Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



domingo, 21 de julio de 2013

La verdad tiene muchas caras



Spoilers a mansalva | Y por fin terminé 'In Treatment' tras 106 episodios; su formato ha acabado siendo un arma de doble filo porque lo que en un principio me encandiló (puro diálogo) ha acabado por fatigarme un pelín. La pasión se ha ido apagando poco a poco. La serie desarrollada por Rodrigo García agota al espectador al exigir y/o exprimir una total atención a todas y cada una de las palabras que salen de la boca de sus protagonistas (*); un cóctel explosivo en el que abundan temas a cada cual más escabroso.

(*) Y si uno lo ve en versión original sin subtítulos ya ni os cuento.

En su tercera y corta temporada el apaciguado descenso a los infiernos de Paul Weston continúa siendo la columna vertebral de la serie; tras lo acontecido en las dos temporadas anteriores (**), éste debe hacer frente a una posible enfermedad heredada de su padre ya fallecido, a un creciente rencor hacia Gina, a la inesperada convivencia con su hijo Max y a una relación amorosa con una chica veinte años menor que él, Wendy, Todo ello acompañado por la soledad en la que está sumergido. La carita de Gabriel Byrne de perro degollado es constante. Al otro lado del ring se encuentran tres nuevos pacientes y una nueva psiquiatra; Sunil, Frances, Jesse y Adele. De nuevo la calidad interpretativa es de diez, siendo Debra Winger y Dane DeHaan los actores que más me han sorprendido al no haberles visto anteriormente en ninguna otra serie o película. Nuevas caras, nuevas circunstancias, nuevas relaciones psiquiatra-paciente pero en el fondo algunos de sus conflictos ya han sido abordados previamente pero ahora desde distintas perspectivas: la muerte, el cáncer, la nostalgia, la familia, la adolescencia, la orientación sexual, la promiscuidad, el egocentrismo e incluso el enamoramiento del paciente.  En su tercer año, los personajes de 'In Treatment' se vuelven más ambiguos, misteriosos, mentirosos e incluso violentos; se atreven a revelarse contra el propio Paul  y desvelan secretos o historias distorsionadas a cuenta gotas. He notado mayor reticencia al culebrón (***) y en especial un mayor espacio a sueños e interpretaciones -certeras y erróneas- de hechos acaecidos (****).  Su final es una paliza para casi todos sus personajes; la coherencia y derrotismo con los que se despide la serie deprime. Su primera temporada me dejó sin aliento y su segunda no me llegó tanto. "My door will always be open to you" le dice Adele a Paul en su última sesión. Me apuesto a que nunca volvió.

(**) Tortuoso affaire con Laura, muerte de Alex, separación de su mujer Kate y sus hijos, mudanza de Maryland a Brooklyn, denuncia por mala praxis, aparición de Mia y Tammy, muerte del padre del protagonista, coqueteo con la bebida...

(***) Aún así ha habido varios giros de guión sorprendentes como la aparición de los padres biológicos de Jesse, el embarazo de Adele o el maniqueo plan de Sunil para regresar a Calcuta.

(****) El episodio en el que Jesse cree que sus padres biológicos tan sólo han contactado con él para poder curar a otro hijo que está en silla de ruedas.