sábado, 21 de abril de 2012

Deseos culpables

Shame. 2011. Steve McQueen. ¿Por qué no hablar también de películas? ¿Por qué restringirme al campo de las series? ¿Por qué no dar un poco de vida a un blog que lleva abandonado casi desde que lo empecé?



Brandon ha cultivado cuidadosamente su vida privada (lo que le permite satisfacer su adicción al sexo), que sin embargo se ve interrumpida cuando su hermana Sissy llega sin previo aviso para quedarse indefinidamente.

Definir Shame es complicado, o no tanto. Podría limitarme a la definición de drama erótico, o ir mas allá. No pretendo hacer un examen detallado y concienzudo de la película porque no soy capaz, pero uno de los puntos que más me ha impactado de la película, además del factor sexual, es el retrato de la realidad y de la propia vida a través de numerosas conversaciones entre Brandon y Sissy.

Hablan de tropiezos repetidos, de perdones que no llegan a ningún puerto, de autodestrucción, de cuestionarse moralmente y básicamente de sus propias vidas sin dar detalle alguno al espectador, porque no hace falta, detectando éste rápidamente que no han tenido la mejor de las infancias posibles. Brandon parece estar orgulloso de tener un buen apartamento en Nueva York y un trabajo, pero Sissy le planta la realidad en la cara diciéndole que no tiene a nadie, bueno, a ella. Son hermanos y se supone que tienen que cuidarse, pero el personaje de Brandon parece reacio a depender o cuidar de alguien, aspecto que quizás solucione con el desenlace de la película: ambiguo, desalentador, y extremadamente deprimente.

Otra conversación que cabe destacar es la de Brandon y la compañera de trabajo con la que tiene una cita, Marianne, en la que sale a relucir el tema del amor y de las parejas. La posibilidad de estar con alguien durante toda tu vida o tan sólo cuatro meses. 

Me quedo de la película con las conversaciones, con la escena de apertura mezclada con una estupenda banda sonora, con la interpretación de Carey Mulligan de 'New York, New York' y con la soberbia actuación de Michael Fassbender pero no tanto con las escenas de sexo, que son relevantes para el drama del personaje, pero que en comparación con el resto de los componentes de la película se quedan en nada. No provocan escándalo, sino más bien tristeza e incomodidad. Una muy buena película que deja inevitablemente un sabor amargo.