Comencé en ésto de blogger con 16 años pero no le di vidilla al blog hasta los 18 tras empezar la universidad. En un principio sólo hubo cabida para series pero luego expandí la temática a todo aquello que tuviera un mínimo de guión/ficción; ¡hasta la propia vida, señoras! Decía Susan Sontag: "En las buenas películas, existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Bienvenidas. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com

jueves, 15 de septiembre de 2016

'Getting On', la enésima joya escondida de HBO

El cuarteto protagonista de Getting On
Sin spoilers | Hasta 2018 HBO "vivirá" de Juego de Tronos y así lo ha estado haciendo desde su estreno hace ya cinco años. Hubo una época que vivió de Los Soprano entre 1999 y 2007 si bien es cierto que no se hizo con el Emmy a Mejor Serie Dramática hasta 2004 en su ya quinta temporada. También vivió de Sexo en Nueva York. Boardwalk Empire fue un intento -a medio gas- de hacer ruido crítico y mediático. Aun así, se ganó 5 temporadas y 56 episodios entre 2010 y 2014. Sin embargo, al final ha sido el género de la fantasía y una adaptación literaria los artífices de que la mayoría de las veces que el nombre de la cadena sea mencionado en el presente, sea gracias a Juego de Tronos. En octubre llegará la ansiada Westworld con Jonathan Nolan (creador de Person of Interest) como co-creador de esta también adaptación literaria. A todas luces parece ser el parche cuando el invierno de Juego de Tronos se apague. Esta vez será la ciencia ficción y el western el pretexto/contexto en vez de la fantasía medieval.

Pero HBO es algo más que grandes producciones. Ahí está por ejemplo ese experimento delicioso -pero muy doloroso- llamado In treatment, una serie que HBO emitió diariamente como exigía el formato: un psicólogo (Gabriel Byrne) atiende a un paciente cada día de la semana hasta que el viernes es a él a quien le toca visitar a su psicóloga (Diane West). También está Enlightened, un regalo a/de Mike White que duró tan sólo dos temporadas pero permitió brillar con luz propia a Laura Dern. Un mágico relato sobre cómo es posible cambiar el mundo que cuenta con una protagonista al principio muy insoportable. ¿Y Hung? De ésta si que no se acuerda nadie, ni el más seriéfilo. Una serie sobre un prostituto cuyo ataque más flagrante fue no mostrar el pene del protagonista. Acabó haciéndolo en su tercera y última temporada en la cual salió Stephen Amell -el protagonista de Arrow- demostrado sus pocas dotes interpretativas. Hacía de gigoló. Cierto es que fue una serie más propia de Showtime -al estilo de Weeds, United States of Tara o The Big C- pero cuenta con una coprotagonista -antiheroína total- llamada Tanya Skagle, la proxeneta del protagonista. Así es, invirtiendo los roles de género.

Niecy Nash, Laurie Metcalf y Alex Borstein de izquierda a derecha
Hay series pequeñas que sí hacen ruido aunque sea en el círculo de la crítica televisiva o algún que otro nicho de las redes sociales o la blogosfera como The leftovers o Girls. Ambas con un target muy, muy minoritario. Hay otras ficciones que ni eso, como ocurre con Getting On. Tres temporadas. 18 episodios. Remake de la serie homónima británica y casi ni pío sobre una serie excepcional. En mi caso, ya con la tentación de verla desde su estreno, el último empujón fue la triple nominación de Laurie Metcalf en los Premios Emmy 2016 por The Big Bang Theory, Horace and Pete y la susodicha Getting On. En la primera y segunda como Mejor Actriz Invitada de Comedia y Drama respectivamente y en la tercera como Mejor Actriz Protagonista de Drama. ¿De qué va exactamente Getting On? Está ambientada en un geriátrico de un hospital en el que las pacientes son exclusivamente mujeres. Podría decirse que sus protagonistas son también tres mujeres: Jenna James (Laurie Metcalf), Dawn Forchette (Alex Borstein) y Didi Ortley (Niecy Nash, Scream Queens). Tambien está Patsy De La Serda (Mel Rodríguez), cuya orientación sexual está muy bien llevada y resuelta. La calidad interpretativa del cuarteto es indudable.

Cada episodio cuenta cómo estos cuatro profesionales de la sanidad -cada uno en su "jerarquía"- equilibra su vida profesional y laboral. Llamar estrictamente comedia a Getting On sería un flaco favor aunque provoque carcajadas de echar y no mear gota con un humor a veces muy negro y otras, bastante basto. Eso sí, es excelente también dramáticamente al tratar con personajes ancianos y por consiguiente la muerte en cada episodio. Getting On nunca abandona el formato sitcom -rara vez se ambienta fuera del geriátrico y si lo hace es en sus alrededores- y dura menos de media hora. Y como buena "sitcom" que se precie, también cuenta con sus estrellas invitadas particulares. Molly Shannon (*), la omnipresente June Squibb, Frances Conroy, Rita Moreno, Carrie Preston, Rhea Perlman y un largo etcétera. Si os atrevéis con la recomendación seriéfila, Terry  Gross entrevistó en su programa radiofónico Fresh Air a sus creadores, Mark V. Olsen y Will Scheffer, también creadores de la serie de televisión de HBO Big Love. En la entrevista, la pareja -profesional y sentimental- habla sobre cómo se les ocurrió hacer un remake de la serie homóloga británica, el privilegio de rodar con actrices veteranas como Ann  Morgan Guilbert -Millie en El show de Dick Van Dyke- o incluso una entrañable anécdota sobre el compositor Billy Barnes, cuyo nombre es también el de la unidad de cuidados continuos.

(*) Quien casualmente participó en la segunda temporada de Enlightened como interés romántico del personaje interpretado por Mike White. Una de sus últimas películas es Other People (Chris Kelly, 2016) junto a Jesse Plemons (Friday Night LightsBreaking Bad) como madre con cáncer e hijo homosexual respectivamente. Casualidad o no, en 2015 interpretó a la madre de una adolescente con cáncer en Me & Earl & the Dying Girl / Yó, él y Raquel (Alfonso Gómez-Rejón, id). Molly Shannon, además, aparecerá en la nueva serie de HBO Divorce, el regreso de Sarah Jessica Parker a la cadena tras Sexo en Nueva York.

Molly Shannon aparece en varios episodios de la primera temporada de Getting On