades.

Donde hay patrón, (a veces) colabora marinero
Dicen que cada maestrillo tiene su librillo. Cada bloguero también. En el caso de 1 de cada 10, son nueve maestrillos y nueve librillos. Además de Violeta Assiego y Nayra Marrero al timón, navegan junto a ellas Laura Ramírez Martín, Lucía Rodríguez Sampayo -desde El Salvador-, Carmen López, Enrique Anarte Lazo, Nieves Gascón, Andrea Puggelli -desde Italia- y Charo Alises. Más allá de sus profesiones –periodismo, abogacía, fotografía, trabajo social, politología, Relaciones Internacionales, cooperación-, todos tienen algo en común: el activismo LGTBI. “Son una especie de pulmón y corazón al mismo tiempo, son los órganos vitales del blog”, se enorgullece Assiego. Ellos se responsabilizan de escribir una entrada al mes como mínimo.

Bajo la filosofía de 20Minutos.es de apostar por la participación de los usuarios, en 1 de cada 10 ha habido firmas invitadas de la envergadura de Lucas Platero, Beatriz Gimeno, José Ignacio Pichardo, Jesús Generelo, Fernardo Olmeda, Paco Tomás… También ha habido espacio para firmas menos conocidas. “Hay gente a la que invitamos a escribir y en otras ocasiones nos llegan los textos”, comenta la capitana de la bitácora. “La idea del blog es que todo el mundo pueda escribir, se sienta partícipe a escribir, no hace falta ser activista, ni hace falta ser LGTB, ni hace falta saber escribir”, detalla Assiego, quien se encarga como capitana de leer, revisar y editar los textos siempre y cuando no se altere su idiosincrasia.

En Fuertecito no ve la tele, hay patrón pero también marinero: David Lastra. Es uno de sus mejores amigos y se incorporó en mayo de 2013. ¿El porqué? El cada vez más elevado número de pases de prensa para la proyección de películas antes de su estreno. Como mínimo, Fuertecito acude a tres a la semana; máximo, siete. Ha habido semanas que ha acudido a seis o siete pases de prensa si no se han solapado. “Me gustaba mucho cómo escribía y solemos coincidir mucho en nuestras impresiones sobre series y cine. Y dije: bueno, puede ser una extensión coherente de lo que es mi marca, mi estilo y confié para que me ayudase en esos tiempos de necesidad”, comenta Pedro J. García sobre su particular Robin cuya colaboración no es remunerada aunque este Batman murciano puntualiza: “de vez en cuando le invito a comer”.  Tampoco es retribuido el trabajo de Fuertecito. “De blogger no se vive a no ser que seas un trendsetter absoluto”, aclara. Según el también traductor, para ganarte la vida como blogger tienes que estar inserto en un conglomerado (Sensacine, eCartelera, Fotogramas, Cinemanía…) o que te hayan contratado como firma dentro de un medio más grande.

El dominio y el hosting (alojamiento web) le cuestan a Pedro alrededor de unos setenta euros al año. En su blog hay publicidad: los pop-ups, es decir, las ventanas emergentes. Son anunciantes que se publicitan a través de plataformas como AdSense de Google y Adcash. “Están ahí porque tengo que sacar de alguna manera rédito al trabajo. En algún momento tendrá que dar algo… no sirven para nada. Un céntimo por cada click”, se queja. Pero el lector no hace click a no ser que se equivoque. La única publicidad que sí le aporta algún beneficio son los publirreportajes y los concursos propuestos por las empresas, las cuales pueden llegar a pagar no sólo el material del concurso sino también económicamente. Pero a Pedro no le gusta abusar del publirreportaje o el contenido patrocinado. Sus lectores están acostumbrados a un tipo de textos: “es injusto para ellos que te están siguiendo y desvirtúa la imagen del blog”. Fuertecito no gana dinero por ver la tele pero sí satisfacción aunque admite que  “también te abre puertas a otro tipo de trabajos y colaboraciones”.

En 1 de cada 10, sí hay una pequeña gratificación. “Casi simbólica”, matiza Assiego. Estefanía Soriano, en cambio, pertenece a la categoría Juan Palomo de la blogosfera: yo me lo guiso, yo me lo como. Podría sacar beneficio. Desvela que hay un mercado negro de farmacéuticas y empresas en busca de datos de pacientes. Álvaro Cabo Ciudad también se guisa su redacción y hasta el diseño del blog aunque con una peculiar ayudante de cocina: su madre. Es quien modera los comentarios del blog y se encarga de las redes sociales. “Mi madre ha sido y será mi manager. Es la que organiza todo más o menos”, detalla. 

La decisión de Estefanía
A Estefanía Soriano, creadora del blog Adiós, Lolas Adiós y paciente de cáncer de mama, le marcó mucho una doctora. “Yo estaba en el hospital, me acababan de diagnosticar y de operar, empezaba el tratamiento de quimio en nada”, relata. Estefanía estaba en su vorágine del día a día y le dijeron que iba a estar un año parada. Ella ni se lo imaginaba: “¿Yo dejar de trabajar un año?, ¿qué me estás contando? Luego fueron dos”.  La ginecóloga que le atendió también había sido paciente. “Llegó con su pelo, que es algo que te obsesiona, que se te va a caer y le ves ya a ella con su melenón, trabajando”, recuerda. Para Estefanía fue fundamental ver a alguien que había retomado su vida tras la enfermedad. Es por ello que tomó la decisión de abrir una bitácora en la que diera constancia a otras mujeres de que “el cáncer se supera y puedes hacer una vida relativamente normal después y que si consigues tener un ánimo firme puedes ayudar a la gente”.

A Estefanía tan sólo le bastó un móvil para crear su blog el día antes de la mastectomía
Lo personal es político
Mientras 1 de cada 10 y Fuertecito no ve la tele comparten la reivindicación de la cuestión LTGBI; Adiós, Lolas, Adiós y Mi país a través de mis ojos tienen otros frentes de ayuda y protesta. Gracias a su blog, Estefanía Soriano fue requerida en 2015 junto a otras asiduas del oncoblog por una farmacéutica interesada en el idioma que usan para conectar con su público. “El blog del tema cáncer es curioso porque tenemos una faceta detrás que no se ve. Tú ves muy pocos comentarios en el blog pero tengo mil correos”, cuenta Soriano, consciente de que “se crea un vínculo muy especial entre la mujer que ha pasado la misma enfermedad”.  

No sólo farmacéuticas se han aproximado a ella, también los medios de comunicación al ser voluntaria testimonial de la Asociación Española Contra el Cáncer. Le parece que el oncoblog “es el altavoz más bonito del mundo cuando una enfermedad tan dura, sabes que la va a pasar tanta gente y que la está pasando tanta gente y al ver a alguien que ya la ha pasado, que te lo cuenta en pasado con un punto de vista de ‘¡oye, que esto se pasa, que puedes seguir haciendo tu vida!’, a mí  me parece tan fácil hacerlo así que ojalá tuviera el triple de lectores y el triple de difusión porque en un caso como este, es medicina”. Para Estefanía Soriano, escribir es una terapia muy positiva con la enfermedad. “Yo soy informadora, reclamo mucha información y en mi caso no la encontré. Los médicos te dicen que ‘ni se te ocurra buscar’”, se queja la onco-bloguera que quiso cambiar un poco el concepto de que no todo lo que hay en internet es malo.

La interacción con sus seguidoras es directa. Contesta rápido a los correos electrónicos. Incluso queda en persona con ellas. “Me gusta no solamente ese día de la consulta sino luego que me cuenten cómo les va”. Una seguidora le llegó a consultar si dejaba a su marido. En el cáncer de mama, hay muchos temas detrás –la sexualidad, el mirarse en el espejo- que son el día a día que ni siquiera el médico cuenta. Estefanía sí. La catalogación de minusvalía a los enfermos de cáncer –inexistente- es otra de las tantas reivindicaciones en su blog aunque también hay lugar para consejos de belleza desde extensiones de pestañas –más cortas tras la quimioterapia- a pezones de silicona. Estefanía ha llegado incluso a estar en la consulta de una paciente que se iba a reconstruir el pecho y estar dudando: “¿Qué hago? ¿Lo hago o no lo hago?”. Estefanía cierra la puerta, se quita la camiseta y dice: “¿Te gusta? ¿No te gusta? Pues mira… duele aquí… duele aquí… o esta marca aquí…” Para ella, esto “es fundamental en muchísimos casos para que la gente tome una decisión”.

En el caso de Álvaro Cabo Ciudad,  el tema que más aborda en Mi país a través de mis ojos es la educación. También habla de actualidad política y economía pero nunca pierde el foco: ayudar a través del blog, su libro Ser inteligente no es un delito y su conferencia Tu éxito está en tu esfuerzo, a las personas que posean altas capacidades y sobre todo dar herramientas a los profesores para sacar provecho de ellas. Uno de las entradas de las que más orgulloso está es Ni uno más. Fue publicada el 22 de enero de 2016, el mismo día en que Diego González –un chico de altas capacidades- se suicidó. “Estaba tan sumamente cabreado que ni leía lo que escribía”, afirma Cabo Ciudad quien no ve lógico que un chico pueda suicidarse por tener tal dotación.

“Tienes que tener claro que si quieres mantener un blog más de dos años, no puedes malgastar tu tiempo jugando a la play, en redes sociales, en el ordenador…”, opina el joven talaverano. El futuro está a la vuelta de la esquina. A Pedro le gustaría “con el tiempo” convertir Fuertecito no ve la tele en un portal de autores “pero es algo que lleva tiempo y un poco más de organización que no puedo dedicar”. Violeta contempla la consolidación de 1 de cada 10. Existirá si tiene sentido. Si no, “habrá sido una experiencia maravillosa”. Álvaro augura el mañana desde su faceta más emprendedora: “Mi país a través de mis ojos va a tener una expansión a Latinoamérica brutal”. En el caso de Adiós, Lolas, Adiós, el tiempo se mide de distinta manera. “Yo soy una enferma de alto riesgo y siempre voy a tener revisiones, siempre voy a tener momentos de tensión, siempre voy a tener momentos de dificultad porque la enfermedad te ha dejado unas secuelas que irán apareciendo con el tiempo. Material siempre va a haber”, se resigna Estefanía. Dependerá de ella si le apetece seguir. A día de hoy, todo el futuro del mundo.