Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



martes, 31 de diciembre de 2013

Relatos cortos (II)

«Hay demasiadas gafas entre tú y yo» me espetó. No existe arma blanca más peligrosa que la palabra.
Éramos dos ciegos incapaces de sentir lo que estaba ocurriendo a nuestro alrededor; en nuestro interior. Nos habíamos envenenado poco a poco sin darnos cuenta de ello. Éramos personas radicalmente opuestas a aquellas que se conocieron en un bar una madrugada de abril. ¿Dónde nos abandonaron nuestras personalidades? ¿Y nuestras ambiciones y deseos? Ahora lo único que nos rodeaba era un halo de inseguridad y miedo. Una niebla que nos había empañado las lentes de las gafas. Vivíamos del recuerdo; de espectros alegres, sonrientes. Y yo me harté de aquella ceguera sentimental. Me quité las gafas y, por sorpresa mía, contemplé que él ya se había marchado. Ni rastro. Entonces mi cuerpo se esfumó. Pero mi mente no. Aquí continúo, llamando a su mente. Pero, ¿dónde está su corazón? ¿y el mío? No sé cual de los dos echo más de menos. 

Joder, que mal se me da la realidad.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Relatos cortos (I)

Y cuando volvió a tener en sus manos el dvd de 'Annie Hall' se prometió así mismo no prestarlo nunca más. Había acumulado demasiado polvo en su interior. Prestar aquella película significaba prestar un pedacito de él; era una invitación silenciosa a su mundo, su pasado y su corazón. Aquel chico pasó largas temporadas sin su dvd. «¿Y qué soy yo sin cine ni sentimientos?» se preguntaba cada amanecer. «Pues soy ese chico que dejó de comprar películas para no prestarlas. Ese que dejó de ir al cine acompañado. Ese que dejó de amar el séptimo arte porque dejó de amar la vida» No tenía suficientes fuerza y energía para recuperar ambos amores por lo que se vio en la tesitura de apostar sólo por uno de ellos: la vida. «¿Y qué soy yo ahora?» se preguntó, transcurrido cierto tiempo prudencial. «Alguien con ganas de vivir la vida en primera persona, no a través de una pantalla» Por primera vez en sus 19 años, comprobó que el sacrificio era inevitable y que apostar por doble o nada no era una idea convincente. No volvió a ver una película porque hizo de su vida, una. Creó su propia banda sonora, eligió a los actores mejor dotados para interpretar a los protagonistas y cuando llegó el momento, le dio el mejor final posible.

martes, 26 de noviembre de 2013

Miénteme y dime que me quieres

'Stockholm' es un doloroso y fiel retrato de una generación desesperada por encontrar el amor en cada bar, en cada esquina de su ciudad, en cada fiesta, en cada cara y cuerpo bonitos; preocupada más por el instante que por el futuro sin pensar en las consecuencias de sus actos, cuya mayor atracción es una noche efímera en la que juegan un papel esencial el alcohol y las falsas apariencias para obtener un bien tan preciado como denostado: el sexo. Pero la noche y el estado de éxtasis no crean grandes romances sino fugaces momentos de pasión y frenesí entre dos cuerpos, dos mentes, dos pasados desconocidos. Ignorantes del porqué de esos ojos carentes de alegría, síntoma de querer ser querido y salvado por alguien. Sin embargo la mañana se encarga de reunir el pasado y el presente y es entonces cuando cada mente y cada cuerpo huyen a su lugar de procedencia con el resentimiento como acompañante en el camino de vuelta a casa. Aún así, junto al sabor del café amargo y la resaca, sobrevive un resquicio de ilusión; ¿conoceré al gran amor de mi vida el próximo fin de semana? Y así pasa media vida, media juventud. Ocultando nuestros demonios interiores durante la noche para darnos con ellos de bruces cada amanecer. Y de repente tomas consciencia de que nadie en el mundo logrará quererte con tus graves defectos.

Ved 'Stockholm' (Rodrigo Sorogoyen, 2013).

'Masters of Sex', el amor como afrodisíaco

Hace dos años dio la campanada con 'Homeland' y este 2013 ha sido 'Masters of Sex' la serie revelación de la cadena Showtime. Cabe decir que ambas eran sus grandes opuestas para la parrilla televisiva de otoño. Dos productos totalmente opuestos que comparten la filosofía de la cadena: provocar ampollas. O remover conciencias. Si la primera establecía una premisa que giraba en torno a la guerra del terror del siglo XXI, la segunda retrocede al XX para hablar de sexo. Pero que el espectador no establezca ideas preconcebidas antes de tiempo, esta nueva serie resulta tremendamente moderna a pesar de que la acción transcurra en la década de los cincuenta. Porque, queridos, en el sexo (y el amor) tampoco hemos avanzado tanto.

'Masters of Sex' muestra cómo el ginecólogo William Masters y su asistente Virginia Johnson llevaron adelante un minucioso estudio a cerca de la sexualidad humana. Ellos son los protagonistas de una historia que realmente ocurrió; el jin y el yang de una extraña relación entre dos atípicas personas de la época. Él se inclina, más bien, hacia el carácter, la ideología y la oscuridad del Don Draper de 'Mad Men' mientras que ella se asemeja al entusiasmo y el deseo de superación de nuestra querida Peggy Olson. Él es el espejo de una sociedad masculina, machista y retrógrada; el marido que tiene abandonada a su esposa en el hogar. Ella es el retrato de la liberación y de la evolución de la mujer; madre divorciada con dos hijos y una hipoteca que pagar que no rehúsa del sexo sin compromiso. Él quiere saber de sexo. Ella sabe de sexo. William cae mal al espectador, Virginia se lo gana en cuanto aparece en pantalla. Desde el inicio hay algo repulsivo pero a la vez cadencioso entre ellos: química, atracción sexual no resuelta un tanto macabra. Pero no sólo ellos brillan con luz propia sino también toda la gama de personajes secundarios que les rodean; igual o incluso más interesantes que ellos.

Lo mejor de 'Masters of Sex' es la radiografía que hace de la tan eterna dicotomía sexo-amor. También por su prominente cariz femenino al incidir en el comportamiento de la mujer de la época ante un tema tabú como el sexo y al dibujar con esmero y cariño a sus féminas. El deseo es el gran protagonista de la serie; todos sus personajes poseen grandes ambiciones ya sea en el aspecto laboral, personal o familiar. Pero 'Masters of Sex' escava mas allá que en lo meramente sexual y se atreve a tratar temas como la violencia, el aborto (involuntario), la prostitución y la homosexualidad. Quizás no sea un fiel retrato de la sociedad de los cincuenta y peque de mayor imprecisión que 'Mad Men' pero tiene corazón y sobre todo, entretiene.

Es la historia de un amor enfermizo o de un enfermo por amor.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Mentir serenamente

Eduard Fernández, Michelle Jenner, María Morales, Petra Martínez, Marta Larralde y Nathalie Poza protagonizan una de las películas que mejor sabor de boca me ha dejado últimamente: 'Todas las mujeres' (Mariano Barroso, 2013), estrenada el pasado 18 de octubre. Con un acertado envoltorio teatral y una duración de 90 minutos, este drama con tintes de comedia nos presenta la historia de Nacho, un hombre en su cuarentena que por un motivo debe hacer frente a diferentes mujeres (*). Algunas de su pasado y otras de su presente pero todas ellas significativas en algún momento de su vida y por alguna razón.  La película versa sobre (los límites de) la verdad y la mentira. El éxito y el fracaso en la vida. El amor y el sexo. El resentimiento y el perdón. En resumen, sobre la corrupción del ser humano tanto en lo material como en lo sentimental. Aunque tenga un inicio tibio poco a poco coge color y finaliza con el acto más jugoso y una conclusión más que correcta. Frente a un guión sólido (pero previsible) palidecen unos diálogos de los que poco se puede destacar excepto lo natural que resultan. Me recordó a 'In Treatment' en cierto modo. A pesar de sus defectos, 'Todas las mujeres' es una muy que recomendable película. 

(*) La película se divide en cinco actos, en cada cual hace aparición una de las mujeres.

¿Por qué estáis todas empeñadas en que diga la verdad? -Nacho

miércoles, 16 de octubre de 2013

Algo más que ciencia ficción

Sin spoilers | Se despidió sin hacer mucho ruido allá por 2009 con cuatro temporadas a sus espaldas pero con una gran polarización en torno a su final por parte de los fans más acérrimos. Señoras y señores, 'Battlestar Galactica'. La curiosidad y la polarización son factores a tener en cuenta pero uno de los géneros que más me atraen es la ciencia ficción así que, ¿por qué no comprobar por mí mismo hasta que punto puede llegar el fenómeno de división? Camino perverso el que me he atrevido a recorrer; el de la muy probable insatisfacción tras una alta premisa y un enorme enigma. High concept lo llaman y en este artículo de VayaTele lo explican de maravilla.  La mitología de la serie es extensa y un poco difusa por lo que prefiero ser breve y escueto a arrojar spoilers sin querer. Durante los primeros minutos de la miniserie de tres horas, la cual funciona como piloto, se nos cuenta lo siguiente:

"Los Cylons fueron creados por el hombre. Fueron creados para hacer la vida más fácil en las doce colonias. Y entonces llegó el día en el que los Cylons decidieron matar a sus creadores. Después de una larga y sangrienta lucha, se declaró un armisticio. Los Cylons se fueron hacia otro mundo a proclamarlo propio. Se construyó una estación espacial remota donde los Cylons y los humanos pudieran satisfacer y mantener relaciones diplomáticas. Cada año las Colonias envían un oficial. Los Cylons no envían a nadie. Nadie ha visto u oído de los Cylons en cuarenta años."

Atrae, ¿cierto? Pero he de hacer una advertencia: uno debe armarse de mucha paciencia si desea subir a bordo de la nave Galactica.  Hay episodios soporíferos y personajes tediosos. En reducido número, también hay que decirlo. Pero el tiempo y el avance de la trama apremian en numerosas ocasiones por lo que he aquí ocho razones para animaros a adentraros en el extenso mundo de las Doce Colonias.

1ª.- No es una space opera al uso. Contiene elementos propios del género por supuesto; la historia de la serie está ambientada en el espacio y protagonizada por un grupo de humanos cuya organización sigue una jerarquía militar y que viaja a otros planetas y a través de la galaxia y el Universo para explorarlos o solucionar los problemas que surjan allá por dónde van. Todo ello aderezado por el uso de una tecnología muy avanzada y la presencia de grandes batallas, malvados villanos e historias épicas de amor. Las aventuras vividas suelen tener un tono romántico y melodramático.

2ª.- ¿Te gustó 'Blade Runner' (Ridley Scott, 1982)? Si en la película es Deckard, el personaje interpretado por Harrison Ford, quien debe dar caza a los replicantes, en la serie son los tripulantes de la Battlestar los encargados de acabar con los Cylons. Ambas fuerzas enemigas tienen apariencia humana de ahí que uno de los grandes temas que se aborden a lo largo de las cuatro temporadas sea la (crisis de) identidad. Cualquier personaje puede ocultar su verdadera naturaleza por lo que la duda y la paranoia son también protagonistas. Si en la película es Deckard quien cae rendido ante los pies de la replicante Rachael, en 'Battlestar Galactica' son varios los personajes que se ven inmersos en relaciones amorosas e incluso triángulos amorosos  con sus enemigos. Culebrón de aúpa: ¿es posible que una maquina llegue a desarrollar sentimientos como el amor? Odio está claro que sí. La relación y el conflicto entre humanos y Cylons da lugar a un latente dilema moral, lo que propicia los momentos y escenas más intensos de la serie. Pero no sólo moral sino también religioso; los humanos son politeistas y creen en los Dioses de Kobol (*) mientras que  los androides creen en un solo dios. Todo ello deriva en un misticismo (**) del que muchos espectadores han mostrado su desconformidad.

(*) Se podría decir que es un copia y pega de la mitología griega, aspecto que personalmente me chifla.
(**) Unido a una gran presencia de los sueños y premoniciones, la serie se caracteriza por un rasgo onírico y fantástico del que se materializan tramas y personajes como la presidenta Laura Roslin o el doctor Gaius Baltar. Éste último genera tal controversia...

3ª.- La construcción de un mundo post-apocalíptico (***) regido por la guerra del terror y el caos en el que la tortura, el encarcelamiento y la restricción de libertades civiles son el pan de cada día y ponen en tela de juicio la idea de democracia. Dos palabras: Ley marcial.

(***) Por culpa del holocausto Cylon.

4ª.- Cada oveja con su pareja. La Battlestar parece el Arca de Noé y ésto da pie a grandes duplas como por ejemplo la de Lee Adama y Kara Thrace o Bill Adama y Laura Roslin cuyo máximo interés reside en su constante rifirrafe. En el caso de los primeros, la pasión y el impedimento son constatados desde el piloto mientras que el segundo ejemplo es un plato cocinado a fuego muy lento. Coincide además con que son mis personajes favoritos junto a Helo y Número Seis.

5ª.- Impecable aspecto técnico tanto en los efectos especiales como en la banda sonora.

6ª.- La política, unida en ocasiones a la religión, juega también un papel destacado en la serie. Los tejemanejes entre humanos para hacerse con el liderazgo -tanto en lo civil como en lo militar- deja patente además que el enemigo no sólo son los androides sino ellos mismos -incluso más mortíferos- y que este mundo post-apocalíptico es demasiado propenso al terrorismo. Los ecos del 11-S son inevitables. Dos palabras: Helena Cain, interpretada por la omnipresente Michelle Forbes.

7ª.- Misterios, giros de guión y cliffhangers. Los hay de todos los tipos pero no se puede negar el afán por sorprender al espectador. A veces se consigue y otras, no.

8ª.- Capítulos dobles en los que se echa toda la carne en el asador.

9ª.- La calidad actoral.

Visto hasta el S02E13 debo decir que la serie mantiene el tipo y de momento tanto el desarrollo de la trama horizontal como la evolución de muchos de sus personajes me han parecido de notable. To be continued...

sábado, 28 de septiembre de 2013

La escena de la semana (X)


Sin spoilers | Me encanta el blanco y el negro de 'Manhattan' (Woody Allen, 1979) y ahora también el de París y las praderas de 'Jules et Jim' (François Truffaut, 1961). Hasta la fecha de hoy nunca había visto alguna de las películas del cineasta francés pero, como siempre, la sombra de la cinefilia acecha y los clásicos son los clásicos; reconozco no sentir demasiada predilección por ellos pero a veces toca hacer de tripas corazón y concederles el baile de honor. En alguna que otra ocasión huyen antes de las doce pero en otras te proponen una fructífera noche. Vista en 2013 la película no es una revolución en cuanto a temática, un triángulo amoroso, pero se me antoja atractiva la filosofía de unos personajes que han atravesado la Gran Guerra y cuyos diálogos rebosan lecciones de vida. Van y vienen sentimental y físicamente. "Jugamos a la vida y perdimos" se resigna uno de ellos en determinado momento. A mi entender el panfleto del director es desmitificar la errónea concepción del amor en pareja. Es por ello que no considero la película como una gran historia de amor sino todo lo contrario. Pero hay diálogos que rezuman un romanticismo exacerbado como el del vídeo: guerra y amor. Por no hablar de Jules y su código moral, menudo santo y menudo romántico. Aún así puede que la película peque un poco de repetitiva y otorgue un final súbito. En resumen, 'Jules et Jim' es ácida y amarga pero por momentos tan dulce que empalaga. Como el amor, ¿no?

domingo, 22 de septiembre de 2013

La escena de la semana (IX)


Sin spoilers | Pero como me gusta Bibiana Fernández. Y como me gusta que se marque ese pedazo baile en 'Tacones Lejanos' (Pedro Almodóvar, 1991). Personaje secundario total pero cuando sale lo clava. La película en sí me dejó sensaciones un tanto tibias, va de más a menos. El confrontamiento madre-hija me puso un poco de los nervios. Eso sí, Victoria Abril sale guapa a rabiar. No soy un gran admirador del melodrama de Almodóvar, todo hay que decirlo. Por supuesto mi película favorita del cineasta manchego es 'Todo sobre mi madre' (id, 1999). Tremenda Cecilia Roth. 'Mujeres el borde de un ataque de nervios' (id, 1988) no me hizo reír tanto como yo esperaba, 'La mala educación' (id, 2004) me decepcionó al mutar tan drásticamente la idílica historia de reencuentro y amor en algo tan sórdido como un plan de venganza, dejé a medias 'Hable con ella' (id, 2002) y me reí a carcajadas con 'Los amantes pasajeros' (id, 2013)  cuyo reparto tan coral como desigual, sin embargo, se me atragantó por momentos.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Je t'aime

Sin spoilers | ¿Quién puñetas será ese tal Xavier Dolan? Todo el verano leyendo en twitter alabanzas hacia su figura desde el estreno de su último largometraje, 'Laurence Anyways' (id, 2013), mi curiosidad poco a poco fue in crescendo disimuladamente pero hace un par de semanas un amigo de cuyas recomendaciones siempre me fío me aconsejó fervientemente su filmografía. -Oh, pues le echaré un vistazo cuando vuelva a Madrid. Dicho y hecho. La curiosidad mató al gato.

La primera en caer fue 'Les Amours Imaginaires' (Los amores imaginarios, id, 2010). 

-¡Espera!
- ¿Qué?
- Aún no has contando quién es Xavier Dolan...
- ¡Ah! Es verdad... Pues es un actor, productor, director y guionista canadiense. El tío tiene tan sólo 24 años y ya tiene cuatro películas a sus espaldas. Tiene pintas de hipster y gafapastas y es gay. Muy gay. Sus películas también son muy gays. 
- Percibo cierto negatividad.
- Quizás. 
- Vaya... ¿Por qué?
- ¿Sabes lo que significa el palabro "postureo"? Pues él y su cine son eso de vez en cuando: puro postureo.

Continuemos; 'Les Amours Imaginaires' es la historia de dos amiguísimos -chico y chica- que se enamoran de un adonis moderno rubio y cómo intentan llevárselo a la cama. No es el típico triángulo amoroso. O sí. Ambas afirmaciones resultan certeras a la hora de describir una reimaginación de una trama tan gastada como efectiva. Lo que más atrae de la narrativa que despliega Dolan es la falta de información; el espectador, al igual que sus dos enamoradísimos protagonistas, desconocen las intenciones reales del tercero en discordia. En resumen, si le va la carne, el pescado o las dos cosas. Estéticamente la realidad es deformada hasta el punto de que varios pasajes de la película parezcan videoclips; algunos de ellos están ejecutados de forma tan brillante (*) que un servidor los considera su mejor baza. Pero también su talón de Aquiles. La búsqueda desesperada del amor es lo que hace imperfectos y humanos a sus personajes pero también irritables sin embargo Dolan escribe diálogos ingeniosos con una mala baba que provoca carcajadas y le da un final macabro y retorcido al conflicto (*) que en su conjunto, el largometraje se gana el notable.

(*) Para muestra un botón. Y otro.
(**)  Aviso, spoilers | Durante los últimos minutos la percepción hacia los personajes muta. En un principio la pérdida de la amistad de Nicolas coloca al espectador de parte de la dupla Francis-Mari; son ellos quienes lo han pasado mal. Después el reencuentro del triángulo tras un año coloca de nuevo al espectador de parte de ellos: que bien sienta su actitud vengativa. La tristeza se ha convertido en resentimiento y se les comprende pero entonces llega la escena final con Francis y Mari buscando un nuevo objetivo sexual entre la multitud bailando; Nicolas era la víctima después de todo.

La segunda en caer fue 'J'ai tué ma mére'(He matado a mi madre, id, 2009).  El título tan sólo es un aperitivo de lo que uno va a presenciar: la muerte metafórica de la relación materno-filial. Sin filtros, sin vergüenza a mostrar de más, con gritos, lloros y discusiones. No falta la presencia de la homosexualidad del protagonista como uno de los conflictos entre madre e hijo ni tampoco la de fragmentos con apariencia de videoclip (*).  Si 'Les Amours Imaginaires' me pareció un tanto artificial, ésta en cambio me pareció sincera y muy real al verme reflejado en muchas de las situaciones. Se ganó el excelente. Sus personajes son también irritables pero esta vez sí provocan comprensión. Su fragilidad es lo que impide rechazarlos porque nosotros somos exactamente iguales; reimos y al minuto lloramos. Queremos y al minuto odiamos. Viscerales como todo ser humano. Quizás una madre o un hijo sacan lo peor de nosotros: nuestros particulares doctor Jekyll y señor Hyde. El final es otro acierto más.

(*) Me quedo con la escena de sexo entre el protagonista y su novio. Cuanta rabia y pasión.

Aún tengo pendiente 'Laurence Anyways' y el principal motivo de ello es su excesiva duración. Sus dos películas previas no pasan más allá de la hora y media (*) sin embargo ésta dura nada más y nada menos que 168 minutos. A ver quién es el listo que me convence para verla.

(*) Siempre defiendo que 90 minutos es la perfecta duración en el cine, como máximo dos horas.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Despacio y con buena letra

Sin spoilers | Por fin llegué a LA escena, a ESA escena. Al tequila. Al ascensor. Al 2x23. 'The Good Wife' no es la mejor serie que he visto en mi vida. In my opinion no es la panacea que muchos seriéfilos encumbran hasta límites insospechados. Pero, eh, entiendo su obcecación y hasta la envidio. Ojalá disfrutase con todos y cada uno de los casos que se presentan cada temporada. Lo confieso: me costó muchísimo entrar en la dinámica de la serie durante su primer año (*) pero lo que más me fastidia del asunto es que el primer tramo de la segunda temporada se me haya hecho cuesta arriba hasta decir basta (**). La razón de ello puede ser lo irregular que a veces resulta la combinación entre el relato autoconclusivo y serializado. Pero después, ¡vaya episodios! La paciencia siempre tiene sus recompensas y en términos seriéfilos a veces supone un gran salto cualitativo. Menuda caída la del castillo de naipes que sus guionistas se dedican a construir. Tanto el bufete de abogados como la campaña política son escenarios idóneos para intrigas palaciegas; la conspiración, la traición y la ambición parecen estar al orden del día y sus personajes no paran de moverse de un lado a otro con tal de no verse fuera de tales confabulaciones y sobre todo de no perder trabajo. Poderoso caballero es don dinero. 

(*) El cariz autoconclusivo en un principio fue un handicap (y continúa siéndolo en menor medida) pero lo que me convenció fue el perfil de sus personajes y en especial la dinámica establecida entre ellos. 
(**) Los primeros nueve capítulos se me atragantaron con alguna excepción como por ejemplo el maravilloso 2x05, 'VIP Treatment'. No me inmutó el 2x09, 'Nine Hours', sobre la pena de muerte. Eso sí, me descojoné cuando Alicia se cae de la silla en el 2x08, 'On Tap'. 

Spoilers | Vayamos a la materia prima. Varias ideas:

Me frustra demasiado el tira y afloja de Alicia y Will. Entiendo la necesidad de los guionistas de mantener una tensión sexual no resuelta a largo plazo y sobre todo la de construir un relato apegado a la mayor coherencia posible teniendo en cuenta las personalidades de sus personajes y las circunstancias que les rodean. El primer obstáculo ya se presencia durante el 2x01; Eli Gold decide borrar el primer mensaje que Will le envía a Alicia declarándole su amor incondicional. Sin plan. A por el romance. Menudo "deux ex machina"  cae del cielo en forma de director de campaña política. ¡Maldito! El segundo obstáculo es Peter quién poco a poco muestra signos de redención y reclama una segunda oportunidad marital y paternal. El tercer obstáculo, aunque mínimo, es Tammy, el nuevo ligue de Will. Pero el mayor obstáculo de todos es la propia Alicia; los códigos por los que se rige. Sus padres se divorciaron cuando ella y su hermano Owen (***) eran pequeños por lo que no quiere repetir la misma jugada. Su prioridad son sus hijos. Pero de nuevo cae del cielo otro "deux ex machina", este vez en forma de rumor: Kalinda se acostó con su marido. 

(***) Cada una de sus apariciones se antoja necesaria. Como detonante de un problema de la campaña política de Peter con respecto a los derechos homosexuales, como la rebelde conciencia de Alicia o el contrapunto de Jackie. 

Aspectos de 'The Good Wife' que me provocan sentimientos encontrados.

Louis Canning, el personaje interpretado por Michael J. Fox. Que tirria le tengo. Ni un ápice de bondad, el tío es avaricioso y retorcido. Y punto.

El cómo se aborda un tema tan escabroso y delicado como la muerte. Lo de Jonas Stern fue un visto y no visto. La preocupación de Will de acabar muriendo en soledad no me convenció del todo.

Los hijos de Alicia y Peter. El coqueteo de Grace con la religión, aunque me parezca acertado y real, se me hace bola en la garganta. Los líos de faldas de Zach tienen un pase por su conexión con la campaña política de su padre aunque nunca me quede claro a qué juega el niño; ¿la rubia o la morena? La mano de Becca es peligrosa. Lo que está claro es que los personajes adolescentes son difíciles de dibujar y conectar con el espectador. La pelea de gallitos entre Zach y el hijo de Glenn Childs mejor no comentarla.

Lemon Bishop como villano. La resolución de su divorcio fue demasiado para el cuerpo. ¿Es que este señor tiene inmunidad en Chicago? Lockhart & Gardner no tiene escrúpulos, eso está demostrado.

El oscuro tira y afloja entre Blake y Kalinda. En un principio podría parecer atracción sexual no resuelta pero poco a poco se va convirtiendo en algo más mórbido que sensual. De ahí que la escena de ambos desnudándose no me excitara demasiado. Me gusta más la Kalinda rodeada de mujeres. Pero la verdad es que Blake ha sido un personaje clave para que cierta información del pasado de K sea revelada a la audiencia. Magistral la forma en que Kalinda se deshace de él acusándole de ser el amante y posible asesino de la mujer de Lemon Bishop. Magistral.

La excentricidad de la mayoría de las estrellas invitadas/personajes episódicos ya sean jueces, abogados, políticos, víctimas o verdugos. A David Lee se lo perdono porque es un cachondo y me gusta su rollo.

Aspectos de 'The Good Wife' que me maravillan:  muchos.

Todas las duplas posibles entre los protagonistas: Will, Diane, Alicia, Kalinda y Cary. Haced las cuentas.

El paso de Derrick Bond por Lockhart & Gardner, un huracán silencioso. 

El affaire de Diane con Kurt McVeigh, el especialista en balística. La confrontación ideológica se disfruta y es el mayor exponente de que los polos opuestos se atraen.

Las víctimas de la bisexualidad de Kalinda. Ay omá.

La hija de Eli Gold. ¡Es posible construir un personaje adolescente soportable! E inteligente.

Lily Rabe como periodista en el 2x19, 'Wrongful Termination'.

Los chupitos de tequila de Alicia.

Los partidos de baloncesto de Will. Sexy a más no poder Josh Charles.

¿Me gustará su tercera temporada? Ojalá. Prometo no maratonear.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Morir de tanto amor

Sin spoilers | Por fin he visto 'Lucía y el sexo' (Julio Medem, 2001) y las expectativas han jugado a mi favor. Su director ha vuelto a emocionarme. A enamorarme. A disgustarme. A hacerme fantasear. A irritarme. Si ya con 'Los amantes del círculo polar ártico'(*), la sensación tras verla fue un cúmulo de sentimientos encontrados, con ésta, mi percepción de su cine se ha radicalizado en cierto modo: las virtudes continúan siendo virtudes pero los defectos pesan más. Y aún así la recomiendo fervientemente por contener algunas escenas tan poderosas tanto a nivel emocional como visual que se quedan en las retinas del espectador tras varios días. Y no se van fácilmente.  Dos horas de largometraje en las que uno contempla como las vidas de sus altivos personajes se entrelazan de forma trágica y un tanto estrambótica sin ser ellos conscientes. De nuevo Medem hace uso de las casualidades pero esta vez añadiendo un poco de fábula y magia. Y por supuesto que defiendo el alto voltaje sexual del largometraje; es esencial para explicar todas y cada una de las motivaciones y reacciones de los personajes. Quizás yo también debería ir a Formentera. A descansar. A desnudar el ruido de mi mente y mi cabeza.


"Siempre me gustó la gente que cuenta la vida a su manera."

(*) Una de mis pelis favoritas de todos los tiempos.

sábado, 3 de agosto de 2013

La escena de la semana (VIII)


Sin spoilers | Innovadora, creativa, inspiradora, refrescante, diferente. Llegó y se fue sin hacer mucho ruido pero para un servidor 'Enlightened' es una serie de culto; quería revolucionar el panorama televisivo y en cierta manera lo hizo. Se atrevió a dibujar un personaje femenino irritable e incluso odioso y un ambiente deprimente en el que deambulaban personajes secundarios muy tristes a pesar de la apatía que ésto podía generar. Rompió con la malograda etiqueta de "dramedia de 30 minutos" impuesta por Showtime. Descompuso al ser humano y lo analizó de forma honesta y cruel; nos echó mierda a la cara, nos insultó, nos juzgó pero también nos ofreció esperanza y libertad . Contempló la vida.  Hizo todo ello y más con éxito. Y con mucho amor.  'Enlightened' es corta y bonita. Nunca una historia de redención me había emocionado tanto. La escena corresponde al cierre de su primer episodio al son de Human of The Year de Regina Spektor; que bien sienta escuchar las palabras de su protagonista tras ver los 18 episodios que componen la serie. Amy, te echo de menos pero prometo visitarte a Riverside como mínimo una vez al año.

lunes, 29 de julio de 2013

La viajera que detuvo su andar

Spoilers de 'Skins Pure' | Si Effie siempre fue la mitad sombría de 'Skins', Cassie representaba, en cierto modo, la otra cara de la moneda: la larga espera del resplandor a pesar de los bandazos de la vida (*). Tras huir a Nueva York después de que Chris muriera en sus brazos nunca más supimos de ella. As usual. Ni tampoco del posible reencuentro con un Sid en busca de su amada en la Gran Manzana. ¿Se resolvería el gran enigma? La ambigüedad con respecto al pasado de sus personajes asoma de nuevo en 'Pure' y sus guionistas tan sólo dejan un par de líneas de diálogo (**)  a merced del espectador para que él solito cavile, lo cual me parece acertado e incluso perfecto. Vuelve la solitaria y enigmática Cassie a Londres para empezar de nuevo la búsqueda de su hogar. Dos episodios que sirven para narrar cómo la protagonista sí ha logrado cambiar y continúa haciéndolo. ¿La razón exacta? No nos es proporcionada; quizás los años y las experiencias empiezan a pesar. Más madura, más comedida, más consciente que nunca de su belleza, menos solitaria y menos temeraria, finalmente encuentra su hogar: su hermano. Start Again de Gabrielle Aplin resume su esencia. Su historia.

(*) Ausencia y despreocupación de sus padres, trastorno alimenticio, problemas psicológicos, baja autoestima, ideas suicidas, adicción a las drogas, etc.
(**) -Estuve con un chico y viajamos un montón hasta que no pudimos ir más lejos. Entonces terminó así que yo volví a casa.
-¿Por qué?
-Porque si no terminaba, duraría para siempre.

domingo, 28 de julio de 2013

La escena de la semana (VII)


Sin spoilers | Hay que reivindicar el cine español. 'Seis puntos sobre Emma' (Roberto Pérez Toledo, 2011) no será un peliculón pero tiene corazón y deja huella. Es agria y dulce. Es un poquito cruel con sus personajes pero no despiadada. Es real. Es un canto a seguir adelante. Verónica Echegui lo clava en su papel y aunque lo más flojo de la narración es el triángulo amoroso a medio gas en el que se ve involucrada junto a Álex González y Fernando Tielve , las pequeñas historias de sus secundarios valen y el final es un grandísimo plus. La vi en un mal momento de mi vida y a pesar de ello me gustó; ese es su gran mérito. Que buen rollo transmite la canción de los créditos finales: Enérgica de Magnética. Y como me gusta la voz de David Matellán.

"Sé que puedo andar sobre el alambre que te hizo temblar y dudar."

domingo, 21 de julio de 2013

La verdad tiene muchas caras



Spoilers a mansalva | Y por fin terminé 'In Treatment' tras 106 episodios; su formato ha acabado siendo un arma de doble filo porque lo que en un principio me encandiló (puro diálogo) ha acabado por fatigarme un pelín. La pasión se ha ido apagando poco a poco. La serie desarrollada por Rodrigo García agota al espectador al exigir y/o exprimir una total atención a todas y cada una de las palabras que salen de la boca de sus protagonistas (*); un cóctel explosivo en el que abundan temas a cada cual más escabroso.

(*) Y si uno lo ve en versión original sin subtítulos ya ni os cuento.

En su tercera y corta temporada el apaciguado descenso a los infiernos de Paul Weston continúa siendo la columna vertebral de la serie; tras lo acontecido en las dos temporadas anteriores (**), éste debe hacer frente a una posible enfermedad heredada de su padre ya fallecido, a un creciente rencor hacia Gina, a la inesperada convivencia con su hijo Max y a una relación amorosa con una chica veinte años menor que él, Wendy, Todo ello acompañado por la soledad en la que está sumergido. La carita de Gabriel Byrne de perro degollado es constante. Al otro lado del ring se encuentran tres nuevos pacientes y una nueva psiquiatra; Sunil, Frances, Jesse y Adele. De nuevo la calidad interpretativa es de diez, siendo Debra Winger y Dane DeHaan los actores que más me han sorprendido al no haberles visto anteriormente en ninguna otra serie o película. Nuevas caras, nuevas circunstancias, nuevas relaciones psiquiatra-paciente pero en el fondo algunos de sus conflictos ya han sido abordados previamente pero ahora desde distintas perspectivas: la muerte, el cáncer, la nostalgia, la familia, la adolescencia, la orientación sexual, la promiscuidad, el egocentrismo e incluso el enamoramiento del paciente.  En su tercer año, los personajes de 'In Treatment' se vuelven más ambiguos, misteriosos, mentirosos e incluso violentos; se atreven a revelarse contra el propio Paul  y desvelan secretos o historias distorsionadas a cuenta gotas. He notado mayor reticencia al culebrón (***) y en especial un mayor espacio a sueños e interpretaciones -certeras y erróneas- de hechos acaecidos (****).  Su final es una paliza para casi todos sus personajes; la coherencia y derrotismo con los que se despide la serie deprime. Su primera temporada me dejó sin aliento y su segunda no me llegó tanto. "My door will always be open to you" le dice Adele a Paul en su última sesión. Me apuesto a que nunca volvió.

(**) Tortuoso affaire con Laura, muerte de Alex, separación de su mujer Kate y sus hijos, mudanza de Maryland a Brooklyn, denuncia por mala praxis, aparición de Mia y Tammy, muerte del padre del protagonista, coqueteo con la bebida...

(***) Aún así ha habido varios giros de guión sorprendentes como la aparición de los padres biológicos de Jesse, el embarazo de Adele o el maniqueo plan de Sunil para regresar a Calcuta.

(****) El episodio en el que Jesse cree que sus padres biológicos tan sólo han contactado con él para poder curar a otro hijo que está en silla de ruedas.

sábado, 20 de julio de 2013

La escena de la semana (VI)


Sin spoilers | Leía el otro día en El País sobre David Lynch y su curioso bar situado en París y me acordé de 'Terciopelo Azul' (id, 1986); de lo perturbadora que me resultó y lo mal que me cayó en su momento Laura Dern interpretando a la angelical Sandy (*). Muy mono Kyle MacLachlan, eso sí. No os mentiré, ni idolatro al cineasta (**) ni me pareció la película una obra maestra a pesar de que me encante el género de intriga y cine negro. La escena elegida corresponde a su opening en el que ya se atisba la tónica general del largometraje. Dos horas de misterio en el que sorprenden más la atmósfera y los personajes que el propio leitmotiv: la oreja.

(*) Ahora la idolatro por esa joya llamada 'Enlightened' creada junto a Mike White.
(**) Tan sólo he visto la ya mencionada 'Terciopelo Azul' y 'Carretera Perdida' que, por cierto, vaya telita...

sábado, 13 de julio de 2013

La escena de la semana (V)


Sin spoilers | Entrar en la dinámica de 'Mad Men' me fue difícil pero, aún sin saber muy bien por qué, a partir de la quinta temporada se convirtió en uno de mis grandes placeres seriéfilos; hasta entonces tan sólo la veía por su fama y reconocimiento e incluso estuve tentado de abandonarla en el ecuador de su tercera temporada pero no cayó esa breva y cuánto me alegro. Es por ello que tengo en mente volver a ver las primeras cuatro temporadas ya que estoy casi seguro de que disfrutaré el doble de la serie ahora que no quiero despedirme de ella el próximo año con su séptima y última temporada. Con el permiso de Peggy Olson, reina absoluta de la serie actualmente, Betty Draper fue el personaje que más me fascinó durante la primera tanda de episodios y para muestra un botón: la escena corresponde al 1x07 en el que la rubia se encuentra con su vecina divorciada y madre soltera en el supermercado. Lo más divertido del asunto es que dicha conversación resulta hasta graciosa habiendo visto hasta la sexta temporada, Ay, Glen, Glen...

jueves, 11 de julio de 2013

'Skins Fire', infinidad de interrogantes


"Money, show me" -Effy Stonem (Skins Fire - Parte I)

Spoilers a bocajarro | Deberíamos estar curados de espanto con 'Skins' y aún así seguimos cayendo como moscas. Los prólogos felices no es el rollo de sus creadores, Bryan Elsley y Jamie Brittain, sino más bien todo lo contrario. Pero... ¿no sabíamos ya ésto? Además, ¿qué tipo de cierre puede tener una serie de adolescentes? Admito que Effy nunca fue mi personaje favorito a lo largo de  cuatro temporadas y que sus últimos episodios resultaban tediosos al coquetear en exceso con la paranoia (*); no había hype, no había expectativas... volvía 'Skins' para despedirse. A su manera, como siempre lo ha hecho. ¿El resultado? Desde el punto de vista argumental, demoledor e impasible con sus personajes. ¿Han ido demasiado lejos los guionistas en su intento por dar la última pincelada a su obra? ¿Han apostado por la originalidad o se han dejado llevar por lo "fácil"(**)? Lo más correcto sería decir que han apostado por la cruda realidad llevada al extremo, por el sendero más oscuro posible. Como siempre.

(*) Me toca revisionar la serie completa.
(**) La tragedia pura y dura sin contemplaciones.

En los dos episodios especiales de 'Skins Fire' se nos permite echarle un pequeño vistazo a las vidas de Effy -la protagonista absoluta-, Naomi y Emily ya en su veintena. Y ya está, un pequeño y doloroso vistazo. Ni rastro de diálogos en los que al menos se citen a personajes o tramas pasadas que se quedaron sin resolver; tan sólo hay una escena en la que la pareja de lesbianas recuerda con sarcasmo a la antigua Effy enfrente de su jefe y amante Jake. ¿Un posible reencuentro entre la protagonista y sus ex-colegas? ¿Una posible llamada de teléfono entre ella y su hermano Tony? Ni rastro tampoco de su enfermedad mental. Supongo que estos interrogantes eran la vía fácil que la serie siempre ha intentado esquivar. Era el turno de mostrar los supuestos límites de la ambición laboral y las reacciones de personajes tan sumamente jóvenes ante un cáncer.

Vayamos al grano: ¿qué es ésto de que Effy acabe entre rejas y Naomi muera por culpa de un cáncer? ¿Hay cierta moraleja en todo ello? (***) No lo creo a tenor de la picarona y perturbadora sonrisa de la última escena. El desenlace de la primera no me molesta a pesar de lo tosco, brusco e incluso inverosímil que resulta, es más, se lo merece por haber pasado toda su adolescencia y juventud sin pensar en las consecuencias de sus acciones ni en los sentimientos de los demás; Effy se va a la cárcel por fraude con un primer desengaño amoroso (Jake), un juguete roto (Dom), una amiga muerta (Naomi) que le reprocha no haber hecho nada durante su enfermedad y con otra (Emily) que le echa en cara haberle robado un inmerecido tiempo con el amor de su vida. Toma mazazo; todo reproches y aún así no se me va de la cabeza esa sonrisa, ¿qué significa? ¿que ha aprendido o todo lo contrario? La gente no cambia, tan sólo se hace más vieja y Effy no se salva de la quema.

(***) ¿Es que todo en este vida tiene que tener una moraleja? ¡No! Pero es ficción.

Con respecto al breve arco argumental de Naomi, ¿qué sentido tiene? ¿dejar traumatizada de por vida a Emily? Tan sólo veo un aspecto positivo a todo ello y han sido las escenas en las que se muestra cómo un ser humano con tan pocos años vividos debe hacer frente a su prematura muerte; el enfado y la mala leche afloran. También el sarcasmo exacerbado (para muestra el monólogo con el que abre el segundo episodio). Pero, ¡eh!, "We're Naomi and Emily. It didn't matter because we love each other". Ante todo, el amor bolleril resiste... "You were my backbone when my body ached with weariness".

A pesar de todo, 'Skins Fire' me ha gustado (con referencia a 'American Psycho' y Patrick Bateman inclusive) A ver cómo se resuelven los otros dos especiales centrados en Cassie y Cook. Eso sí, desecho desde ya la idea de descubrir si Cassie y Sid se reencontraron en la gran manzana... 

sábado, 6 de julio de 2013

La escena de la semana (IV)


Sin spoilers | Antes de 'Dans La Maison' (François Ozon, 2012) Emmanuelle Seigner y Kristin Scott Thomas ya compartieron escena en una película igual de retorcida, loca y fabulosa: 'Lunas de hiel' (Roman Polanski, 1992). Menudo baile se marcan las dos francesas para celebrar el año nuevo al ritmo de Slave to love  de Bryan Ferry; ¿hito y mito del lesbianismo en el cine ? No creo que haya mejor canción para resumir la esencia del largometraje del director polaco: esclavas del amor... menudos mariditos tienen aunque ellas tampoco se salven de la quema, ¡son incluso peores! Una de mis pelis favoritas a pesar del mal cuerpo que me dejó en su momento. Un mar en llamas que tras más de dos horas de tensión deja al espectador flipando con las tórridas escenas de sexo y el finalazo que se marca; mojado y caliente. Todo muy perturbador y sexy. ¿La única pega? Que sale el moñas de Hugh Grant.

Te odio 'Notting Hill'.

sábado, 29 de junio de 2013

La escena de la semana (III)


Sin spoilers | 'Girls' no deja indiferente a nadie. Me encantó la primera temporada pero a día de hoy ni fú ni fá. Dejé la segunda temporada a medias allá por febrero pero la retomé hace un par de semanas y me encontré con una recta final más que decente; dramática, realista y con un humor que eché en falta en sus primeros episodios. Me volví a mear de risa con las tonterías de Hannah, su protagonista. La escena elegida corresponde al 2x04 y es cojonudamente maravillosa: íntima, bonita, divertida, triste y sucia. Hablan de pis y mocos, queridos, ¡y eso es la puta realidad! Y suena Wonderwall de Oasis. Doble olé. Veré la tercera temporada sin expectativas.

jueves, 27 de junio de 2013

Palabras que desbordan el alma



Spoilers de la segunda temporada de 'In Treatment' |"Pensé que el cáncer me limpiaría de toda esta mierda. Pensé que finalmente dejaría de obsesionarme sobre cómo ser la mejor en todo y todas las razones por las que debería odiarme a mí misma y al resto. Pensé que finalmente empezaría a pensar en general pero las cosas se han oscurecido en mi cabeza. Ya no creo más en nada. No creo en el amor... o en mi madre... o en mi cuerpo... o en ti. Debido a toda esta estúpida terapia ya ni siquiera creo más en mí misma. Literalmente no tengo ni idea de por qué debería levantarme de la cama por la mañana."

Menudo discursito suelta April (Alison Pill), mi personaje favorito, durante los últimos minutos del 2x27 de 'In Treatment'. Su segunda temporada es incluso más dura que la primera. Y mucho, mucho más retorcida. Echo de menos a la femme fatale de Laura y la atracción casi mortífera entre ella y Paul como epicentro de la serie (*). Echo también de menos la relación paterno-filial entre el protagonista y Sophie. Alex, Amy y Jake no se ganaron mi afecto lo suficiente como para extrañarlos (**). Pero las similitudes son presentes tanto en la interacción psicólogo-paciente como en los temas que se abordan a lo largo de las siete semanas de terapia; el eterno "de tal palo, tal astilia" continúa intacto e incluso se intensifica en el conflicto. El suicidio también sigue siendo el elefante rosa en la habitación. Ahora es Mia quien está detrás del galán protagonista debido a su pasado en común ("Me debes un embarazo" le espeta). Bess y Luke son una extensión de lo que podrían haber llegado a ser Amy y Jake si hubieran tenido un hijo no deseado; igual de egoístas e irresponsables. Walter es el Alex blanco, anciano e igual de prepotente y rudo que no acepta la caída tras el éxito profesional. April es la nueva Sophie. Y Paul sigue siendo Paul; un poquito más triste, más frágil, más puñetero pero más humano y consciente de que debe reconciliarse con su vida y su mundo. La serie desarrollada por Rodrigo García continúa en la pole position de casiperfección en su segundo año; se le puede achacar algún que otro defecto (***) pero cuando sus personajes dan un puñetazo sobre la mesa, el mundo y los corazones de los espectadores se paran. Toca escucharles con atención, agachar la cabeza y asimilar el mensaje.

(*) El idilio se alargó en demasía y la formación del atípico triángulo amoroso con Alex me pilló de sorpresa.
(**) Me da la sensación de que todos ellos fueron una especie de "deux ex machina" con el fin de avanzar/revolucionar las tramas del resto de personajes.
(***) Intermitente coherencia. Personajes irritables. Cliffhangers culebronescos. Descafeinada recta final.

lunes, 24 de junio de 2013

La escena de la semana (II)


Sin spoilers | Para lo bueno y para lo malo. 'A dos metros bajo tierra' tendrá secundarios insoportables (Rico, Billy, George, Lisa...) pero también sumamente interesantes; como el de Patricia Clarkson interpretando a Sarah O'Connor, hermanísima de Ruth Fisher. Tan sólo sale en 12 episodios de 63 pero cada aparición que hace es un regalo para el espectador y un revulsivo para los personajes. En este caso para Claire y su "quizás no eres una artista". La rubia se explaya a gusto y la pelirroja se cabrea. La escena pertenece al 5x06, "The Rainbow of Her Reasons", donde incluso canta. Temporadita de aúpa. Mención especial a la dupla cómica que forma con Bettina, personaje interpretado por Kathy Bates.

jueves, 20 de junio de 2013

'Otra tierra', ciencia ficción entre cuatro paredes

Sin spoilers | Ésta es la ciencia ficción que más disfruto, la de 'Another Earth' (Mike Cahill, 2011), pero también con la que más crítico soy o mejor dicho, la que más insatisfecho me deja. Como un orgasmo que nunca llega a pesar de lo prometedores que hayan sido los preliminares y el sexo en sí, vaya. Un género como éste en el que las reglas narrativas o argumentales son de chichinabo, los límites son esenciales y se supone que nunca debe cruzarse la delgada línea de la suspensión de la credulidad del espectador. En el terreno de las series de TV, 'Lost' fue tejiendo con el paso de las temporadas una mitología cada vez más enrevesada y al final la cagó en su sexta temporada con tanta licencia; 'Fringe' bordeó en ciertos momentos la temida línea pero se salvó de la quema tras cinco temporadas. Eso sí, tengo la impresión de que renunció a un mayor número de fuegos artificiales, divertimento loco y cliffhangers para salvaguardar su mitología tan bien construida. En el caso de este largometraje, Mike Cahill tiene claro qué quiere contar y cómo hacerlo. 'Another Earth' propone un relato íntimo en el que el drama (*) y el romance se colocan un pasito más arriba que la ciencia ficción (**). Sin artificios, con poco presupuesto y disparando al corazón, no al raciocinio. Su director parece no querer que el espectador se coma la cabeza hilvanando teorías sobre el extraordinario acontecimiento sino más bien reflejar el poderoso y peligroso  efecto que tiene la aparición de una segunda Tierra en la vida de sus dos protagonistas. Desde los primeros minutos se intuye que nunca conoceremos la Tierra 2 pero por supuesto se devela todo tipo de incógnitas que le atañan. Aún así, lo importante son las revelaciones a nivel personal. Su protagonista femenina, Brit Marling, está sensacional. No tanto William Mapother. El misterio y la reflexión están servidos con apariencia de cine independiente y muy, muy barato. Pero el asunto va más allá, 'Another Earth' apuesta por un relato de segundas oportunidades. Y de posibles doppelgängers.

(*) La reinserción de una ex-convicta casi adolescente y la pérdida por parte de un hombre de su mujer y y su hijo en un accidente de coche.
(**) La aparición de una segunda Tierra.

martes, 18 de junio de 2013

Tú, yo y todos los demás

-¿Y qué pasó?
-Que intenté salvarme la vida y no funcionó.
(...)
-¿Y cuanto vas a quitarte la venda?
-Cuando ya no me duela.
-Pues esperaremos 15 segundos.


Los diálogos de 'Tú, yo y todos los demás' (Miranda July, 2005)  son igual que sus personajes y la película en sí: raros pero reales, triviales pero profundos. Una marcianada indie que explora el cómo y el porqué de las relaciones personales a nivel amoroso, amistoso y sexual. Todo muy exagerado con música instrumental a cargo de Michael Andrews, planos contemplativos y silencios. Tras verla se me viene a la cabeza: ¿es posible enamorarse de alguien con tan sólo haber cruzado tres palabras en una zapatería?

sábado, 15 de junio de 2013

La escena de la semana (I)


Sin spoilers | Telita con 'Rectify', la primera serie original del canal de televisión estadounidense Sundance Channel y de los productores de 'Breaking Bad'. Su protagonista es Daniel (interpretado por el guapo de Aden Young), quien tras casi veinte años en el corredor de la muerte por el  supuesto asesinato de su novia, es liberado y se ve en la tesitura de hacer frente a un nuevo mundo, a una nueva familia y en especial a un pasado latente y muy presente. La escena elegida pertenece al primer episodio y es una de las tantas que combina a la perfección una canción (en este caso Flume de Bon Iver) silencios, breves líneas de diálogo y un paisaje y fotografía deliciosos. Ésta es una de sus muchas virtudes. 

viernes, 7 de junio de 2013

'Hung', mujeres al borde de un ataque de nervios

Tanya (Jane Adams) y Lenore (Rebecca Creskoff) en 'A Dick and a Dream or Fight the Honey' (S01e10)
Sin spoilers | Hannah Horvath ('Girls') y Amy Jellicoe ('Enlightened') podrían ser perfectamente definidas como las anti-heroínas (y reinas) de las dramedias de la HBO. Son un desastre, han fracasado en sus vidas tanto en la faceta personal como profesional y aún así aspiran a llegar a lo más alto; ya sea escribiendo un libro y siendo la voz de una generación o metiendo a los empresarios corruptos en la cárcel. Entre sus metas está encontrar obviamente al amor de su vida... o reencontrarse con él. Y por supuesto son divinas de la muerte, que nadie lo dude. Pero había vida antes de ellas, ¡existía 'Hung'! Mismo formato (dramedia de 25-30 minutos), mismos arquetipos de personajes (fracasados) y mismos conflictos (crisis generacional). Y lo más fascinante de todo, ¡existía Tanya Skagle! Un curioso y divertido cruce entre Hannah y Amy. Sin embargo HBO la canceló en 2011 tras tres temporadas, he ahí su mayor escollo, lo cual afortunadamente no imposibilita disfrutar con ella. De nuevo nos topamos con un final-no-final tan propio de las cadenas de cable estadounidenses pero como siempre; lo que importa es el viaje. Y éste es muy divertido, muy sexual y muy surrealista.

'Hung' narra a lo largo de 30 episodios las vivencias y desavenencias de una amistad un tanto inusual; la de Ray Drecker y Tanya Skagle, proxeneta y prostituto. Dos polos opuestos que por circunstancias de la vida acaban juntos y revueltos a nivel sexual, sentimental y financiero. Existe un tercer polo en el negocio: la pelirroja Lenore. Su inesperada sinergia tendrá efectos en todos aquellos de su alrededor, principalmente la familia de Ray; su ex-mujer Jessica y sus dos hijos adolescentes gemelos. 'Hung' es la historia de gente corriente que a sus 40 años se da cuenta de lo perdida que realmente está. Los personajes adolescentes, a pesar de tener poco metraje y poco margen de evolución, materializan también la búsqueda de identidad, el camino hacia la madurez y la confrontación con la familia y la sociedad. Pero ellos tan sólo sirven de vez en cuando para el desarrollo de los personajes adultos. Voy más allá y excluyo a su protagonista y sus hijos; 'Hung' es la historia de mujeres como Tanya, Jessica, Lenore y las clientes de Ray (a cada cual más excéntrica). Ellas son las que capitanean el drama, la comedia y el romance y sirven como vehículo para abordar temas como la insatisfacción carnal, la infidelidad en el matrimonio, la muerte del cónyuge, las fantasías sexuales, los complejos físicos e incluso la transexualidad. Mujeres al borde de un ataque de nervios que poco a poco pasan a ser féminas de armas tomar.

Vivan los "Motherfucker!" de Tanya. Y viva el pene de Ray.

sábado, 1 de junio de 2013

La serie de mi vida

El día que deje de recomendar fervientemente 'A dos metros bajo tierra', será por dos posibles motivos: o he acabado en el sótano de la casa funeraria Fisher & Sons con David dándome el coñazo con sus dilemas homosexuales o he descubierto una mejor serie. I-m-p-o-s-i-b-l-e. Lo de palmarla es verídico, el resto de hechos no. La masterpiece de Allan Ball y HBO me demostró hace dos veranos que un producto audiovisual no sólo podía entretenerme sino también retorcer. Y de qué manera, señores. La primera temporada de 'Friday Night Lights' y momentos puntuales de 'Mad Men' y 'Fringe' fueron un goloso camino previo; 'Homeland' llegaría más tarde. Pero ninguna de las citadas gana en la batalla de las comparaciones a las vivencias de los Fisher, reyes del humor más negro y churruscado que pueda existir. Por motivos (re)creativos y personales.

5 temporadas y 63 episodios de 'A dos metros bajo tierra' narran el día a día de una aparente tradicional familia de California a principios del siglo XXI. Já, ¿tradicional? Más bien diría yo... disparatada, perdida y dramáticamente realista. Como la serie en sí; un constante cruce de caminos en el que sus personajes anhelan reencontrarse así mismos, un festín de idas de olla, sexo a mansalva, reflexiones vitales y una extensa y lograda radiografía de las relaciones humanas desde su nacimiento hasta su muerte. 

Ligeros spoilers | Os hago una presentación breve pero no justa de la familia Fisher, propietaria de  la funeraria más televisiva. La matriarca: Ruth, cree que su marido la observa desde ultratumba a quién le ha estado poniendo los cuernos con un peluquero los últimos años. Los hijos: Nate se tira a mujeres desconocidas en aeropuertos, David es un homosexual reprimido con un mazizorro-poli-negro como novio y Claire conduce un coche fúnebre verde para ir al instituto, fuma marihuana y roba manos de cadáveres para meterlas en taquillas de chicos malos. ¿Y Brenda Chenowith? Ah, sorpresa. Todos ellos tienen un genio de mil demonios, se gritan entre ellos, obedecen a regañadientes, tienen secretos inconfesables, mienten descaradamente, ocultan/fingen sus sentimientos, poseen rencor, cometen error tras error... pero al final del día forman una familia y comparten mesa y cena. Lloran. Ríen. Son tan frágiles como nosotros mismos. "We are so fucking lost" dice un personaje en los últimos minutos del 5x09.

Vedla. Comprobaréis lo gratificante que será encontrar a alguien que también ame esta serie. Es por eso que 'A dos metros bajo tierra' fue, es y será la serie de mi vida. Un auténtico torrente de sangre a la cabeza. Y al corazón. Carne de visionado durante las largas madrugadas de verano. In the middle of the summer, I'm not sleeping...

El último pedazo de pastel

Fotograma de 'Amelie' (Jean-Pierre Jeunet, 2001)
Cinéfilos españoles sacan adelante proyectos e iniciativas con el objetivo de subsanar la malherida cultura cinematográfica 

“El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel” dijo Alfred Hitchcock. Quién le diría al célebre director de cine británico que la llegada de tiempos modernos supondría la exhausta y tediosa supervivencia de aquel pedazo de pastel tras la paulatina desaparición del resto de porciones. Los hornos han dejado de funcionar o ya no calientan de la misma manera que en el pasado. El consumidor ha abandonado la voracidad y la gula debido a su empacho y las ha sustituido por comida rápida. Los bolsillos casi vacíos impiden la compra de ingredientes de calidad o en última estancia el goce de éstos ya elaborados. En definitiva, la industria del cine y la cultura cinematográficas de España llevan años e incluso décadas sumergidas en una grave situación económica, creativa y existencial. 

Pero ¿quiénes y por qué han devorado dicho pastel? La sangría y escamoteo del consumo cultural y de la asistencia a las salas de cine, el desplome definitivo de la industria del DVD (ya ni mencionemos el Blue-Ray), el vertiginoso crecimiento de la piratería y la progresiva deserción de los directivos de las cadenas de televisión de su compromiso con el séptimo arte son algunos de los responsables de tal situación. Hubo un tiempo en el que las programaciones de televisión cumplían una gran labor cinematográfica; eran auténticas filmotecas y emitían todo tipo de ciclos de cine. Había salas de cine cada doscientos metros sin embargo la vida de las películas se ha reducido debido a las formas de distribución masiva al permanecer muchas de ellas en cartelera dos o tres semanas y al consumo individual y diferenciado.  Quizás el árido panorama presente se deba a la “mentalidad popular influenciada por el ‘sólo voy a ver lo que yo conozco’ ”, según Joaquín Aguirre Romero, profesor titular del Departamento Periodismo III de la facultad de Ciencias de la Información (CCINF) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ildefonso Soriano, profesor de derecho constitucional de la CCINF, en cambio tiene una perspectiva más esperanzadora ya que “la gente que le gusta el cine, va al cine”. Sin embargo es partidario de que los precios de películas en grandes almacenes sean más asequibles  ya que “de ese modo se evitaría comprar una película a 3€ en las mantas de los negros” y pone en duda el destino del dinero recaudado: “los precios son altísimos cuando sus autores quizás se lleven 1€ de 20, ¿el resto de dinero dónde se pierde?”. Para Juan Carlos Tous, director general de Filmin (plataforma que ofrece películas independientes en streaming y de forma legal), el cine de España está muy desprotegido ya que la piratería produce riqueza a algunos parásitos a los cuales no les preocupa la industria cinematográfica, yendo los ingresos a unos pocos bolsillos en vez de revertir en los productores para que estos sigan haciendo cine y creando valor. 

“Hoy se atiende más al uso que a la tenencia”  (Juan Carlos Tous)

Para más inri, estos últimos meses se ha presenciado el cierre de múltiples salas de cine, productoras y distribuidoras, siendo el más sonado el de Alta Films S.A, en funcionamiento desde 1986 y cuyo propietario es Enrique González Camacho, actual presidente de la Academia de Cine. Uno de sus últimos éxitos fue la distribución de ‘The Artist’, película ganadora de los Oscars 2012. “Habrá películas que no llegarán a España, el tiempo de permanencia en salas se acortará y las producciones americanas canibalizarán la taquilla” señala Juan Carlos Tous como consecuencias directas de lo ocurrido. Precisamente es Filmin una de las alternativas más innovadoras a la tradicional sala de cine. En 2007, y ante el reto que representaban las nuevas formas de distribución en el mercado musical el quipo de la plataforma creyó que en un futuro próximo Internet también sería la forma de distribución para cine. Los títulos ofrecidos son resultado de acuerdos con la casi totalidad de distribuidoras nacionales pero no con las majors.

Sin embargo aún existen resquicios de esperanza y buena voluntad; personas en la sombra que dedican esfuerzo, ganas y horas de su día a día al reflote de la cultura y la industria a través de diversas iniciativas. Una de ellas es el ya citado Joaquín Aguirre quien hace aproximadamente tres años, durante el curso 2010-2011, tomó la decisión junto a otro compañero de crear un espacio para  “reactivar el cine y conocer películas que la gente no puede encontrarse en los medios y comentarlas”, explica él mismo.  En un primer momento intentaron poner en marcha la Videoteca de la CCINF que únicamente funcionaba como centro de almacenamiento sin embargo por cuestiones administrativas se vieron obligados a aparcar aquella idea y finalmente crearon Cine Forum en la misma facultad. “Empezó siendo dos sesiones semanales el primer año, ya el segundo se redujo a una” declara Aguirre, quien una vez a la semana sale corriendo de clase a las 14.30 para proyectar una película a las 15.00; “yo lo organizo, yo lo financio”. Le da igual el tiempo que le quite; “cuantas más horas, mejor”.  A pesar del escaso público y el desfavorable horario, le resulta gratificante incluso la asistencia de una sola persona además de que el Cine Forum sirva para que vayan antiguos alumnos, charle con ellos y tomen un café aunque tan sólo sea media hora. Si existiera la figura del cinéfilo comprometido con la causa, este hombre sería su ejemplo; va al cine de su pueblo (Tres Cantos) todas las semanas para que no cierre sin importarle las películas, lo que a veces supone un sacrificio “porque son un coñazo”.

“La esencia del Cine Forum es el debate” (Joaquín Aguirre)

Otro ejemplo sería el de Ildefonso Soriano quien desde hace 5 ó 6 años organiza preestrenos de largometrajes en la CCINF y cuya actividad se ha visto acelerada con una mayor presencia de títulos y especialmente de coloquios estos últimos cursos. La iniciativa corrió a cargo de José Emilio García Fernández, profesor de Comunicación Audiovisual, hace más de una década  para posteriormente Ildefonso recoger el testigo. El quid de la cuestión es cómo determinadas películas llegan a proyectarse de forma gratuita ante espectadores universitarios: básicamente por tener contactos (suelen ser antiguos alumnos) en distribuidoras y productoras. En otras ocasiones la vía comunicativa es inversa; son los propios responsables de la distribución y producción los que acuden a la universidad con el objetivo de generar el boca a boca. Se trata de un perfecto modelo de simbiosis. “No es fácil el proceso, son necesarios la buena voluntad y echarle tiempo. Yo no gano nada” confiesa Soriano. Uno de los mayores escollos que recuerda es el de la proyección de ‘Los amantes pasajeros’ el pasado mes de marzo puesto que su director Pedro Almodóvar se hizo de rogar en exceso hasta aceptar la invitación al posterior coloquio; “escribí incluso una carta a Almodóvar firmada por la decana” se congratula él mismo.

Una iniciativa más son las emergentes asociaciones ciudadanas que se están haciendo con el control de algunos cines cerrados por Alta Films y otras empresas. Los escenarios de tal revolución a lo largo de este año han sido Mallorca, Zaragoza, Majadahonda (Madrid) y Sevilla. Pero la delantera también la han tomado las propias empresas. En el caso de Alta Films, los cines Renoir de Plaza España (Madrid) ofrecen desde el 1 de mayo hasta el 29 de agosto un ciclo con lo mejor de la cosecha cinematográfica del 2012-2013 al mejor precio: 4€. La tentación ya no vive arriba sino en el centro de la capital.

¿Hay realmente oportunidad, espacio y tiempo para el despertar del coma en el que la cultura y la industria cinematográfica están inducidas en España? Ya lo decía el maestro del suspense: “Para mí, el cine son cuatrocientas butacas que llenar”. Ojalá, Alfred, ojalá.

domingo, 26 de mayo de 2013

'Dans La Maison', el gato y el ratón

"El cine no es un arte que filma vida, el cine está entre el arte y la vida" - Jean-Luc Godard.
Sin spoilers | De francés a francés y tiro porque me toca. Hasta ayer no había visto ninguna obra de François Ozon pero 'Dans La Maison' ('En la casa') acechaba y la sombra cada vez era más larga. Ya no hay sombra, sino asombro por el último film del parisino Ozon. Que guión más lúcido. Que juego de luces y sombras más entretenido. Drama que emociona, comedia que provoca carcajadas. 105 minutos que ponen en bandeja al espectador un reto igual de estimulante que al que se enfrentan sus personajes: no traspasar la línea entre ficción y realidad. Existe otra linea que también se bordea continuamente: la del culebrón.  Sale Emmanuelle Seigner cuya belleza  y dulzura hipnóticas continúan intactas desde hace veinte años en 'Bitter Moon'. Al otro lado del ring femenino está la británica Kristin Scott Thomas, acaparadora de las escenas más hilarantes.

Regla nº1 para disfrutar de 'Dans La Maison': no leer su premisa. Huid de filmaffinity, IMDb, reseñas y demás. Básicamente porque durante sus primeros minutos parece el evoltorio de un drama social con la enseñanza francesa como telón de fondo. Una visión más de 'Entre Le Murs' (Laurent Cantet, 2008), una critica social más hacia el sistema educativo. En cierto modo lo es... pero entonces hace aparición Claude y revoluciona al personal a todos los niveles. Especialmente el erótico-sexual. Es un nuevo Sol entorno al cual comenzarán  a girar planetas acostumbrados a la oscuridad. Regla nº2: dejarse llevar. Caer en la tentación y saborearla.

'Dans La Maison' es arte y vida. Es el gato y el ratón. ¿Quién se come a quién? ¿La realidad a la ficción? ¿La fantasía a la crudeza? ¿El culebrón al drama? ¿El individuo solitario a la impermeable familia? ¿O viceversa?

domingo, 19 de mayo de 2013

El reencuentro de dos almas gemelas



Spoilers de la segunda temporada de 'The Big C' | Me salto por ahora un análisis extenso de los pros y contras de la segunda temporada de 'The Big C' pero ¡que mal le sentó el invierno y la renovación! Ya de por sí no me entusiasmó el cierre de la primera temporada con Cathy decidida a combatir el cáncer. No más "bitch brave" por mucho que Andrea le regale a la protagonista una camiseta con esa frase puesta en ella. No más carpe diem. No más Sean vagabueando y soltando discursos anticapitalistas y ecológicos a diestro y siniestro por culpa del embarazo de Rebecca, personaje que pasó de ser secundario y estimulante a regular y pelmazo. No más Marlene (viva). Paso de verter mierda sobre lo poco que han aprovechado a Andrea para así darle una tediosa trama amorosa. Pero no todo es malo  ya que la evolución de Paul y Adam ha sido muy satisfactoria a lo largo de los doce episodios (hasta tras la cancelación del viaje de Italia) y la introducción de Lee fue un sorpresón. Y un placer para los ojos ver a Hugh Dancy marcando tabletita y yendo a bares gays a ligar con osos... La amistad entre Cathy y Lee es uno de los mejores aciertos de la serie desde su inicio y otorga memorables diálogos y escenas tanto en la faceta cómica como dramática. Os dejo con una muy meditativa conversación entre ambos.
Lee: ¿Qué haces?
Cathy: Intentando coger mi maldita botella. ¡Puta máquina!
Lee: ¿Siento un poco de ira reprimida?
Cathy: Estoy teniendo un mal día.
Lee: Eso parece.
Cathy: Mi seguro me está jodiendo y no me dejará empezar el tratamiento hasta mañana y me pone de los nervios.
Lee: Es sólo un día.
Cathy: Ya sé que es sólo un día. ¿Pero qué pasa si hoy es el día que decanta la balanza? Yo quería que hoy fuese un día perfecto. Estaba tan feliz cuando me desperté pero ahora... ¿Por qué nada va como debería ir?
Lee: Sí que ha ido. Simplemente no ha ido por donde tú querías que fuese. Puede que seas una valiente zorra pero no puedes controlar el universo. Eres el agua, no la roca.
Cathy: ¿Qué eres? ¿Un puñetero budista? 

miércoles, 15 de mayo de 2013

'Rubicon', lenta pero fructífera partida de ajedrez

Jessica Collins, James Badge Dale y Arliss Howard (de izq. a dcha.) en una escena del piloto






Sin spoilers | Presentemos dignamente a 'Rubicon'. Sus trece (y únicos) episodios siguen la "no-vida" de Will Travers, quien por una serie de sucesos (crucigramas, tréboles, supersticiones, un accidente ferroviario...) que atentan un tanto a la paranoia, comienza el rastro de una posible conspiración. A gran escala por supuesto. Todo ello le absorbe de su reducida vida personal y le entrega por completo a su trabajo puesto que él, precisamente, se dedica a ello: a buscar patrones, predecir los pasos de los actores sociales internacionales y observar el mundo desde las oficinas de un Think Tank de Nueva York, todo un submundo de personajes que oscilan entre el gris más oscuro y el negro, entre el mayor sopor o el gratificante estupor.

Los dos primeros minutos que dan pistoletazo de salida al piloto de 'Rubicon' son intriga pura y dura. Y algo muy retorcido. El espectador es testigo de cómo una bonita estampa familiar rápidamente se transforma en tragedia. La banda sonora ya la anticipa; el resto de escenas previas a la intro la confirman. El trébol de cuatro hojas hace aparición y junto al revólver no tardan en marcar el destino de todos y cada uno de los personajes que nosotros aún no conocemos. Ellos tampoco son conscientes de las consecuencias de un mero trébol de cuatro hojas; en 'Rubicon' la planta representa la antítesis de su tradición y la tónica general de la serie: ni rastro (aparente) de esperanza, fe, amor o suerte. Tan sólo el amor de vez en cuando aflora en la superficie pero muy tímidamente. El trébol es la muerte anticipada.

Ya tenemos misterio. Tan sólo nos faltan el héroe atormentado con pintas de guarrete-pero-sin-pintas-de-guarrete (?), la colección de posibles amantes del héroe,  los malos malísimos, los buenos que parecen malos, los malos que parecen buenos, subtramas aparentemente sin rumbo fijo que llaman al clamor, al aburrimiento y a la paja, el café y los donuts a primera hora de la mañana, la mala leche, el humor ácido, la paranoia, la conspiración, los ecos de los atentados del 11-S y los cliffhangers, ¡que los hay! ¿Ya os habéis perdido? Pues no os queda nada; exactamente 12 episodios.

¡Dentro intro! Disfrutad de los detalles, la lentitud (virtud y defecto de la serie), la poderosísima banda sonora, la ausencia de clichés en la construcción de algunos personajes (el oro se lo lleva Kale Ingram), la ambigüedad e incluso la placentera desconfianza hacia algunos de ellos, la convergencia de tramas paralelas y una recta final (a partir del ecuador de la temporada más o menos) de aúpa. La paciencia tiene recompensa y hay giros de guión que le dejan el culo roto al espectador. Eso sí, no hay final-final. Y jode.

Un último apunte. El motivo por el que estoy volviendo a ver la serie es una asignatura de mi carrera: Ciencia política y relaciones internacionales. Con un poquito de conocimiento a cerca de los Think Tank y la geopolítica mundial, 'Rubicon' escala en interés y en entendimiento. No es una serie de excelente pero sí de notable. ¿Carne de maratón? Quizás. ¿Carne de revisionado? Completamente.