Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



jueves, 22 de diciembre de 2016

Este tuerto ve muy bien

Aura Garrido (izq) y Cayetana Guillén Cuervo (dcha) en El Ministerio del Tiempo
Columna escrita el jueves 15 de diciembre | ¿Recuerdan ustedes, ávidos espectadores capaces de resistir la modorra de la siesta, aquella teleserie diaria que Telecinco se sacó de la manga llamada Un golpe de suerte? Yo tampoco. Era verano (y la siesta veraniega no se perdona). Duró tres telediarios (pobre Toni Cantó, la protagonizaba junto a Carmen Morales...) y quien le comió la franja de emisión fue Sálvame durante aquellos primeros y gloriosos años de expansión y anexión en Mediaset España. En televisión -como en la profesión, en los estudios o en el amor- a veces (muchas) es cuestión de suerte. De ensayo y error. De probar y probar y quizás dar con el campanazo. A veces no es suerte sino persistencia y buen hacer como el de Aquí la Tierra, el enésimo programa de TVE sobre meteorología y gastronomía que poco a poco se ha ido erigiendo como el espacio más visto de la poco atractiva tarde de La 1. Esta misma semana ha comenzando la grabación de la ya tercera temporada de El Ministerio del Tiempo. Con Hugo Silva (Mamma mia!) a jornada completa. Sin Rodolfo Sancho. Quién nos diría que la serie más marciana de TVE (La 2 ya cobijó en su día dos temporadas de Plutón BRB Nero de Álex de la Iglesia) sobreviviría durante dos años a un conservador Consejo de Administración y unas audiencias inferiores a otras que habían mandado a anteriores ficciones nacionales de la pública al cementerio. Quizás haya sido un golpe de suerte que la serie se estrenase en una TVE necesitada de ficción aplaudida por la crítica especializada más allá de Cuéntame cómo pasó. Ya saben, en un mundo de ciegos, el tuerto es el rey. Quizás el anuncio -siempre tardío- de nuevos episodios nos ha regalado a un Hugo Silva dando lo mejor de sí mismo tras el abandono temporal de Rodolfo Sancho (gracias Mar de plástico). Quizás ha contribuido que se estrenara en una época en la que la televisión a la carta, el ver los contenidos en diferido y las redes sociales son el pan de cada día. No hay serie más transmedia que El Ministerio del Tiempo. O si no... que se lo pregunten a los mandamases de Antena 3; los fans de Mar de plástico podrán elegir el final definitivo de la serie que se emitirá el próximo lunes 19: "¿Justicia o venganza?" Cuestión de suerte... Yo sólo espero que a TVE nunca se le ocurra dejar en manos del homo-videns el desenlace romántico-amoroso del personaje de Amelia (Aura Garrido) en El Ministerio del Tiempo: ¿Julián (Rodolfo Sancho) o Pacino (Hugo Silva)? Yo apuesto por Irene (Cayetana Guillén Cuervo). Ah, eso sí, este tuerto tiene vista de lince.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Una bofetada llamada 'Please Like Me'


Aviso, spoilers de toda la serie | ¿Hablamos de Please Like Me? Y no en inglés. Ya hice el ridículo en su momento. Dos años y dos temporadas después, la serie australiana continúa sin alcanzar techo en cuanto a calidad. El gran salto cualitativo de su primer año al segundo no sólo fue un portazo al manido segundas partes nunca fueron buenas sino el preliminar a una tercera temporada de aúpa. Sus tres primeras temporadas -26 episodios de menos de media hora- están disponibles ahora en Netflix España. Ha llovido bastante desde 2013 en el tiempo interno de la serie creada, escrita y protagonizada por Josh Thomas. Según el propio protagonista, durante el quinto capítulo de la cuarta temporada [del que más tarde hablaré], han pasado 4 años. Casi los mismos que en nuestro mundo. Me hace gracia toparme con una aclaración del post linkeado de la vergüenza: "Well, Geoffrey returns as fast as he goes away again. The reason? His father's death. This may prove that death is one of the tv show's main themes too"/ "Bueno, Geoffrey regresa igual de rápido que se va otra vez ¿La razón? La muerte de su padre. Ésto podría demostrar que la muerte es uno de los temas principales de la serie también".

Durante la primera temporada de Please Like Me, Josh Thomas decidió cargarse a la Aunt Peg, quién previamente se había encargado de defender la homosexualidad del protagonista ante el sermón homófobo de un cura durante su misa. Con la revelación de que Rose -la madre de Josh, el protagonista- se había intentado suicidar al final de la primera temporada y por ende su enfermedad mental, la posibilidad de un segundo intento de suicidio estaba sobre la mesa. Pero al igual que sucedió en un inesperado golpe maestro orquestado por A dos metros bajo tierra, el espectador de Please Like Me podría haber olvidado tal peligro al igual que el propio Josh. El 4x04 ('Degustation') era el último aviso: Rose parecía estar en su mejor momento desde la muerte de Aunt Peg, el divorcio con Alan tras las numerosas infidelidades, su intento de suicidio y posterior internamiento. Pero la realidad (*) aplastó todo tipo de esperanzas: Rose acaba suicidándose en el quinto episodio de la cuarta temporada. El espectador no lo ve; se entera al mismo tiempo que Josh, quien la descubre en la casa de ella.  Todo ello mientras el foco está puesto en la salud de otro personaje: Ella, la nueva novia de Tom (una de los tantos aciertos de la tercera temporada). Si la primera mitad del capítulo saca la vena más sitcom de la serie, la segunda mitad abraza el drama -y como siempre- desde una naturalidad apabullante; mostrando incluso el humor necesario aunque impostado en la tragedia (la última cena entre Josh, Ella y Tom).

(*) Una realidad que ya en el 4x02 ('Porridge') hace acto de presencia con la ruptura entre la pareja formada por Josh y Arnold, protagonista casi absoluta de las dos anteriores temporadas. Una situación dramática que, sin embargo, Please Like Me se encarga de suavizar a golpe de Love yourself de Justin Bieber con la pandilla cantándola al final del episodio. Keegan Joyce (Arnold) ha liderado la faceta más musical de la serie: Chandelier de Sia (en el 3x02), Diamonds de Rihanna (en el 4x02)...,la pandilla también canta Someone like you de Adele durante la tercera temporada mientras se comen a su propia Adele, el gallo, en el 3x05 ('Coq Au Vin'). Please Like Me es una serie feminista y queer y el gallo -piensan que es una gallina para así tener huevos- llamado Adele sirvió como vehículo para hablar de género. Los sobados peludos del personaje de Ella es otro de los muchos ejemplos.

Ella, el personaje revelación de la serie.
Resulta además paradójico (la vida al fin y al cabo) que la muerte de Rose suceda en el mismo episodio en el que el personaje de Geoffrey regresa tras aquel 'Parmigiana' (2x03) en el que reveló que su padre había muerto. En este 4x05, Josh y Geoffrey hablan del futuro en el ya mítico jacuzzi. Josh no tiene ni idea de qué hacer con su vida (*). Tras el suicidio de Rose, su hijo no contacta con Geoffrey (ambos conocen el status de su relación) sino con Arnold, quien no coge el teléfono al estar ocupado en sus quehaceres sexuales tras la ruptura. Ya he mencionado la cena entre Josh, Ella y Tom -cómo éste intenta hacer algún que otro chascarrillo ante la inapetencia del protagonista- pero hay otra escena que duele: la llamada de Josh a Claire. La devastadora noticia vía teléfono. Claire es honesta: "I can think of literally nothing helpful to say. Like, there's just nothing in the world. [...] This is just one of those things that's gonna be really shit for a while. And then one day it's just gonna feel less shit"/ "No puedo pensar en literalmente nada útil que decirte. No hay nada básicamente en el mundo [...] Ésta es tan sólo una de esas cosas que va a ser una verdadera mierda durante un tiempo. Y algún día sentirás que es menos mierda". Al final, es su exnovia y mejor amiga (**) -con la que se ha distanciado- quien le espeta la dolorosa verdad. Pero el 4x05 de Please Like Me no cierra con los sollozos del protagonista sobre su cama sino con Rose. En la morgue. Una escena que podría resultar frívola -¿qué necesidad?- pero que resume a la perfección el cariño, el amor y el tacto con el que la serie es realizada. También es un recordatorio de cómo funciona ésto del vivir. Ahora no me atrevo a ver el 4x06, el último de la temporada. ¿Y de la serie? 

(*) En la línea de otros personajes como la Hannah Horvath de Girls. O Patrick de Looking aunque ya comenté este verano el gatillazo que supuso la serie de HBO.
(**) Fue Josh quien acompañó a Claire durante todo el proceso de aborto durante la tercera temporada, una trama que nos regaló uno de los mejores finales de episodio de la serie: Clarezilla.


Actualización tras ver el 4x06 de Please Like Me: Parece que Josh Thomas tenía en mente hacer volar por los aires la serie en su cuarta temporada. No lo critico pues la jugada le ha salido bien y más o menos ha resultado orgánico. La ruptura Josh-Arnold era algo que fácilmente podía intuirse tras el incómodo final de la tercera temporada; el suicidio de Rose y la ruptura Tom-Ella no, especialmente esto último. Aún así, si uno hace un repaso a estos nuevos 6 episodios, la decisión de Ella de finalizar la relación parece coherente. También ha sido trastocada la amistad entre Josh y Claire, quien ni siquiera acude al funeral de Rose. Ouch. Josh acaba conociendo el nuevo hogar de Claire por la muerte de Rose, algo que tristemente vuelve a unirles físicamente. El final de la cuarta temporada es reservado al verdadero y fundamental pilar de la ficción: la amistad entre Josh y Tom. Un detalle tonto: ¿puede reaccionar mejor Tom a la decisión de Ella? Eso sí que es un ejemplo de masculinidad alternativa. Él no monta en cólera; lo asume, comprende a Ella y encima continúa afirmado que es "la mejor". El finiquito de Tom-Ella es el sano contrapunto a la dramática ruptura de Josh-Arnold (que sirvió para regalarnos un episodio con Josh de cita en cita y chicos sexys a doquier).

viernes, 2 de diciembre de 2016

Malibú piña por favor

Resulta sonrojante (por no decir insultante) que los medios de comunicación y el brazo beodo ejecutivo se hagan eco ahora de una lacra silenciosa y silenciada -un tabú más que añadir a la extensa lista de espera- como el descontrolado uso de alcohol por parte de nuestros adolescentes. Todo aquel que tenga pueblo (el de tu madre, el de tu primo, el de tu mejor amigo por aquel entonces...) sabe lo que es cogerse una buena cogorza a una edad en la que hace unas décadas, todavía se jugaba a las cartas o como mucho a verdad-atrevimiento-o-beso. ¿Quién no ha sufrido al amigo que te "jode" la noche por culpa de un cuasi coma etílico resuelto a golpe de vitaminas o lavado de estómago? ¿O al que tienes que acompañar en plena helada de madrugada para vomitar sin pudor alguno? Batallitas de adolescente que, sin embargo, demuestran tristemente que las borracheras no son exclusivas de la generación smartphone sino que vienen de muy atrás. Recuerdo, con 16 años, obstinarme en ir a la sesión light de Capital. ¡Qué sopor! Ni un grado de alcohol y para más inri enchufaron la final de la Champions entre el Intern de Milán y el Bayern de Munich en pantalla grande con reggaetón de fondo. Ganaron los italianos. Acabé cenando de McDonalds en el Cercanías de vuelta a casa. Un malibú piña me hubiera resuelto la tarde.

Sacudir conciencias

Ando a vueltas con el tan manoseado -informativamente hablando- boicot a La Reina de España de Fernando Trueba (reconozco ser un fanboy de su hijo Jonás). Ayer, mi señor padre, enganchado al whatsapp tal adolescente, me mostró un vídeo que le habían mandado sobre un hombre -muy orgulloso de su patria- despotricando sobre la supuesta interferencia entre el sentimiento no español de Trueba y el origen de financiación de su último largometraje. El susodicho en cuestión se enorgullecía de no pagar una entrada de cine para ver La Reina de España y que para más inri, se la descargaría por Internet. Les ahorro la insultante imitación gestual. Mientras escuchaba atónito sus palabras, un pensamiento un tanto elitista me invadió: «Éste no va al cine ni a ver la última de Torrente». Duele pensar cómo gran parte de la población española considera el séptimo arte como un mero pasaje de entretenimiento y evasión (que también lo es) cuando puede erigirse como una poderosa herramienta de sacudir conciencias y lavar los trapos sucios. Incluso los nuestros. Me viene a la cabeza La Llegada (Arrival), la última película dirigida por Denis Villeneuve. Sí, la sinopsis presenta la enésima "invasión" de los alienígenas a la Tierra pero el film, además de ser endiabladamente entretenido y alcanzar altas cuotas de emotividad lacrimógenas -sin llegar a la pornografía emocional-, hace replantearse al espectador que la comunicación es el mejor arma y especialmente quién es el malo de la función: el ser humano.