viernes, 19 de septiembre de 2014

Ochéntame Otra Vez

Sin spoilers | Recurriendo a programas de TVE para titular posts. Soy la monda lironda. ¿Continúo? Ya que en nuestro afán de comparar odiosamente -o comparar y odiar, como ustedes prefieran- mezclamos churras con merinas o el mercado televisivo estadounidense con el español, hoy toca volver al pasado de la mano de dos productos diametralmente opuestos: 'Halt and Cath Fire' y 'Hermanos'. AMC y Telecinco. ¿Y quién es quién? La primera, a pesar de su envoltorio sobre la revolución tecnológica, es una soap-opera a partir de su segundo episodio que mola mogollón. Eh, que su piloto es tan hermético que hasta parecía 'Rubicon', la hermana fea pero más lista de 'Homeland'. El aventurarse a la predicción sobre la nueva 'Rubicon' ha sucedido al vaticinar cuál será la nueva 'Twin Peaks'. Mentiría al afirmar que la construcción de un software y un ordenador portátil son meros McGuffins en 'HaCF' pero si hay algo más interesante que dicho proceso -cuyos momentos más álgidos son los traspiés-  son su trío cuartero protagonista, especialmente las féminas Donna y Cameron. Ellas y la orientación sexual de Joe MacMillan son las grandes revelaciones. Por su parte, Gordon Clark se lleva la palma de personaje más odioso de la televisión. Una temporada de notable cuya recta final de sobresaliente derrapa en su episodio de clausura: muy, muy descafeinado.
'Hermanos' no va sobre la revolución tecnológica sino sobre otra: la sexual. O eso es lo que uno intuye viendo el percal de su carta de presentación. O por la canción de 'La Casa Azul' que se usa en esa escena de la piscina; sí, ese amago de trío entre dos hermanos de sangre y la vecinita de toda la vida. Todo muy Xavier Dolan. Miniserie de seis episodios cuyos personajes y arcos argumentales evolucionarán durante dos décadas. Lo que más me perturba de la serie -y expulsa del relato por momentos- es la banda sonora a cargo de Victor Reyes, compositor también de la de 'Motivos Personales'. 'Hermanos' es ambiciosa y no rechaza ser algo más que un drama. A veces parece un trhiller, lo cual noquea pero es tal el clímax que se construye durante los últimos minutos del piloto que uno acaba convencido de ver el siguiente capítulo sin querer ver avance ninguno. Probablemente la miniserie continúe pecando de intensa y afligida pero quizás ésta sea su marca de identidad dentro de un panorama televisivo cada vez más esmerado en marcar la diferencia.

Pero sí hay algo que 'Halt and Catch Fire' gana por goleada a 'Hermanos' y a la mayoría de las series novatas -dentro y fuera de nuestras fronteras- es su metódica y ejemplar construcción de los personajes.