Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



martes, 30 de junio de 2015

'Vis A Vis', un firme paso adelante

Carlos Hipólito y Daniel Ortiz son padre e hijo en 'Vis A Vis'
Puede que Bajo sospecha y Allí abajo hayan otorgado a Antena 3 mayor alegría en términos estrictamente numéricos durante el último compás del curso televisivo pero Vis A Vis ha logrado varios hitos: hacer frente a Supervivientes a pesar de la sangría de espectadores en su traspase del lunes al jueves, atraer al espectador-seriéfilo más exigente a la pantalla del televisor y el renacimiento de su productora Globomedia a la hora de ofrecer un thriller dramático carcelario en el que el recién nombrado 'síndrome Breaking Bad', en clara alusión a la serie de televisión estadounidense, ha hecho acto de presencia en el hogar de los Ferreiro. Leopoldo (Carlos Hipólito, la voz de Cuéntame cómo pasó) y Román (Daniel Ortiz) se han erigido como una especie de wannabes cañís Walter White y Jesse Pinkman al intentar sacar de la cárcel a Macarena (Maggie Civantos).

martes, 23 de junio de 2015

'Sin Identidad' ni complejos

Diana Palazón (Belén) y Lydia Bosch (Luisa) protagonistas de la trama lésbica de 'Sin Identidad'
Números y audiencias empañarán su valoración pero Sin Identidad, a falta de tres episodios para su final definitivo el próximo miércoles 8 de julio, se postula como un hito de la ficción española más reciente gracias a una segunda temporada capaz de aprovechar todo el potencial de la primera. No sólo se ha logrado casar el thriller más oscuro y el drama familiar más folletinesco sino también se han explorado territorios temáticos poco abordados en el panorama televisivo como la homosexualidad femenina, la prostitución, la drogadicción e incluso la corrupción político-empresarial sin haber perdido el motor narrativo y el foco de atención: la venganza de María Fuentes contra Enrique Vergel. Megan Montaner, en veintitrés episodios, ha demostrado con creces merecer el protagonismo de una serie de prime-time pero la gran revelación, sin lugar a dudas, ha sido el personaje de Amparo y por ende Verónica Sánchez, papel difícil de imaginar en otra piel.

miércoles, 17 de junio de 2015

Pan y circo

Verónica Sánchez brilla con luz propia como Amparo en Sin Identidad





Según el Teoroma de Thomas, principio fundamental en sociología, "si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias"; de un tiempo a esta parte se habla de un resurgimiento y una mejora de calidad de la ficción nacional televisiva tras años de poca ventura e innovación frenadas por una crisis económica -y por ende de inversión publicitaria- amiga del apostar por lo malo conocido en vez de lo bueno por conocer. El hecho de que medios y críticos especializados en televisión hayan comenzado a fijarse más en el producto nacional, valorarlo y ensalzarlo -dentro todavía de unos estándares- puede que haya sido un factor clave a la hora de ver la luz proyectos como Refugiados, El Ministerio del Tiempo, Vis A Vis y Sin Identidad cuyo éxito no sólo radica en los números de audiencia sino en el salto conceptual y creativo que suponen: ciencia ficción, thrillers carcelarios y dramas familiares que de una vez por todas se desligan del lastre de la dramedia, del multitarget y de la Señora de Cuenca.

lunes, 15 de junio de 2015

Alberto Rey, de columnista de series de TV a escritor de literatura femenina


David escribe novelas de segunda fila (y alguna otra cosa más) cuando recibe un encargo muy particular: fabricar a la protagonista perfecta. Y con la ayuda de cinco mujeres reales ---una escritora, una editora, una productora de televisión, una ministra y una actriz---, ha llegado hasta Amanda.

Sin embargo, les ha salido de todo menos perfecta: incoherente, neurótica, frívola y bastante mentirosa. ¿Un fraude? Depende de cómo se mire. ¿Un insulto? Eso creen algunos. ¿Una chica como tú? No, eso no. O a lo mejor sí.
Alberto Rey (@Albertoenserie) escribe en muchos sitios y de muchas cosas, pero sobre todo de televisión en su columna Asesino en serie de El Mundo. Ni rubia ni pelirroja es su primera novela y Amanda Tejedor su primera heroína trágica.

domingo, 7 de junio de 2015

Relatos Cortos (XXI)

Me contaron que habías muerto hacía una semana; ya había pensando en ti el día anterior a la noticia cuando llegué a la calle de tu vivienda -y la mía, al otro lado de la acera-. No hizo falta preguntar para que me contaran qué había ocurrido, mi madre incluso presenció la salida del cuerpo ya inerte. Me contaron que mi hermana escuchó su tan típico sollozo melodramático sin lágrima alguna y la encontró asomada al balcón con la mirada fija en el des(en)tierro. La última vez que miré a tus ventanas -elucubrando la escena, el drama- dos semanas antes, noté que en la calle había un mayor número de coches de lo normal. Eran familiares y amistades que iban a despedirse de ti por última vez (con vida). Me llamó la tentación de pulsar el timbre e ir escaleras arriba tras la pertinente invitación -"Hombre, Óscar, pasa por favor"-. ¿Pero quién era/soy yo para interrumpir en la vigilia del despedido? Un mero vecino al que muchas veces ni siquiera reparabas en saludar. Me contaron que mis padres fueron a tu velatorio -desconozco si al entierro- y que incluso mi señor padre lloró. Nunca tuvieron una estrecha relación como vosotros; tú, tu marido, tus tres hijos. Me pregunto qué será de ellos; cómo, en plena adolescencia, un hombre logrará sacarlos adelante con el insoportable peso de tu fantasma a sus espaldas. Sospecho -llámame monstruo- que querrían que tu agonía cesara y así todos descansar -en espacios y tiempos distintos- de un cáncer vivido a cuatro. Pero, sospecho también, que ahora estarán arrepintiéndose cada segundo de aquel comprensible deseo de cierre. No era morbo lo que acarició el impulso de despedirte y darle el pésame a tu familia; era lo que nos había unido hacía unos años atrás, ¿recuerdas? Yo siempre lo haré. Aquella noche no hubo luna llena, la de tu muerte tampoco. Y ahora intento visualizar la última vez que te vi y fallo, y vuelvo a fallar. Pero lo que más rabia me da es que ésto no sea ficción.

Bon voyage.