Empecé este blog con 16 años y otro nombre ('Dime que series ves y te diré cómo eres'). En un principio solo hubo cabida para las series de televisión pero más tarde decidí ampliar el contenido a todo aquello que contase con un mínimo de guion/ficción, ¡incluso la propia vida, señorxs! Decía Susan Sontag en 'Contra la interpretación': "En las buenas películas existe siempre una espontaneidad que nos libera por entero de la ansiedad por interpretar". Carrie Bradshaw decía en 'Sexo en Nueva York': "I couldn't help but wonder...". Bienvenidxs. Contacto: oscarrusvicente@gmail.com



miércoles, 12 de enero de 2011

A flor de piel (de cerdo)

 

Ayer decidí terminar la primera temporada de 'Friday Night Lights', aún me quedaban tres capítulos por ver, pero ante las ganas tremendas que tenía de ver como resultaba el desenlace, me pegué un cierto atracón que inusualmente hago. Tengo la cierta manía de no ver más de dos capítulos al día (además de no tener suficiente tiempo) para poder disfrutarlos realmente, tener una idea general de cada capítulo y no en conjunto como temporada. ¡Así que vamos al meollo de la cuestión!
¡No hace falta decir que a partir de aquí spoilers de la primera temporada!
'Friday Night Lights' me ha transmitido tanto, me ha hecho ver más allá de lo que las series normalmente suelen hacer, preocuparme e interesarme por absolutamente todas las tramas de los personajes, adentrarme en la piel de ellos como nunca lo había hecho en tan poco tiempo y e incluso llegar a emocionarme como con el final del 1x20 'Mud Bowl' , combinando éste magistralmente las escenas en  las que el equipo de los Panthers consigue ganar el partido que les dará paso a la final del campeonato con las del intento de violación a Tyra. En mi opinión, creo que la esencia de la serie la recogen las palabras de Eric Taylor pronunciadas en el descanso del partido durante el último episodio de la temporada:

"Cuando Jason Street cayó en el primer partido de la temporada, todo el mundo nos descartó, todo el mundo. Y aquí estamos en el partido por el Campeonato. 10.000 personas ahí afuera también nos han descartado, y hay unos pocos que todavía creen en vosotros, unos pocos que nunca os abandonarán. Cuando volváis al campo, esas son las personas que quiero que tengáis en mente. Esas son las personas en vuestros corazones. Cada hombre en cierto momento de su vida va a perder una batalla. Va a luchar y va a perder, pero lo que hace un hombre es que en medio de esa batalla no se da por vencido. Este juego no se ha acabado, esta batalla no se ha acabado."

'FNL' supone una batalla para sus personajes, intentar mejorar en sus vidas de la mano de alguien, intentar combatir sus frustraciones y triunfar como en el fútbol. Y es lo que básicamente he presenciado durante estos veintidós capítulos. Mi perdición ha sido Tyra, adoro a ese personaje tan desestructurado situado en un cruce de caminos sin saber su dirección que al final de la temporada parece tener clara, que envidia una familia como la de los Taylor siendo arrastrada por su propia madre a un futuro poco prometedor en Dillon e incluso entorpeciendo sus estudios. Me ha encantado ver la progresiva evolución de las distintas parejas, la ternura entre Matt y Julie, la exasperante continuación de la intermitente relación de Lyla y Jason, la madurez y seguridad del matrimonio Taylor que no se tambalea ante nada ni nadie, el miedo y las reticencias entre Smash y Waverly debido al trauma de la joven al ser bipolar, ofreciéndonos además otra faceta del personaje diferente a la de "hablo de mí en tercera persona y soy el más chulo de mi barrio". Y qué decir del entrañable Landry, siempre siendo el contrapunto de Saracen y aportando el humor necesario para esta serie llena de escenas demasiado crudas y reales, como la pelea entre los hermanos Riggins, el ya citado intento de violación a Tyra, el accidente de Jason, el acoso y derribo hacia Lyla en el instituto y numerosas más.

En resumen, 'Friday Night Light' es tan grande que ya de momento es mi predilecta junto a 'Fringe' y será una de las series que recomendaré con mayor fervor (y pesadez).