Empecé este blog con 16 años y otro nombre (Dime que series ves y te diré cómo eres). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión, pero más tarde amplié el contenido a todo aquello con un mínimo de ficción, incluso la propia vida. Decía Susan Sontag en Contra la interpretación que «en las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar». Pero Carrie Bradshaw también decía en la excelente Sexo en Nueva York: «No pude evitar preguntarme».

sábado, 27 de abril de 2013

Eterna espera


"Entonces decidió aprender a tocar la tuba, el único instrumento que podía simular el dolor de una sirena en la niebla..."
Esta semana me he sentido muy francés, muy Mathilde, la protagonista de la preciosa pero, a ratos, confusa 'Un long dimanche de fiançailles' - 'Largo domingo de noviazgo' (Jean-Pierre Jeunet, 2004). La muchacha, una versión menos encantadora de Amélie con cojera y optimismo exacerbado incluidos, dedica su vida a esperar una señal, ya sea una llamada de teléfono, una carta o alguna trivialidad que para el resto de los mortales carece de significado, que le sirva para mantener intacta la esperanza de que su prometido, dado por muerto en la I Guerra Mundial, continúa vivo. Reminiscencias de un amor pre-adolescente con un faro como telón de fondo en un presente desalentador y oscuro. Pero el amor mueve el mundo y Mathilde se intentará hacer con la suya; su amado no murió. La trama en sí, como ya he referido al inicio, resulta confusa por la cantidad de nombres, caras, historias y datos que la protagonista va hilvanando en su interminable investigación; pero lo importante del relato es la historia rebosante de pasión y ternura entre Mathilde y Manech desde su infancia hasta el momento de la acción. El paisaje parece abrazar el apasionante drama, resultando de lo más colorido y vivo. El final, de una sensibilidad y coherencia abismal, es un puñetazo a la incredulidad y a nosotros mismos, expectantes de un final del que somos incapaces de prever. Jean-Pierre Jeunet se marca un cliffhanger cocinado a fuego lento. Yo, infiel al género bélico, sucumbí. Pero nunca más, ahí está Roman Polanski, testigo de mi hartazgo de 'El pianista' (id, 2002) e incapacidad de contemplar su tramo final. Por eso mismo, 'Largo domingo de noviazgo' no es otra más. Es algo más. Sale Audrey Tautou. Y Marion Cotillard. Y Jodie Foster.

Recuerdo ver esta película en junio de 2012; siempre me recordará a una amiga que actualmente vive en París. Tan sólo unas semanas antes había terminado la selectividad y contemplaba cómo el futuro se expandía ante mí en infinitos caminos de posibilidades. Ya estoy en el futuro y, por desgracia, lo único que hago es esperar una llamada para poner fin a estos últimos seis meses. Mientras, seguiré tocando la tuba.

sábado, 20 de abril de 2013

Nostalgia de un ex-seriéfilo empedernido


(Aviso, la barrera entre ficción y realidad queda a merced del lector) "El pasado es lo que tiene, que vuelve en forma de recuerdo" me escribió él, Miguel, tras retomar el contacto hace unos meses. Siempre se le dio bien lo poético y el lirismo. Qué lástima que sólo se le diera bien eso. Retrocedamos en el tiempo, concretamente a la tarde del domingo 15 de mayo de 2011. ¿Recordáis donde estuvisteis? Yo sí; fui al cine con una muy buena amiga a ver la nueva película de Woody Allen: 'Midnight in Paris' (id, 2011). Recuerdo sentir cierto pudor al no pillar algunas de sus más sonadas imitaciones de famosos escritores; en especial la de Adrien Brody dando vida a Salvador Dalí. La sala entera riéndose a carcajadas mientras un servidor se sentía como pez fuera del agua. "Tengo que empezar a leer más" me decía constantemente mi yo interior, sediento de cultura literaria. Obviando este percance sonrojante, me maravilló el mensaje de la película. Algunos de sus personajes vivían obcecados con vivir en una época de la historia anterior, apelando al "todo tiempo pasado fue mejor". Adriana de Burdeos -interpretada por Marion Cotillard- soñaba con vivir en la Belle Époque. ¡Pamplinas! 

Sin embargo, un día es un día y hoy me permito el placer de extrañar, de echar de menos un momento esencial de mi adolescencia -y de mi vida- ligado de forma muy intensa y emocional a las series y al cine: mis 17 años. Todo este panfleto sentimentaloide apelando a mi ego (¡ey, es mi blog!) para hablaros de 'United States of Tara', cuya tercera y última temporada -que exquisita Showtime cancelándola...- se emitió durante la primavera de 2011. Viajemos al 18 de abril de aquel año. Me encontraba en Nueva York, representando el papel de turista sorprendido ante tanto rascacielos. Os revelaré un secreto: mis ojos continuaron en sus órbitas y Nueva York no me deslumbró. ¡No me comáis! Matizo; algunos de sus aspectos y lugares son de encomiable belleza. La culpa de este desencanto la tuvo la tercera en discordia de este peculiar triángulo amoroso: Boston, la ciudad de Olivia, Peter y Walter (¡Fringe!), donde estuve en un pueblo cercano a ella de intercambio de estudiantes durante casi tres semanas. Ya que he mencionado 'Fringe', recuerdo estar desayunando mientras veía las noticias de una filial local de FOX cuando vi la promoción del polémico "Lysergic Acid Diethylamide", el 3x19, que se emitió el 15 de abril. Me atraganté con los cereales.

Pido disculpas por los saltos en el tiempo; 'Lost' y su narración abusadora de flashbacks y flashforwards me marcaron.  Pongamos rumbo de nuevo hacia Nueva York, aquella noche del 18 de abril... estábamos mis compañeros y yo paseando por la zona financiera de la ciudad cuando me encontré con una pila de periódicos en el bordillo de la acera; se trataba de ejemplares del 'The New York Times' del mismo día. Entusiasmado, me quedé con uno de ellos y el pobre, desde entonces, vive amontonado con otros periódicos entre polvo en un estante de mi habitación como prueba eterna de que yo visité el otro lado del Atlántico.

Durante las pasadas vacaciones de Semana Santa, me invadió el deseo de rebuscar en mi baúl de los recuerdos; mi habitación en sí. Allí estaba el 'The New York Times'. Qué momento más delicioso aquel y entre hojeada y hojeada, miré la programación de la parrilla televisiva de aquel día. ¡Sorpresa! Aparecía en destacado el 3x04 de 'United States of Tara'. Como amante de las casualidades que soy, me encantó aquel destacado por el hecho de que llevaba una semana viéndome la serie de nuevo. Por lo de la nostalgia y eso. 'United States of Tara' es una dramedia cuya premisa es el día a día de una mujer (Tara) con múltiple personalidad y su familia. Me prohíbo a mi mismo soltar los típicos adjetivos para recomendar una serie; tan sólo me limito a decir que es la creatividad condensada en 36 episodios. Su guionista, Diablo Cody, se entrega al relatar un sin fin de historias con apariencia de una sola con mensaje esperanzador: "la familia lo es todo". Juega a muchos niveles -comedia, drama, intriga, humor negro e incómodo, romance-  y lo hace de la mejor forma posible: arriesgando. Sí, a veces los experimentos argumentales salen rana, pero otras... simplemente maravillan y (de)muestran que la narración audiovisual no tiene límites; que queda por explorar una infinidad de capas. Otros factores a tener en cuenta son la banda sonora -¡suena Kiss with a Fist de  'Florence and the machine' al final del 2x10!-, el nivelón interpretativo y especialmente la perfecta telaraña de interacciones construida entre todos los personajes. Mi debilidad es Charmaine, la hermana de Tara (Su "re-virgin" de la segunda temporada es de risa). Mi otra debilidad es la relación entre Marshall y Kate, los hijos de la protagonista. ¿La pega? No tiene un final cerrado ni satisfactorio por culpa de la imprevista cancelación de la serie por parte de su cadena Showtime. Maldita guadaña. Malditas audiencias.

Echo de menos a Miguel, a mi buena amiga, a Tara, a las personas que conocí en Boston, ver un montón de series, descubrir con entusiasmo 'Annie Hall' (Woody Allen, 1977), disfrutar de 'A dos metros bajo tierra' por primera vez, estar bien de salud y mis 17 años... pero desgraciadamente no volverán, como tampoco lo hicieron las oscuras golondrinas de Becquer. Yo sigo en mi balcón, esperándolas... o recordándolas al menos. 

domingo, 7 de abril de 2013

El nombre es lo de menos

"Don't let the name fool you" fue el lema de CBS para promocionar la tercera temporada de 'The Good Wife' cuya versión traducida al español vendría a decir: "No te dejes engañar por el nombre". Tengo cierta predilección por los títulos originales; aquellos que evocan pero no temen a la confusión, los prejuicios o el rechazo del espectador, aquellos que viven medio escondidos entre otros títulos sin personalidad y repetitivos consumidos ferozmente por la visión y la mente del ser humano, aquellos que no buscan audiencias masivas, enemigos de los blockbusters y las palomitas (de caramelo por favor). Que aburrimiento, ¡oye! Da gusto apostar por la ambigüedad y retar al espectador a descubrir el porqué de tal título; ¿Por qué (narices) John Cameron Mitchell llamó a su última película 'Rabbit Hole'? ¿Qué se fumó Diablo Cody o los mandamases creativos de Showtime para llamar a una serie 'United States of Tara'?

Sin spoilers | 'Hello I Must Be Going' entra dentro de este improvisado gusto por títulos no convencionales; cine independiente de la mano de Todd Louiso que no revoluciona el panorama audiovisual pero sí funciona como perfecto entretenimiento de hora y media mediante el deshoje de la misma historia de siempre. La fracasada en este caso es Amy (Melanie Lynskey), quien tras haberse divorciado de su marido, debe regresar a casa de sus padres. Se me olvidaba un dato: tiene 35 años y parece la versión crecidita de la Hannah Horvath de 'Girls' tanto en lo bueno como en lo malo. Pero lo mágico está por llegar... tendrá un idilio con un casi-todavía-adolescente de 19 años (Christopher Abbott), también abocado al fracaso a pesar de su aparente éxito universitario. Su pequeña e inmediata revolución amorosa veraniega será esencial para reconducir sus vidas; ambos rodeados de familiares histriónicos o fantasmas del pasado que dificultan su evolución creativa y personal como seres humanos sin ser conscientes de ello. La madre de Amy (Blythe Danner) es el mejor ejemplo de ello, más preocupada por las obras de su casa o el trabajo de su marido que por la situación sentimental de su hija. 

'Hello I Must Be Going' tiene momentos muy inspirados, construye escenas repletas de humor incómodo, muestra la catarsis a medio gas de sus protagonistas y como buena cinta indie,  hay sitio para los homenajes artísticos -el propio título es un homenaje a Groucho Marx- y una deliciosa banda sonora a cargo de Laura Veirs. Propone el eterno dilema: ¿el amor tiene edad? Parece ser que Todd Louiso es una especie de Josh Radnor, obsesionado también con el amor generacional en 'Amor y letras' ('Liberal Arts'). Dejemos que nos cuenten sus penas con tono amable y esperanzador; yo compro. 

sábado, 6 de abril de 2013

Allí donde solíamos amar

El otro día leyendo la edición de abril de Cinemanía me topé con un curioso ranking de amores a distancia con motivo del estreno en España de 'Un amor entre dos mundos' (Juan Diego Solanas, 2012); por supuesto estaba 'Antes del amanecer' (Richard Linklater, 1995) e incluso 'El diario de Noa' (Nick Cassavetes, 2004) pero me sorprendió muy gratamente encontrarme con 'Los amantes del círculo polar ártico', obra del director español Julio Medem que fue estrenada hace ya 17 años. ¡Uau, yo tan sólo tenía dos años!

Spoilers ligeros | Ya era hora de reivindicar en mi blog una de las películas que más me ha gustado de lo que llevamos de 2013 y, ¿por qué no?, una de las que más me ha llegado al corazón. La de veces que habré visto los últimos minutos del largometraje; ese broche final a una apasionante historia de amor llena de casualidades y dramas con ecos de tragedia griega. 'Los amantes del círculo polar ártico' es la historia de amor -en mayúsculas- entre Anna y Otto (¡el piloto!) desde su infancia hasta la vida adulta; es el relato de un amor en secreto pero el más intenso y duradero de todos. Su originalidad no reside en la premisa y/o el argumento inicial del largometraje -¡oh, el amor entre dos hermanastros!- sino en el desarrollo del mismo y el cómo a través de los ojos y la voz en off de sus dos protagonistas, convirtiéndose el doble relato en la gran baza de la película y esquivando todo tipo de repetición en la sucesión de los hechos a pesar de su esquema aparentemente repetitivo. La narración juega con nosotros y nos manipula pero gusta; uno vive el drama con mayor intensidad, como si de repente se convirtiera en esos amantes que de pasajeros tienen poco. El desbordamiento de sentimientos tiene un gran as en la manga: la música compuesta por Alberto Iglesias, la cual multiplica por mil el compromiso del espectador con Anna y Otto, deseando un final feliz a pesar del paso del tiempo y los inevitables bandazos y reveses de la vida. 

Como ya avanza el título, es una historia con final cerrado como si de un círculo se tratase y esa es su mayor magia: comprobar lo cíclica que resulta la vida con principios, casualidades tontas, imprevistos crueles y finales. Volad con la película durante 114 minutos como los aviones de papel de Otto, haced el amor con el sonido de la lluvia de fondo como lo hacen los protagonistas y esquivad su mayor error: no gritar a los cuatro vientos su deseo y amor mutuos. No paséis a mejor vida por (ausencia de) amor, es la peor muerte de todas y la más triste y solitaria. Viajad a Finlandia y convertid el frío el calor, la noche en el día y el recuerdo en presente. Comprad corazones rojos. Tan sólo huid del tiempo y que nunca os alcance. A Anna y Otto nunca les alcanzó... o sí -¿quien sabe?- , pero ellos esperaron aquellas noches mirando al sol. Fueron valientes y saltaron por la ventana.

lunes, 1 de abril de 2013

Un mundo lleno de posibilidades

Muy fan de la camisa blanca con fresitas que viste Amy en el 2x06 ...
Spoilers hasta la 'series finale' de 'Enlightened' | Cantaba Chavela Vargas "Ojalá que te vaya bonito, ojalá que se acaben tus penas" Perfectas lineas para Amy Jellicoe y su 'Enlightened', cuyo último capítulo de la segunda temporada y tristemente de la serie -¡que arda HBO!- se emitió el pasado 3 de marzo. El elegante y perfecto cierre de la segunda temporada es también el cierre de un círculo en el que la reminiscencia y el eterno retorno hacen acto de presencia (¡bendito ascensor!). Estos nuevos ocho episodios han ofrecido un estimulante triángulo amoroso cuyo cenit tiene desarrollo entre el sexto y el séptimo, pequeñas píldoras de humor extravagante como el hecho de que Amy se haga twitter y mágicos, breves pero intensos relatos como el tercer y quinto episodio que ceden el protagonismo a personajes secundarios como Tayler y Levi y suponen importantes revoluciones (y revelaciones) en sus vidas. 

Se veía venir; la redención definitiva de la protagonista cada vez estaba más cerca con el paso de los episodios y aunque por su camino estuvo a punto de caer en la tentación y la ambición, finalmente logró su propósito: destapar la corrupción y los delitos de Abaddonn. Si bien Amy ha esquivado al final sus males pasados, ha coqueteado peligrosamente con el fruto del Edén;  Jeff Flender, el "cuasiperfecto" periodista de Los Angeles Time y Charles Szidon, el mandamás de Abaddon. El primero por utilizarla en favor de su bolsillo, su reputación y su satisfacción sexual para luego deshacerse de ella ("Creo que estaría muy mal que cuando la historia se haga pública la gente pensara que tenemos alguna especie de relación romántica o sexual. Así que creo que deberíamos poner freno a eso durante un tiempo hasta que todo el asunto pase y luego ver donde estamos" le dice Jeff a Amy en el 2x07)  y el segundo por ofrecerle el gran puesto de trabajo que tanto había aspirado. Ojo, si lo aceptaba, su misión se iba al garete y su jefe no iría a la cárcel.

Pero no me olvido de sus víctimas; por culpa de ella, Tayler casi pierde al amor de su vida (Eileen, la asistente de Charles Szidon) y Krista, quien por fin había decidido ser amiga de Amy, es acusada por la misma de filtrar a la empresa su traición y colaboración con el periódico. 


Paradójicamente, los mejores parados de todo el embrollo de Amy y su "misión de paz y amor" tras volver del Caribe son su madre y su ex-marido.  La sonrisa de Helen al ver en portada del Los Angeles Times el nombre de su hija delata su incipiente orgullo por ella y Levi ha dejado atrás los malos hábitos del alcohol, las drogas y las prostitutas; por fin ha encontrado la tortuga de la que le habló Amy y que sin embargo no encontraba al principio de la nueva temporada ("No había ninguna tortuga. Tan sólo un montón de basura en el fondo del océano" dice en el 2x03). 

Quizás la conversación final en las escaleras entre Amy y Levi es el principio de su nuevo idilio romántico, o no... pero de lo que estoy seguro, en cambio, es que es el principio de una nueva vida en común donde sí hay sitio para la esperanza, la bondad y la paciencia. Quedémonos con la reflexión definitiva de la protagonista: "Tu puedes cambiar, tú puedes ser el agente del cambio". Que te vaya muy bonito Amy, que la vida te vista de suerte.

domingo, 31 de marzo de 2013

'Tierra desacostumbrada', pequeño pero intenso vistazo a la vida

'Tierra desacostumbrada' (su título original es 'Unaccustomed Earth') es una colección de ocho historias a lo largo de casi 340 páginas cuya autora es Jhumpa Lahiri, americana-hindú escritora que comenzó a gozar del éxito y del reconocimiento de la crítica y los lectores tras publicar 'Intérprete de emociones' ('Interpreter of Maladies') en 1999; se trata también de una colección de historias cortas que ganó el Pulitzer en categoría de ficción en el año 2000. Posteriormente Lahiri  publicó su primera novela en 2003 llamada 'El buen hombre' ('The Namesake') de la cual se produjo una adaptación cinematográfica en 2006 de la mano de la directora Mira Nair; ese mismo año salió al mercado 'Tierra desacostumbrada'.

En él, la autora propone a los lectores un viaje a lo largo del mundo; desde ciudades de Estados Unidos (Cambridge, Seatle, Boston...) hasta países como India y Tailandia a lo largo de décadas, la mayoría de ellas en el siglo XX. El -aparente- propósito de Lahiri es el de explorar todos aquellos secretos, relaciones y conflictos que surgen inevitablemente en el núcleo familiar. La sangre une pero también desune; lo más importante de la vida afortunada o desgraciadamente son los lazos familiares.

La novela está divida en dos partes. La primera de ellas carece de título y aúna  cinco relatos independientes protagonizados cada uno de ellos por diferentes personajes: 'Tierra desacostumbrada', uno de mis favoritos, refleja y muestra de forma emotiva y real la relación entre un padre y su hija tras la muerte de su madre y cómo sus vidas han cambiado por ello.; 'Cielo e infierno', un precioso pero duro relato a cerca del matrimonio concertado y el amor imposible que tiene el final más impactante; 'Una elección de alojamiento', una oda al amor maduro  y el reflejo de cómo un matrimonio cambia a lo largo de los años por culpa de la rutina y la desconfianza; 'Sólo Bondad', el relato más deprimente y duro por su tratamiento del alcoholismo en la adolescencia y la edad adulta; y 'No es asunto de nadie', un argumento aburrido centrado en la infidelidad, las relaciones amorosas tortuosas y el amor imposible. Todos ellos están narrados en tercera persona. La segunda parte -cuyo título es 'Hema y Kaushik'- aúna tres relatos: 'Una vez en la vida', 'Fin de año' y 'En la orilla'. En este caso, los protagonistas de todos ellos son los mismos y se mezcla la narración en primera y tercera persona. El argumento sigue las vidas de Hema y Kaushik desde su infancia hasta la edad adulta; es el perfecto ejemplo del manido dicho: "El mundo es un pañuelo".

La gran fuerza de la novela reside en el retrato y el choque de dos diferentes culturas: la oriental y la occidental. 'Tierra desacostumbrada' además da que pensar, ¡es incluso didáctica! Sin embargo las debilidades son muy detectables como por ejemplo lo predecibles que son la mayoría de las historias, personajes irritantes o lo pesadas que determinadas partes de la novela resultan. En mi opinión, la segunda parte del libro es mucho más interesante, impredecible y apasionante que la primera; se trata de una especie de recapitulación y mezcla de los variados argumentos de la primera parte. Los protagonistas de la historia, Hema y Kaushik, están muy bien desarrollados y el hecho de que sus vidas  hayan estado siempre conectadas es muy romántico. Sin embargo la pena es doble: su corta extensión -¿poco más de 100 páginas?- y en especial su final. Tras leer las últimas páginas me sentí un tanto abatido por los acontecimientos. Lahiri peca en cierta manera de cruel.

Es el libro perfecto para aquellos que sientan predilección por las pequeñas historias "cocinadas" a fuego lento pero rebosantes de dilemas morales y emociones a flor de piel. Por lo que si te gusta meditar a cerca de la vida y aprender sobre otras culturas, ¡éste es tu libro! No te decepcionará. Por el contrario, si buscas finales felices... olvídate.

PD: Como dato meramente anecdótico, Jhumpa Lahiri participó en la tercera temporada de 'En Terapia' ('In Treatment', HBO) como asistente -aunque en los créditos aparezca como guionista- ya que uno de los pacientes de mi querido Paul Weston es Sunil, un viudo que se ha trasladado desde Bangladesh a los Estados Unidos y que debe hacer frente al dolor de haber perdido a su esposa y al choque cultural, dos temas esenciales y recurrentes de la literatura de Lahiri.

sábado, 30 de marzo de 2013

'Monsters', matando al estilo alien de Spielberg

El autor de la crítica es David Buckley, compañero de carrera y amigo;) // @VernBuckley

Sinopsis: Hace seis años una nave de la NASA cayó en México con muestras extraterrestres en su interior. Ahora todo el centro del país es una zona en cuarentena debido a la infección y los ejércitos de Estados Unidos y México intentan controlar la amenaza. En medio del caos un periodista recibe el encargo de escoltar a la hija de su jefe hasta la frontera americana, pero los transportes escasean y su única opción es cruzar la zona infectada. Juntos iniciarán una peligrosa aventura para intentar regresar a su hogar.

Crítica: Era una película que nunca me había atrevido a ver, quizás por pereza o porque el tráiler no me daba buena espina, pero ayer mientras miraba directores de cine, acabe viendo el perfil de Gareth Edwards y descubrí que iba a ser el director de ¡¡GODZILLA!! (Película que ha marcado mi infancia), así que claro, tendría que ver qué estilo tiene el joven inglés. Veredicto: una genialidad. La verdad es que me sorprendió mucho y la incluyo en ese saco de películas de extraterrestres donde están 'Distrito 9' y 'Monstruoso'. Con la segunda tiene un gran parecido, ya que lo que son los “bichos” no aparecen mucho, pero ahí está la teoría del miedo en el cine: da más miedo el ruido que las imágenes. Se parece también a otras películas, como 'Jurassic Park' en muchos de los escenarios y en los ruidos del bosque; bosque el cual, me recuerda a 'Avatar', ya que tiene como vida propia. Y doy una advertencia, hay que verla en inglés. Muchos de los diálogos son muy buenos, pero vi alguna escena en la versión traducida y, pfff.

Ahora me podría poner a hablar de temas raciales, políticos de las películas o todas esas cosas que los críticos siempre intentan sacar la puntilla en las películas. No lo voy a hacer, pero si quiero destacar el periodismo, y en este caso el periodismo de guerra. Hay una frase que dice Andrew (Scoot McNairy) en la que se ve claro la situación actual del periodismo (y eso que la película es del 2010): “¿Sabes cuánto me pagan por la foto de uno de esos monstruos matando a un niño? 50.000 dólares, ¿y sabes cuánto me pagan por la foto de una niña sonriendo en esta época? Nada.” Ahí queda resumido todo lo que tiene el periodismo de guerra, con la metáfora del monstruo por un soldado.

Para terminar, me parece una película recomendable para ver y que está en ese saco de directores que están intentando cambiar el cine de ciencia ficción (un saludo para la “gran” película de J.J. Abrams, 'Super 8'), y pensar que es la primera de una persona (por no decir chaval) que le sirvió para asociarle a las próximas películas de 'Star Wars' (casi nada). Atentos a G. Edwards, al igual que Neill Blomkamp ('Distrito 9').

lunes, 18 de marzo de 2013

'Scandal', al filo de la ley y lo ridículo

"Estás invitado al affaire del año" anuncia el teaser de la sexta temporada de 'Mad Men' pero podría haber servido perfectamente de carta de presentación para 'Scandal', la nueva serie de Shonda Rhimes -responsable de 'Anatomía de Grey'- que se estrenó de forma tardía en la pasada midseason de la televisión estadounidense - el 5 de abril de 2012- con tan sólo siete episodios. El experimento funcionó sin conseguir una audiencia masiva y la cadena ABC la renovó por una segunda temporada de trece episodios. ¿Esperaban sus directivos que ésta llegaría a convertirse en la delicia y el placer culpable de críticos de televisión y espectadores hasta el punto de ampliar la temporada a veintidós episodios?

Hablemos de 'Scandal', concretamente de sus siete episodios iniciales por lo que si aún no conoces a los   gladiadores con traje  mejor que no sigas leyendo: spoilers. La premisa apunta alto, Olivia Pope -interpretada por la omnipresente Kerry Washington- dirige un  especial y atípico bufete de abogados cuya prioridad es la protección y la defensa de la imagen y las vidas de sus clientes a toda costa sin importar las barreras legales o ningún tipo de regla moral o ética. Lo divertido del asunto es que estos clientes -incluido ni más ni menos  que el presidente de los Estados Unidos- pertenecen a la élite del país y protagonizan crisis y escándalos de tal envergadura que normalmente caen en lo ridículo. 

Hablando del rey de Roma, el presidente de los Estados Unidos -el republicano Fitzgerald Grant- es el otro gran protagonista de la serie, centro del arco argumental de la primera temporada por los líos de falda que éste se trae entre manos tanto con la propia Olivia Pope -¡sí señores!- como con otra trabajadora de la Casa Blanca, quien no duda en convertirse en la nueva Monica Lewinsky. Afortunadamente -o desgraciadamente según se mire- el caso procedimental de la semana tiene poco espacio en el metraje y funciona de maravilla como contrapeso a todo ese relato de infidelidades y emociones intensas y desbordadas. El romance entre Liv y Fitz y la posible existencia de un nuevo "Monicagate" son el único pero adictivo motivo por el que 'Scandal' consigue ser un buen culebrón de las altas esferas políticas y recurrir a cliffhangers tan trillados pero a la vez tan eficaces con embarazos y asesinatos de por medio. Lo triste es la cantidad de incoherencias narrativas que acaban saliendo a la superficie en el final de temporada; impulsos de personajes que uno lo logra entender al 100% o cabos que éstos acaban atando de manera muy chapucera. Uno tiene que despojarse de todo escepticismo para así aplaudir cada revés del guión y obviar chascarrillos desafortunados.

¿Y qué ocurre con el resto de personajes? Una de cal y otra de arena; la variedad no falta pero con tan sólo siete episodios su retrato queda un tanto difuminado con escasas pinceladas a cerca de su pasado. He aquí el quid de la cuestión: lo enigmáticos que resultan ser la mayoría de ellos. Todos tienen un secreto. Mi personaje favorito es Cyrus, el asistente de Fitz, quien no conoce los límites; republicano y homosexual -¡touchdown para Shonda!- mezquino, manipulador y, agarraos  cliente de sicarios. Encima su pasión es cuidar las rosas de su jardín como la loca de Carolyn en 'American Beauty' (Sam Mendes, 1999) y tiene un marido encaprichado con tener un bebé gordito. 

En definitiva, 'Scandal' engancha a pesar de sus notables defectos -¿alguien dijo flashes?-  y funciona como drama /thriller/serie de abogados. Dentro de poco comprobaré si la segunda temporada cumple las expectativas y así entender el desmedido furor de algunas webs yanquis hacia ella; en Vulture hacen reviews de cada capítulo e incluso se atreven a compararla con Homeland. Locura total. Unámonos a la fiebre por 'Scandal', todo sea por ver/hablar/criticar lo que está "de moda". Eso sí, yo sólo pido que Shonda Rhimes no sea tan gallina como David E. Kelley -guionista de 'Revenge- y no se vaya por los cerros de Úbeda. Quien dice Úbeda dice los Hamptons...

Una última pregunta: ¿quién es Quinn Perkins?

domingo, 17 de marzo de 2013

'Blue Valentine', no apta para melodramáticos





(Posibles spoilers) Puf. 'Blue Valentine' (Dereck Cianfrance, 2010) es una de las películas más tristes y deprimentes que he visto estos últimos meses. Difícil de digerir por su dureza pero ante todo por su honestidad, retrata de forma directa y cruel la realidad de tantas relaciones amorosas abocadas al irremediable fracaso a pesar de su encantador principio. El tiempo marchita y la ópera prima de Cianfrance es el máximo exponente de ello. 

La premisa es la relación entre Dean y Cindy, la cual es esbozada a través de dos líneas narrativas y temporales; una se remonta al momento en que se conocieron y la otra al culmen de la decadencia de su matrimonio. A pesar de la calidad de la interpretación y caracterización de sus protagonistas -Ryan Gosling y Michelle Williams- y del propio argumento que progresivamente despliega todo el "dramón", considero un tanto desacertado el método narrativo. Las ventajas de narrar "paralelamente" dos historias son el probable desconcierto del espectador y la dosis correspondiente de intriga; el espectador espera encontrar las respuestas a los enigmas del arco argumental del presente en el del pasado. Y sí, el as de la manga mostrado a mitad del largometraje funciona como si de una bomba se tratase pero en mi caso, supuso una "putada" más para los personajes. De éstos me gustaría puntualizar una idea: que mal cae Cindy y que buenazo y paciente es Dean.

Harto de tanto impedimento a la felicidad de sus protagonistas tanto en el pasado como en el presente, uno desconecta y presiente el desenlace, ¡es imposible un "comieron perdices y fueron felices" tras todo lo mostrado! El resultado, en mi caso, es frustración. Que una película guste o no depende de muchos factores y uno de los más irremediables es el estado de ánimo con el que uno la ve; vi 'Blue Valentine' con un humor de perros y sin ganas de que se me encogiera el corazón y salir aún más desalentado de la sala de cine. Reconozco su calidad y entiendo las alabanzas hacia el film pero no las comparto en absoluto. Dramas ligeros venid a mi que estoy un poco harto de tanta calamidad y relatos de fracaso. Quiero perdices y finales felices.

Ya lo cantan 'Love of Lesbian': "Ya sé que no somos una pareja al estilo de antes, pero no es necesario tener principios, lo importante es tener finales." Cindy y Dean tienen un final sin final por lo que me aferro al tiempo y a su propiedad de curar las heridas; volverán a ser felices e incluso tendrán ese hijo deseado. Oye, pues ahora sí que me gusta 'Blue Valentine'. Vedla aquellos que no tengáis el corazón roto.

domingo, 10 de marzo de 2013

'Searching for Sugar Man', desmontando mitos

(Sin spoilers) El pasado 24 de febrero por fin dejé de ser virgen en "términos cinéfilos"; ¡fui solo al cine por primera vez! (aplausos). Harto de arrastrar a amigos -y ligues, para que mentirnos...- a ver películas en versión original a disgusto, harto de tenerles que vender la película como si de un cineasta indie me tratase intentando buscar financiación, por fin cogí el torno por los cuernos el bus y me fui a los cines Renoir de Plaza España (Madrid) a ver un documental del que ya hace un tiempo había leído muy buenos comentarios en twitter y hace unos días un compañero de la universidad me recomendó; había que verla sí o sí. El documental en cuestión era 'Searching for Sugar Man'; una coproducción entre Suiza y Reino Unido dirigida por Malik Bendjelloul -quien también firma el guión-.

85 fugaces minutos que pasan volando gracias a un relato que aúna emoción, intriga y pasión que invita al espectador a comprobar que "puta"  puede llegar a ser la vida pero también que "bonita y disfrutable" es a veces. 'Searching for Sugar Man' es la confirmación de la manida frase "la realidad siempre supera la ficción". Disfruté como un niño viendo este humano, fresco pero desgarrador viaje sin retorno. Comprad el billete de ida sin ver trailers o leer sinopsis y críticas que despojen al documental de toda sorpresa posible y dejaos llevar por la música y el misterio. Tras experimentar esta odisea audiovisual y emocional, las preguntas y las reflexiones  invaden a uno. I wonder... canta Sixto. ¿Cómo? ¿Que quién es Sixto? No seré yo quien os lo cuente, sino el documental, concretamente dos sudafricanos muy simpáticos.

sábado, 2 de marzo de 2013

'Weekend', caprichoso cupido

Póster japonés molón de 'Weekend'
(Sin spoilers) Ayer, 1 de marzo, por fin se estrenó en España una de mis películas favoritas de todos los tiempos. Con deciros que tengo colgado un póster de ella en mi habitación... Pensé que nunca iba a llegar a la cartelera española al tratarse de una producción "indie" de hace ya dos años pero parece ser que al final su calidad y los premios que ha ganado han jugando a su favor. No veáis el trailer, cuanto menos sepáis de la historia mejor. Eso sí, tras ver la peli echadle un vistazo a estas fotos colgadas en su web oficial; bonitas son...

'Weekend' es como la vida misma; triste y bonita, fugaz y divertida, inesperada y un poquito retorcida, llena de casualidades y finales sin final. Los actores están inmensos -y buenorros- y te quedas con ganas de más, mucho más.

Russell y Glen -los protagonistas- son una especie de Jesse y Celine en versión moderna (¡toma referencia a 'Antes del amanecer'!) y tienen algo en común: cupido y el destino se interpone en sus caminos. Vedla, yo ya lo he hecho dos veces.

domingo, 24 de febrero de 2013

'Bestias del sur salvaje', hacia lo salvaje y más allá



(Sin spoilers) Serían las ocho menos cuarto de la mañana cuando el pasado miércoles, andando bajo la lluvia, sonó en mi mp3 de forma aleatoria la canción 'Hoy es el principio del final' de Amaral; su estribillo "Yo te prometo que no voy a llorar" me puso los pelos de punta y me hizo recordar la película que había visto la noche anterior: 'Bestias del sur salvaje' (Beasts of the Southern Wild, 2012) y en especial una frase de la protagonista muy similar a la de la canción. Me costó dormir e incluso desperté a mis padres a las tantas de la madrugada para contarles lo emocionado e impactado que me encontraba tras ver el primer largometraje de Benh Zeitlin.

"Thought provoking" lo llaman los yankis - "dar que pensar" en español- y es que aquí un servidor le dio bastantes vueltas a la cabeza al desenlace de la historia cuyo eje principal es la supervivencia, ya sea a acontecimientos catastróficos de la naturaleza como a aquellos que conciernen al ser humano y su existencia en este mundo. 'Bestias del sur salvaje' es un tren que arrolla al espectador -si acepta la propuesta- y le deja en su sitio seguramente más acomodado que el de sus personajes: ¿No somos conscientes de lo afortunados que somos? ¿Se es más feliz cuando se tiene lo menos posible? Pero ante todo es un relato a cerca de la relación paterno-filial, aquella que alberga el amor más poderoso: el de un padre hacia una hija. Me maravilla la idea de que haya gente como la de la película; aquella que defiende su casa, su naturaleza y su modo y filosofía de vivir, que reta y se enfrenta a los percances de la vida de la mejor forma posible: riendo, bailando  y bebiendo. Ignoremos las lágrimas como lo hace Hushpuppy -la protagonista- y no nos quedemos atrás en el camino. Agarrémonos a la fantasía, comámonos el mundo y hagamos que nuestros descendientes nos recuerden por algo memorable que hicimos.

jueves, 21 de febrero de 2013

'Aquí y allá', cuando el silencio reina

Sin spoilers | "Y no es verdad que una imagen valga más que mil palabras porque las imágenes por sí mismas dicen poco y explican aún menos." Con esta frase me topé en la última hoja de mi bloc de notas hace unos cuantos días. Desconozco al autor de tal frase o de donde la copié pero - aún no estar muy de acuerdo con ella- me viene como anillo al dedo para explicar mis impresiones a cerca de 'Aquí y allá', primer largometraje del hasta hace poco tiempo desconocido Antonio Méndez Esparza, quien tan sólo había dirigido y escrito anteriormente el corto 'Una y otra vez' y cuyo nombre ha empezado a sonar con relativa fuerza tras haber cosechado el éxito en varios festivales de cine de alrededor del mundo como Jerusalem, Tokyo, Dubai, Londres, Estocolmo, Montreal o Sao Paulo. 

Ayer, 22 de febrero, tuvo lugar en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid la proyección de la película y un posterior coloquio con su director y uno de sus productores que se incorporó de manera imprevista.  'Aquí y allá' es un drama puro y duro cuya temática es la inmigración; concretamente la vuelta de un mexicano a su pueblo -donde reside su familia- tras haber pasado varios años en Nueva York. Su estreno en España será el próximo 1 de marzo.

Lamentablemente la película no me ha convencido en absoluto; su estética y apariencia de documental, la inexperiencia de los intérpretes -cuyos diálogos a veces costaba entender-, la extrema lentitud narrativa y el abuso de silencios interminables me alejaron totalmente de la historia y de los personajes. El retrato de la cultura y la tradición mejicana es esbozada pero siempre en segundo plano o de forma escueta y la posible denuncia social del film es algo que lamentablemente no es sólo propio de México sino también de España y más países por lo que el impacto queda reducido. Aún así considero realmente interesante el planteamiento pero no tanto su desarrollo ni desenlace. Lo que me generó dudas fue la marcada división en tres actos ya que cada uno de ellos empieza con un fundido a negro y letras en blanco -"aquí", "horizonte" y "allá"- pero por el contrario la propia narración parece huir del esquemático "planteamiento-nudo-desenlace"

Con respecto al coloquio, Antonio Méndez Esparza se mostró muy simpático, contó cómo surgió la idea de filmar esta historia y aportó curiosos detalles del casting, la grabación y la post-producción. Independientemente de si la película me gustara o no, el esfuerzo y el curro es altamente notable. Obviamente es un producto cuyo público es bastante reducido -tanto el director como las productoras involucradas en el proyecto son conscientes de ello- pero quizás seas tú uno de ellos y logre emocionarte y ver más allá de los silencios. Os dejo con el trailer.


lunes, 18 de febrero de 2013

'Enlightened', ¡qué bello es vivir (o no)!


(Sin spoilers) Ay, 'Enlightened'. Tan brillante y tan infravalorada. Tan marginada por la crítica y tan eclipsada por su compañera de emisión durante la reñida noche de domingo, 'Girls'. El pasado 10 de enero ambas series regresaron con sus segundas temporadas a HBO y he de confesarlo: las aventuras de Amy Jellycoe me conmocionaron de tal manera en su primera tanda de episodios -emitidos allá por el otoño de 2010- que mi hype estaba por las nubes; ¡a toma por culo Lena Dunham/Hannah Horvath! Ya os hablé de ella el pasado agosto.

Y claro, el hype pasa factura y no perdona; con ello no quiero decir que haya dejado de ser una de mis series favoritas sin embargo el arco argumental que su creador y guionista Mike White -quien además interpreta al albino y frágil Tayler- ha decidido construir a lo largo de esta segunda temporada -expuesto ya en la season finale de la anterior- no posee el mismo encanto y gancho que aquel viaje introspectivo, espiritual y emocional de la protagonista, su madre Helen y su ex-marido Levi. La esencia de 'Enlightened' sigue intacta; tocar la fibra sensible -en especial con el fabuloso 2x05 del que más adelante hablaré-. dejar huella en el espectador, obligarle a reflexionar ya no sólo sobre la corrupción del ser humano sino también la de empresas multinacionales y por supuesto "odiar-amar" a su egocéntrica protagonista. Sigue siendo un relato de segundas oportunidades, de redenciones y de sueños hechos realidad tras una larga espera; un canto a la vida a pesar de lo oscura y cruel que a veces resulta.

Sin embargo 'Enlightened' ha evolucionado e incluso se ríe de la premisa del capítulo piloto a lo largo del 2x03 cuyo absoluto protagonismo recae en Levi y su estancia en Hawai. Pero no sólo Levi pasa de ser secundario a protagonista total de un episodio ya que el propio Tayler es la espina dorsal -¡e incluso la voz en off!- del mágico 2x05 "The Ghost Is Seen", el cual ya no sólo vuelve a arriesgar desde el punto de vista narrativo  sino que condensa en 20 minutos una corta y preciosa historia de amor entre dos personas que llevan demasiado tiempo ahogadas entre tanta soledad y están hartas de ser simples fantasmas. Pura magia y puro amor, señores. Incluso la página web estadounidense TVLine se hizo eco hace varios días de la pequeña revolución amorosa de 'Enlightened', alabando la interpretación de  Molly Shannon y Mike White. 

Aún quedan dos episodios para finalizar la segunda temporada -¿no son un pelín rácanos los señores de la HBO?- pero me aventuraría a definirla con la siguiente frase de José Saramago: "Las tres enfermedades del hombre actual son la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal."  Vedla, no os arrepentiréis.

domingo, 17 de febrero de 2013

‘In Treatment’: labios fruncidos, señal de corazón frío


(Sin spoilers) Me permito utilizar una de las tantas ingeniosas frases de la película ‘Amélie’ (Jean-Pierre Jeunet, 2000) para más adelante exponer una ocurrencia a cerca de la maravillosa serie de HBO ‘In Treatment’-la cual se mantuvo en antena durante tres temporadas entre 2008 y 2010-y en especial de sus personajes cuya mayor atracción reside en lo corrientes que son. 

‘En Terapia’ –como es conocida aquí en España- es una serie sumamente especial para mí.  Comencé a verla el pasado septiembre, sin embargo dejé a medias la primera temporada por falta de tiempo. Me olvidé de Paul, de Laura, de Sophie, de Alex, de Jake, de Amy, y de Gina. Me olvidé de sus ficticios conflictos para ocuparme de los míos. Pero esta semana he regresado a consulta –a las afueras de Maryland donde vive Paul Weston- y he podido comprobar todo lo que me había perdido estos últimos meses. La premisa de la serie es sencilla: el día a día de un psicoanalista con sus pacientes. Cada episodio se centra en una única sesión de terapia con un paciente, distinto para cada día de la semana, incluido él mismo con la sesión con su propia psicoanalista los viernes. ‘In Treatment’ es densa, emocionalmente muy intensa e incluso a veces difícil de digerir. Es el espejo de algo de nuestras vidas; es imposible no tener algo en común tanto con los psicoanalistas como con los pacientes. Exige al espectador total atención; no perderse ni una palabra de sus personajes. Y sorprendentemente, a pesar de la coherencia de los arcos argumentales y sus personajes - lo cual posibilita al espectador anticiparse a los hechos- es imprevisible. Además, la limitación de tiempo y espacio juega a su favor y los encargados de la ficción la exprimen al 100%. Si bien es cierto que hay planteamientos o escenas que a veces pecan de cierta "inverosimilitud" debido a la propia acotación. 

La razón del título del post es la siguiente: en un principio los personajes están cohibidos y muestran cierta frialdad e incomodidad al relatar sus problemas para poco a poco asentarse en la dinámica entre psicoanalista-paciente, coger confianza y mostrar sus sentimientos sin pudor alguno e incluso actuar de forma impulsiva e improvisada; se dejan llevar por sus emociones.

Tan sólo he visto los 43 episodios que conforman la primera temporada –el adjetivo ‘placentera’ se quedaría corto para definirla’-  pero hay dos refranes que le vienen como anillo al dedo; el primero sería “En casa de herrero, cuchillo de palo” y el segundo “Consejos vendo y para mí no tengo”. Si aún no la habéis visto, hacedlo, pero con cierta calma y saboreando cada diálogo, cada historia personal, cada nota musical y cada interpretación. Grabiel Byrne, Melissa George, Blair Underwood, Mia Wasikowska, Embeth Davidtz, Josh Charles y Michelle Forbes se comen la pantalla y se ganan al espectador -y la credibilidad que éste les otorga- independientemente de si el personaje resulta simpático o no. Como dirían los yankis... "In Treatment is a must".

jueves, 14 de febrero de 2013

Tres películas en cartelera que merecen la pena


(Sin spoilers) Si hay un rasgo por el que 'Fringe' (FOX, 2008-2013) ha destacado notablemente a lo largo de sus cinco temporadas en antena -y cien episodios- es el planteamiento de que el amor siempre es el motor de las acciones de sus personajes... y por tanto el origen y la solución de todo tipo de conflictos y arcos argumentales; quien haya visto la serie me entenderá. Es por ello que hoy me gustaría hablar de tres películas que actualmente están en cartelera y que por un motivo u otro el amor acaba siendo el antídoto de los conflictos de sus protagonistas. 

La primera de ellas es 'Las ventajas de ser un marginado' ('The Perks of Being a Wallflower'); adaptación cinematográfica de la novela de 1999 del mismo nombre y ópera prima de Stephen Chbosky, quien además es el autor del libro. Protagonizada por Logan Lerman, Emma Watson y Ezra Miller, se trata de un drama de corte romántico en el que la adolescencia, la amistad y la homosexualidad se conjugan de manera satisfactoria para ofrecer un relato que aunque en un principio parezca ser una amalgama de clichés y estereotipos se desliga de ellos y deshoja progresivamente y de manera sutil un argumento adulto, duro e incluso oscuro pero cuyo mensaje final invita al optimismo. El punto de partida de largometraje es la entrada de Charlie en el instituto tras haber pasado por una época de su vida un tanto oscura -información que el espectador poco a poco descubre- y a partir de entonces deberá hacer frente a asuntos como la propia amistad, los conflictos familiares, las primeras citas, el sexo, las drogas y por supuesto su pasado. La película cuenta además con una serie de personajes secundarios interpretados por famosos rostros televisivos como Kate Walsh ('Anatomía de Grey'), Nina Dobrev ('The Vampire Diaries'), Joan Cusack ('Shameless') Mae Whitman ('Parenthood') y Dylan McDermott ('American Horror Story') y una acertadísima banda sonora compuesta por canciones como Heroes de David Bowie y Asleep de The Smiths.

"Aceptamos el amor que creemos merecer." -Charlie

La segunda de ellas es 'El lado bueno de las cosas' ('Silver Linings Playbook') cuyo director es el siempre polémico David O.Russell. En este caso se trata de una dramedia romántica cuyo punto de partida también resulta demasiado oscuro. Bradley Cooper y Jennifer Lawrence dan vida a Pat y Tiffani respectivamente; dos personas que en los últimos meses de sus vidas se han adentrado en una espiral de autodestrucción por culpa de sus ex-parejas pero que a raíz de su primer encuentro comienzan a recuperarse. Pat regresa a casa de sus padres (Robert de Niro y Jacki Weaver) tras haber pasado ocho meses en una institución mental por agredir al amante de su mujer y con el único propósito de recuperarla. Por su parte, Tiffani se refugia en el sexo tras haber muerto su marido. Divertida y triste, la película emociona y provoca carcajadas a partes iguales gracias a las excéntricas y exageradas personalidades de sus personajes. La pareja protagonista desprende una química increíble y el tramo final del largometraje -en total dura más de 2 horas- es conmovedor.

La tercera y última es 'Las sesiones' ('The Sessions') de Ben Lewin. John Hawkes interpreta a Mark O'Brien, un poeta y periodista tetrapléjico que a sus 38 años decide perder la virginidad. En su camino en busca del placer se encontrará con la ayuda de un sacerdote (William H.Macy) y una "profesional del sexo"  llamada Cheryl (Helen Hunt). Retorcido argumento que sin embargo permite desarrollar un relato que desprende naturalidad y amor por la vida misma. Me sorprendió bastante el desnudo integral de Helen Hunt y el humor tan ácido del personaje de Mark.

Tres películas que dejan una gran sonrisa de oreja a oreja; ¡al mal tiempo, buena cara!

jueves, 7 de febrero de 2013

'Keep the lights on': donde hubo fuego, cenizas quedan

(Sin spoilers) Tediosa y repetitiva historia la que se nos cuenta en 'Keep the lights on' (Ira Sacks, 2012). Se trata de un largometraje de trasfondo autobiográfico que relata la relación entre dos hombres homosexuales a lo largo de diez años marcada por la adicción, los secretos, el amor y la esperanza. Thure Lindhardt y Zachary Booth dan vida a Erick Rothman, un director de cine danés que vive en Nueva York y Paul Lucy, un abogado de la industria de la publicidad, adicto a la heroína y al sexo.  Drama romántico "indie" que pretende ser un relato íntimo e innovador que sin embargo acaba aburriendo al explorar continuamente los mismos conflictos y vaivenes de una relación tortuosa desde la década de los 90 hasta 2008. No compro el relato en sí por su monótono argumento pero si la reflexión a la que me ha hecho llegar: en realidad este mundo está lleno de parejas como Erik y Paul que obedecen al "ni contigo ni sin ti". Una pena. Me quedo con la dulzura y fragilidad del personaje de Erik ("Sólo quiero estar desnudo contigo" pronuncia en un determinado momento de la película), su trabajo en un documental sobre el desconocido artista homosexual Avery Willard -que existe en realidad- , y las imágenes de Nueva York.

La otra cara de la moneda es la enternecedora y muy personal  'Weekend' (Andrew Haigh, 2011), una de mis pelis favoritas [actualizado el 28 de febrero] que se estrenará en España el 1 de marzo.

domingo, 3 de febrero de 2013

'Seis puntos sobre Emma': ojos que no ven, corazón que si siente


(Sin spoilers) “Tengo 29 años pero no sé si los aparento porque no veo una mierda”. Así se presenta Emma en un grupo de terapia de discapacitados al que ha decidido acudir; es una joven ciega que trabaja como coordinadora de Teléfono de la esperanza, sale con un chico llamado Jorge desde hace año y medio y su mayor deseo en la vida es ser madre. Sin embargo al descubrir una mañana que no se ha quedado embaraza de él, opta por romper la relación y así emprender la búsqueda de un “espermatozoide perfecto” –según palabras textuales de la protagonista- sin necesidad de enamorarse ni sentimientos. En su camino conocerá a dos hombres que perfectamente podrían dejarla embarazada; uno de ellos es Germán, el psicólogo del grupo de terapia, mientras que el otro es Diego, hermano de su amiga y vecina Ángela.

El director de ‘Seis puntos sobre Emma’ es Roberto Pérez Toledo, quien hasta el rodaje de este largometraje sólo había dirigido una docena de cortos; se trata por tanto de su ópera prima. Vistos algunos de sus cortometrajes –‘Rotos’ (2012), ‘Los gritones’ (2010), ‘Nuestro propio cielo’ (2008),  ‘Tetequiquiero’ (2010) y Vuelco (2005)- se observa claramente los temas predominantes de su cine: el amor, la discapacidad física e incluso chistes a cerca de ello, el desengaño amoroso, el amor no correspondido, la infidelidad, la inseguridad, los secretos, las mentiras, la sinceridad tardía, el sexo y la capacidad o no de transmitir los sentimientos. Actualmente se encuentra inmerso en el rodaje de su segundo film ‘Al final todos mueren’, el cual se estrenará a lo largo de este año.

Catalogada como una “dramedia” –mezcla de drama y comedia-, el romance y la discapacidad de sus personajes son los principales ejes sobre los que giran las tramas tanto principales como secundarias. Pienso en el público al que podría estar dirigida la película y me aventuraría a decir que ‘Seis puntos sobre Emma’ hace las delicias de cualquier espectador –cinéfilo o no- primordialmente por  tres motivos: su protagonista, su sencillez argumental y su corta duración (1 hora y 20 minutos escasos).

Verónica Echegui, Álex García y Fernando Tielve dan vida a este singular e irregular triángulo amoroso protagonista. El resto del elenco está formado tanto por rostros conocidos de la televisión nacional como Nacho Aldeguer (‘Cuéntame, ‘La Pecera de Eva’), Antonio Velázquez (‘Tierra de Lobos’) y Mariam Hernández (‘Fenómenos’, ‘Gran Reserva’, ‘Cuestión de Sexo’) como por otros totalmente desconocidos; es el caso de Mabel del Pozo, Antonio Hernández, Soledad Melián, David Mora, Blanca Rodriguez, Paloma Soroa, Sofía Valero y Enekoiz Noda.

Con respecto al guión de ‘Seis puntos sobre Emma’, la idea central de la historia es sumamente sencilla y la narración obedece sistemáticamente al esquema “planteamiento-nudo-desenlace”. Con respecto al ya mencionado triángulo amoroso protagonista, sí me creí la relación entre Emma y Germán –cuya química y tensión sexual es palpable- pero no la de la joven con Diego, básicamente por lo desdibujado que resulta este último personaje; no logré comprender sus motivaciones, un tanto confusas, ni su impreciso pasado del que sólo se da una pincelada a través de un diálogo. Las tramas secundarias sí me han parecido un acierto.

Los diálogos desprenden gran naturalidad pero ante todo muchísima ironía y -¿por qué no?- mucha mala leche también. A pesar de que la acción a veces decae, el resultado final es altamente satisfactorio y denota la firmeza del director a la hora de marcar el destino de sus personajes. Con respecto a la interpretación de los actores, el nivel es muy aceptable pero es Verónica Echegui quien se come a sus compañeros de reparto al resultar tremendamente convincente. Emma es una mujer egoísta, que utiliza a los demás jugando con sus sentimientos para poder salirse con la suya pero aún así se gana el corazón del espectador. Álex García está para comérselo dada la dulzura de su personaje pero Fernando Tielve no me ha convencido en absoluto.

En resumen, ‘Seis puntos sobre Emma’ es una grata sorpresa y un ligero entretenimiento que en mi caso ha dejado huella. Las tramas se desarrollan y desembocan de una forma realista sin abusar del “happy ending”. El mensaje de la película está claro: no se puede tener todo en esta vida.

sábado, 2 de febrero de 2013

'Rabbit Hole', más allá del dolor

¡Uau! Sorpresón me he llevado con 'Rabbit Hole', tercer y último largometraje de John Cameron Mitchell -responsable también de 'Hedwing and the Angry Inch (2001) y 'Shortbus' (2006)- que se estrenó durante el año 2010. Se trata de la adaptación cinematográfica de una novela, que a su vez es la adaptación que su autor David Lindsay-Abaire hizo de su propia obra de teatro ganadora del Pulitzer en 2007. 

(Sin spoilers) El punto de partida del film es el duelo que debe afrontar un matrimonio tras la muerte de su hijo de cuatro años en un accidente de coche. Nicole Kidman y Aaron Eckhart dan vida a este malogrado matrimonio formado por Becca y Howie Corbett. El leitmotiv a lo largo de la hora y media que dura el largometraje es la búsqueda por parte de ambos de diferentes maneras de liberar todo su dolor; un dramático y arduo camino en el que se verán involucrados una serie de personajes entre los que se encuentran la madre de Becca -interpretada por una inconmensurable Dianne Wiest-. Pero 'Rabbit Hole' va más allá del ya mencionado trance dramático y deshoja aspectos y temas vitales de lo más interesantes. 

(Ligeros spoilers) Uno de estos temas son las falsas apariencias; Becca y Howie están decididos a mostrar una falsa felicidad y así esconder la tristeza, el drama y el duelo. Ésto me hizo recordar el piloto de 'A dos metros bajo tierra' (HBO, 2001-2005) en el que el personaje de Nate Fisher está harto de la artificialidad con la que se afronta la muerte. ¿Es necesario mostrar el duelo? La religión es otro de los temas que se abordan al tener un peso significativo en los personajes y servir como punto de discusión y confrontación entre Becca -quien simboliza la descreencia en Dios- y su madre -quien simboliza todo lo contrario-. También está presente el "fantasma" de la infidelidad por parte de Howie con una de las compañeras de la terapia de grupo, Gabby -interpretada por Sandra Oh-. La maternidad, la muerte, la soledad, el fracaso en el amor y la amistad, el deseo de olvidar y la imposibilidad de retorno y solución tienen cabida en noventa fantásticos minutos.

Pero el verdadero punto fuerte de 'Rabbit Hole' y lo que da sentido incluso al título de la película es la interacción entre Becca y Jason, el adolescente que atropelló a su hijo. Descubridlo vosotros mismos, espero que os sorprenda y emocione de tal manera como a mi.
"- ¿Y ahora qué? -No sé... algo se nos ocurrirá."

lunes, 28 de enero de 2013

Recuerdo aquella noche mejor que algunos años de mi vida

Maravillosa 'Antes del amanecer' (Richard Linklater, 1995) y aún más maravillosa 'Antes del atardecer' (Richar Linklater, 2004). Ojalá todas las películas románticas fueran igual de profundas, reales y enternecedoras que éstas. La química entre Julie Delpy y Ethan Hawke traspasa las pantallas. Amor, sueños, política y religión tienen cabida en diálogos tan auténticos como la vida misma. Estoy deseando ver el broche final a esta -¿improvisada?- trilogía con el estreno de 'Before Midnight'.

"Necesito los pequeños detalles, son el reflejo de cada uno de nosotros. Es lo que echo de menos constantemente. Por eso no se puede reemplazar a nadie, porque todos estamos hechos de pequeños y preciosos detalles."