Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



miércoles, 17 de junio de 2015

Pan y circo

Verónica Sánchez brilla con luz propia como Amparo en Sin Identidad





Según el Teoroma de Thomas, principio fundamental en sociología, "si las personas definen las situaciones como reales, éstas son reales en sus consecuencias"; de un tiempo a esta parte se habla de un resurgimiento y una mejora de calidad de la ficción nacional televisiva tras años de poca ventura e innovación frenadas por una crisis económica -y por ende de inversión publicitaria- amiga del apostar por lo malo conocido en vez de lo bueno por conocer. El hecho de que medios y críticos especializados en televisión hayan comenzado a fijarse más en el producto nacional, valorarlo y ensalzarlo -dentro todavía de unos estándares- puede que haya sido un factor clave a la hora de ver la luz proyectos como Refugiados, El Ministerio del Tiempo, Vis A Vis y Sin Identidad cuyo éxito no sólo radica en los números de audiencia sino en el salto conceptual y creativo que suponen: ciencia ficción, thrillers carcelarios y dramas familiares que de una vez por todas se desligan del lastre de la dramedia, del multitarget y de la Señora de Cuenca.

Refugiados (LaSexta) se marcha por la puerta de atrás tras un hype desmedido y unas audiencias demasiado prometedoras durante el estreno de sus dos primeros episodios (primer fallo de muchos); el flan se desinfló ya no sólo durante la segunda semana -traicionero multicast- sino que durante la tercera, la serie de televisión se quedó en un mero 7,2% de share -por debajo de la media de la cadena- y menos de un millón y medio de espectadores. Recordemos que el multicast le proporcionó un 25% de share y más de cuatro millones de espectadores, oportunidad "otorgada" por Atresmedia al garete. Y no: la culpa no es del rematadamente mal doblaje, ni de la amalgama de géneros en tierra de nadie, ni siquiera enfrentarla durante sus primeras tres emisiones al titán Supervivientes y la moribunda Cuéntame cómo paso para después cambiarla al prime time del lunes para así permitir una convivencia más factible con el estreno de Pekín Express en Antena 3 y mover Vis a Vis a los jueves sin necesidad de enfrentar sus dos últimas apuestas en ficción nacional. La culpa del descalabro de Refugiados es que es aburrida independientemente de su ritmo; a ver si de una vez por todas conseguimos desligar los términos 'lentitud' y 'tedio'. Lo más frustante del asunto es que el piloto prometía algo más.

La otra cara de la moneda es la ya citada Vis A Vis, la sorpresa del segundo trimestre televisivo de 2015 (la del primer trimestre es El Ministerio del Tiempo sin lugar a dudas), la cual ha sufrido también las estrategias de programación de su canal madre. Sin embargo, lo que la diferencia de Refugiados no sólo es que entretiene a raudales sino que ha cosechado un fandom merecido. Cierto es que mientras la coproducción entre BBC Wordwide y Atresmedia contaba con una burbuja de expectativas, Vis a Vis tenía todo en su contra: nacía a la sombra de los últimos fracasos de su productora Globomedia y de la probabilidad (merecida, también) de copia y pega con respecto a la estadounidense Orange is the new black. Globomedia no había tenido reparos en producciones de corte fantástico como El Internado, El Barco y Luna, el misterio de Calenda en cuanto a -llamémosles- "homenajes creativos". Tampoco es que producciones en emisión como Águila Roja o B&B, de boca en boca sentaran precedente en su nacimiento, sino más bien poseían retazos de sus peores vicios heredados de Médico de familia y Los SerranoVis A Vis consigue por fin que una premisa procedente de Globomedia -siempre tentadora pero fallida- haga justicia. Al igual que ocurre con la primera temporada de El Ministerio del Tiempo, Vis a Vis tiene errores -agujerones de guion- pero en una balanza pesan muchísimo más los aciertos: tramas, casting, personajes, ambientación, fotografía. Y lo primordial: entretienen. Es loable cómo series de setenta minutos de duración (o más) consiguen mantener la calidad y el interés del espectador. Luego series que presumen de durar cincuenta minutos -ejem, Refugiados, ejem- cansan a la mínima de cambio. Vis a Vis y El Ministerio del Tiempo no sólo han hecho frente a las malas tácticas de programación de Antena 3 y TVE (el fallido adelanto del prime-time a las 22.00) respectivamente sino que han contado con procesos de producción y grabación ajustados al ritmo de emisión; y a puesto que todo ello con un presupuesto mínimo. Ambas además han abrazado un marcado carácter español mientras que Refugiados ha huido de todo tipo de concreción en cuanto a localización en pos de una más fructífera venta internacional. Já.

En esta ecuación está Sin Identidad, injustamente ignorada por la audiencia en una segunda y final temporada de infarto mientras sí contó con el favor/fervor del público en su malograda y descafeinada primera temporada. Cierto es que la serie se despidió el pasado verano con un notable bajón de audiencias pues había perdido -con razón- más de dos millones de seguidores a lo largo de los nueve episodios de su primer año, meramente introductorios para una historia que iba y continúa dando mucho juego en sus siguientes catorce entregas. No es la primera vez que a una serie española se le torna en contra el anuncio de su segunda temporada como final: ahí está el caso de Hay alguien ahí (Cuatro) cuyos últimos capítulos fueron relegados al late-night. Sin Identidad ha conseguido en su segundo año encontrar, precisamente, personalidad. Tramas y personajes no sólo confluyen de manera orgánica sino que algunos (Amparo, Luisa, Juan, Pablo) se han visto revitalizados en el salto temporal y a pesar del inevitable carácter de culebrón de sobremesa (la premisa es la premisa), rehuye del maniqueísmo y aborda, sin tratar al espectador como gilipollas y con madurez, conflictos universales, manidos y mil veces vistos en otras series y películas. Recuerda en cierto modo al culebrón medido de Herederos (TVE) donde, si recordamos, también hubo una venganza y un juego al gato y al ratón entre los personajes de Concha Velasco y Carme Elías. Está bien trascender formatos, géneros e incluso fronteras pero ante todo, una serie debe proporcionar entretenimiento. Apaches, El Incidente, Mar de Plástico [Antena 3], Hierro [laSexta], Sé Quién Eres (Telecinco), Rabia [Cuatro] y Carlos Rey Emperador [TVE] son algunos de las próximas apuestas en materia de ficción nacional de nuestras cadenas de televisión, ¿lograrán pasar una criba de entretenimiento y calidad cada vez mayor?